Blog ·

Lista de psicofármacos: 200 medicamentos usados en salud mental

Consulta 200 psicofármacos clasificados por familias, con sus principales usos y enlaces a las guías detalladas de los medicamentos ya publicados.

Lista de psicofármacos: 200 medicamentos usados en salud mental

Los psicofármacos son medicamentos que actúan sobre el sistema nervioso y se utilizan en el tratamiento de problemas relacionados con el estado de ánimo, la ansiedad, la psicosis, el sueño, la atención, las adicciones y el deterioro cognitivo.

Esta lista de psicofármacos reúne 200 principios activos y algunas combinaciones utilizadas actualmente, empleadas fuera de indicación, disponibles solo en determinados países o relevantes desde un punto de vista histórico. Que un fármaco aparezca aquí no significa que esté autorizado o comercializado en España ni que sea apropiado para una persona concreta.

Los medicamentos sobre los que ya existe una guía específica en Emprende Psicólogo aparecen enlazados dentro de la lista. En esas páginas se explican sus nombres comerciales, indicaciones, efectos secundarios, interacciones y principales precauciones.

Nunca deben iniciarse, combinarse, cambiarse o suspenderse psicofármacos sin supervisión médica. Para comprobar la situación de un medicamento en España debe consultarse su ficha técnica vigente en CIMA, el centro de información de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios.

Principales tipos de psicofármacos

Los medicamentos de la lista se agrupan en:

  • Antidepresivos, utilizados principalmente en depresión y varios trastornos de ansiedad.
  • Antipsicóticos, indicados sobre todo en psicosis, esquizofrenia y determinadas fases del trastorno bipolar.
  • Ansiolíticos e hipnóticos, empleados en ansiedad, insomnio y situaciones clínicas concretas.
  • Estabilizadores del ánimo, especialmente relacionados con el trastorno bipolar.
  • Medicamentos para TDAH, narcolepsia, demencias y adicciones.
  • Coadyuvantes para síntomas específicos o efectos adversos de otros tratamientos.

Lista de 200 psicofármacos

Antidepresivos

Este grupo incluye tricíclicos, inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina, inhibidores de la recaptación de serotonina y noradrenalina, inhibidores de la monoaminooxidasa y otros medicamentos con mecanismos diferentes. No todos se comercializan actualmente en España.

  1. Amitriptilina

  2. Clomipramina

  3. Imipramina

  4. Nortriptilina

  5. Desipramina

  6. Doxepina

  7. Trimipramina

  8. Dosulepina

  9. Lofepramina

  10. Maprotilina

  11. Mianserina

  12. Trazodona

  13. Nefazodona

  14. Fluoxetina

  15. Sertralina

  16. Paroxetina

  17. Citalopram

  18. Escitalopram

  19. Fluvoxamina

  20. Vortioxetina

  21. Vilazodona

  22. Venlafaxina

  23. Desvenlafaxina

  24. Duloxetina

  25. Milnacipran

  26. Levomilnacipran

  27. Bupropión

  28. Mirtazapina

  29. Reboxetina

  30. Agomelatina

  31. Moclobemida

  32. Fenelzina

  33. Tranilcipromina

  34. Isocarboxazida

  35. Selegilina

  36. Esketamina

  37. Ketamina

  38. Brexanolona

  39. Zuranolona

  40. Tianeptina

  41. Amoxapina

  42. Protriptilina

  43. Opipramol

  44. Etoperidona

  45. Melitraceno

  46. Setiptilina

  47. Gepirona

  48. Extracto de hipérico

  49. Iproniazida

  50. Nomifensina

Antipsicóticos

Los antipsicóticos se emplean principalmente en trastornos psicóticos, aunque algunos también tienen indicaciones en el trastorno bipolar, la depresión u otros cuadros concretos.

  1. Clorpromazina

  2. Levomepromazina

  3. Perfenazina

  4. Trifluoperazina

  5. Flufenazina

  6. Tioridazina

  7. Pipotiazina

  8. Promazina

  9. Proclorperazina

  10. Haloperidol

  11. Droperidol

  12. Zuclopentixol

  13. Flupentixol

  14. Clopentixol

  15. Tiotixeno

  16. Pimozida

  17. Sulpirida

  18. Amisulprida

  19. Tiaprida

  20. Loxapina

  21. Molindona

  22. Risperidona

  23. Paliperidona

  24. Olanzapina

  25. Quetiapina

  26. Ziprasidona

  27. Aripiprazol

  28. Brexpiprazol

  29. Cariprazina

  30. Lurasidona

  31. Asenapina

  32. Iloperidona

  33. Lumateperona

  34. Clozapina

  35. Sertindol

  36. Zotepina

  37. Blonanserina

  38. Pimavanserina

  39. Penfluridol

  40. Remoxiprida

Ansiolíticos, hipnóticos y sedantes

Aquí aparecen benzodiacepinas, hipnóticos Z, antagonistas de la orexina y otros medicamentos utilizados para la ansiedad o el insomnio. Muchos requieren tratamientos breves y una retirada gradual.

  1. Alprazolam

  2. Lorazepam

  3. Diazepam

  4. Bromazepam

  5. Clonazepam

  6. Clorazepato dipotásico

  7. Oxazepam

  8. Temazepam

  9. Lormetazepam

  10. Triazolam

  11. Midazolam

  12. Flurazepam

  13. Nitrazepam

  14. Flunitrazepam

  15. Prazepam

  16. Ketazolam

  17. Clotiazepam

  18. Bentazepam

  19. Pinazepam

  20. Medazepam

  21. Estazolam

  22. Quazepam

  23. Brotizolam

  24. Zolpidem

  25. Zopiclona

  26. Eszopiclona

  27. Zaleplón

  28. Daridorexant

  29. Suvorexant

  30. Lemborexant

  31. Buspirona

  32. Hidroxizina

  33. Pregabalina

  34. Meprobamato

  35. Clometiazol

Estabilizadores del ánimo y anticonvulsivos usados como coadyuvantes

Solo algunos de estos medicamentos son estabilizadores del ánimo consolidados. Otros aparecen por usos excepcionales, fuera de indicación o investigados.

  1. Litio

  2. Ácido valproico o valproato

  3. Divalproato sódico

  4. Carbamazepina

  5. Oxcarbazepina

  6. Lamotrigina

  7. Topiramato

  8. Gabapentina

  9. Zonisamida

  10. Tiagabina

  11. Levetiracetam

  12. Fenitoína

  13. Fenobarbital

  14. Primidona

  15. Lacosamida

  16. Eslicarbazepina

  17. Perampanel

  18. Brivaracetam

  19. Verapamilo

  20. Tamoxifeno

Medicamentos para TDAH, narcolepsia y somnolencia

Este apartado reúne estimulantes y alternativas no estimulantes. Su disponibilidad, edad autorizada y controles cambian según el país y la presentación.

  1. Metilfenidato

  2. Dexmetilfenidato

  3. Lisdexanfetamina

  4. Dexamfetamina

  5. Sales mixtas de anfetamina

  6. Atomoxetina

  7. Guanfacina

  8. Clonidina

  9. Modafinilo

  10. Armodafinilo

  11. Solriamfetol

  12. Pitolisant

  13. Mazindol

  14. Pemolina

  15. Viloxazina

Medicamentos para demencia y deterioro cognitivo

Este apartado incluye tratamientos sintomáticos, terapias antiamiloide recientes y fármacos históricos o de disponibilidad limitada.

  1. Donepezilo

  2. Rivastigmina

  3. Galantamina

  4. Memantina

  5. Lecanemab

  6. Donanemab

  7. Aducanumab

  8. Tacrina

  9. Nicergolina

  10. Piracetam

Medicamentos para adicciones y abstinencia

Estos fármacos pueden reducir el deseo de consumir, prevenir recaídas, sustituir una sustancia o tratar síntomas de abstinencia dentro de programas supervisados.

  1. Naltrexona

  2. Nalmefeno

  3. Acamprosato

  4. Disulfiram

  5. Metadona

  6. Buprenorfina

  7. Buprenorfina con naloxona

  8. Naloxona

  9. Vareniclina

  10. Citisina

  11. Nicotina terapéutica

  12. Lofexidina

  13. Baclofeno

  14. N-acetilcisteína

  15. Ondansetrón

Coadyuvantes y medicamentos para efectos secundarios neuropsiquiátricos

No todos tratan un trastorno mental principal. Algunos se emplean para pesadillas, ansiedad de rendimiento, sueño o efectos adversos de otros psicofármacos.

  1. Propranolol

  2. Prazosina

  3. Ciproheptadina

  4. Benztropina

  5. Biperideno

  6. Trihexifenidilo

  7. Amantadina

  8. Valbenazina

  9. Deutetrabenazina

  10. Tetrabenazina

  11. Melatonina

  12. Ramelteón

  13. Oxibato de sodio

  14. Dextrometorfano con quinidina

  15. L-metilfolato

Cómo interpretar esta lista de psicofármacos

No todos los principios activos tienen el mismo nivel de evidencia ni la misma situación regulatoria. Conviene diferenciar:

  • Uso autorizado: la indicación aparece en la ficha técnica.
  • Uso fuera de indicación: un médico prescribe el medicamento para una finalidad no recogida en la autorización cuando considera que está justificado.
  • Uso restringido: requiere controles, centros especializados o programas concretos.
  • Uso internacional: puede comercializarse en otros países y no estar disponible en España.
  • Uso histórico: fue importante en psicofarmacología, pero hoy está retirado o apenas se utiliza.

El hecho de que un medicamento se haya utilizado para una indicación determinada no permite generalizar su eficacia a otras situaciones.

Principio activo y nombre comercial

El principio activo es la sustancia que produce el efecto farmacológico. El nombre comercial es la marca de una presentación concreta. Un mismo principio activo puede venderse con varias marcas y en formulaciones de liberación inmediata, prolongada, inyectable o transdérmica.

No debe sustituirse una presentación por otra basándose únicamente en el nombre. La concentración, la vía de administración y la velocidad de liberación pueden modificar el efecto y la seguridad.

Riesgos y controles frecuentes

Los controles dependen del medicamento, la dosis y las características de la persona. Pueden incluir:

  • Peso, glucosa y lípidos con determinados antipsicóticos.
  • Función renal, tiroides y niveles sanguíneos con litio.
  • Función hepática con medicamentos que pueden afectar al hígado.
  • Electrocardiograma ante determinados riesgos cardiacos.
  • Hemograma durante el tratamiento con clozapina.
  • Presión arterial y frecuencia cardiaca con algunos estimulantes.
  • Vigilancia de sedación, caídas, dependencia y síntomas de retirada.
  • Revisión de posibles erupciones cutáneas durante el inicio de lamotrigina.
  • Seguimiento específico durante el uso de valproato en personas con capacidad de gestación.

La ausencia de síntomas no permite asumir que todos los controles son innecesarios. Algunos efectos metabólicos, cardiacos o sanguíneos pueden detectarse antes mediante revisiones.

Dependencia y retirada

La dependencia física no equivale necesariamente a una adicción. El organismo puede adaptarse a un medicamento y presentar síntomas cuando la dosis se reduce demasiado rápido.

Las benzodiacepinas, los hipnóticos Z, los gabapentinoides y numerosos antidepresivos pueden producir síntomas de retirada. Suspender bruscamente un tratamiento puede causar ansiedad, insomnio, náuseas, agitación, alteraciones sensoriales, recaídas o complicaciones más graves.

Medicamentos anticonvulsivos como la lamotrigina tampoco deben abandonarse sin indicación, ya que una retirada inadecuada puede aumentar el riesgo de crisis en las personas con epilepsia.

La reducción debe planificarse con el profesional que prescribe el tratamiento. El ritmo depende de la dosis, la duración, el medicamento y la respuesta individual.

Interacciones entre psicofármacos

Combinar varios medicamentos puede ser clínicamente necesario, pero aumenta la complejidad. Las interacciones pueden:

  • Potenciar la somnolencia.
  • Aumentar el riesgo de caídas.
  • Modificar los niveles sanguíneos.
  • Favorecer arritmias.
  • Incrementar el riesgo de síndrome serotoninérgico.
  • Aumentar los efectos anticolinérgicos.
  • Reducir la eficacia de otros tratamientos.
  • Obligar a cambiar la velocidad de ajuste de la dosis.

Un ejemplo importante es la combinación de valproato y lamotrigina. El valproato aumenta la concentración de lamotrigina, por lo que esta debe iniciarse con dosis inferiores y aumentarse más lentamente.

También deben comunicarse los medicamentos sin receta, productos vegetales y suplementos. Que un producto sea natural no significa que esté libre de interacciones.

Psicofármacos y psicoterapia

La medicación y la psicoterapia pueden utilizarse por separado o combinarse. Los psicofármacos pueden reducir determinados síntomas, mientras que la intervención psicológica trabaja hábitos, pensamientos, evitación, relaciones, regulación emocional y prevención de recaídas.

En España, los psicólogos no prescriben medicamentos. Pueden colaborar con medicina de familia, psiquiatría, neurología y otros profesionales, observar la evolución y recomendar que se revise el tratamiento cuando detectan cambios relevantes.

La elección entre medicación, psicoterapia o una combinación depende del problema, su gravedad, la evolución previa, las preferencias de la persona y la valoración profesional.

Cuándo buscar ayuda urgente

Es necesario solicitar atención urgente ante una posible sobredosis, pérdida de conciencia, convulsiones, dificultad respiratoria, desmayo, fiebre con rigidez, reacción alérgica grave, agitación extrema o pensamientos inmediatos de suicidio.

También deben valorarse rápidamente:

  • Cambios intensos de conducta.
  • Aparición de síntomas maníacos.
  • Palpitaciones importantes.
  • Empeoramiento brusco después de iniciar o modificar un medicamento.
  • Erupciones extensas con fiebre o ampollas.
  • Confusión grave.
  • Movimientos involuntarios intensos.
  • Rigidez y elevación de la temperatura corporal.

Ante una posible sobredosis no debe esperarse a que aparezcan síntomas. Algunos psicofármacos pueden provocar complicaciones graves incluso cuando inicialmente la persona parece encontrarse bien.

Preguntas frecuentes

¿Cuántos tipos de psicofármacos existen?

No hay una única cifra porque pueden clasificarse por su mecanismo, estructura o uso clínico. Las grandes familias incluyen antidepresivos, antipsicóticos, ansiolíticos, hipnóticos, estabilizadores, estimulantes y tratamientos para adicciones o demencias.

¿Cuál es el psicofármaco más utilizado?

Depende del país y de la indicación. Los antidepresivos y ansiolíticos figuran entre los grupos más consumidos, pero los datos de utilización no permiten decidir qué medicamento necesita una persona concreta.

¿Todos los psicofármacos necesitan receta?

La gran mayoría requiere receta y algunos están sometidos a controles especiales. Determinados preparados para el sueño o productos vegetales pueden venderse de otra forma, pero también presentan riesgos e interacciones.

¿Un psicólogo puede recetar psicofármacos?

En España, los psicólogos no prescriben medicamentos. La prescripción corresponde a profesionales médicos, habitualmente medicina de familia, psiquiatría, neurología u otras especialidades según el caso.

¿Se pueden combinar varios psicofármacos?

En ocasiones se combinan, pero aumenta la complejidad y el riesgo de interacciones. Cada combinación debe tener una finalidad clara, seguimiento y revisiones periódicas.

¿Se puede dejar un psicofármaco cuando uno se encuentra mejor?

No debería suspenderse sin consultar. Encontrarse mejor puede indicar que el tratamiento está funcionando, y una retirada brusca puede causar síntomas o favorecer una recaída.

Conclusión

Esta lista de 200 psicofármacos muestra la variedad de medicamentos relacionados con la salud mental, el sueño, la cognición y las adicciones. Incluye tratamientos habituales, alternativas especializadas y fármacos de disponibilidad limitada o histórica.

Los enlaces internos permiten ampliar la información sobre amitriptilina, fluoxetina, sertralina, escitalopram, venlafaxina, bupropión, clorpromazina, risperidona, olanzapina, aripiprazol, alprazolam, lorazepam, diazepam, litio, valproato, lamotrigina, metilfenidato y lisdexanfetamina.

La presencia de un medicamento en el listado no supone una recomendación. Su elección debe basarse en una evaluación profesional, la ficha técnica vigente, las posibles interacciones y un plan de seguimiento.

Referencias

¿Te ayudo a aplicarlo en tu consulta?

Si quieres que esto deje de ser teoría y se convierta en una presencia digital que capta pacientes, hablemos.

Contactar