La clorpromazina es un medicamento antipsicótico de primera generación que se utiliza principalmente para tratar determinados estados de agitación y trastornos psicóticos. Su introducción durante la década de 1950 transformó la atención psiquiátrica y abrió el camino al desarrollo de los antipsicóticos modernos.
En España, el nombre comercial más conocido de la clorpromazina es Largactil. Puede encontrarse en diferentes presentaciones y concentraciones, siempre como medicamento sujeto a prescripción médica. Los nombres comerciales disponibles pueden variar según el país y cambiar con el tiempo.
Este artículo ofrece información general y no debe utilizarse para iniciar, modificar o suspender un tratamiento. La dosis y la duración deben ser determinadas individualmente por un médico, teniendo en cuenta el diagnóstico, la respuesta y los posibles riesgos.
Clorpromazina: nombre comercial en España
El principal nombre comercial de la clorpromazina autorizado en España es Largactil. La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios recoge presentaciones como:
- Largactil 25 mg comprimidos recubiertos con película.
- Largactil 100 mg comprimidos recubiertos con película.
- Largactil 40 mg/ml gotas orales en solución.
- Largactil 5 mg/ml solución inyectable.
La disponibilidad concreta de cada formato puede variar. Antes de buscar una presentación determinada conviene consultar al médico, al farmacéutico o el Centro de Información online de Medicamentos de la AEMPS.
En otros países, la clorpromazina puede comercializarse con nombres como Thorazine, Largactil, Aminazine o Ampliactil. Un nombre utilizado en otro territorio no garantiza que el medicamento esté autorizado o disponible en España.
Qué es la clorpromazina
La clorpromazina pertenece al grupo de las fenotiazinas y se clasifica como un antipsicótico típico o de primera generación. Tiene propiedades antipsicóticas, sedantes y antieméticas.
Su aparición supuso uno de los grandes cambios en la historia de la Psiquiatría, ya que permitió controlar algunos síntomas psicóticos y estados de agitación mediante tratamiento farmacológico.
Aunque continúa utilizándose, en muchas situaciones existen antipsicóticos más recientes que pueden presentar perfiles de tolerabilidad diferentes. La elección depende de las características del paciente, los síntomas, tratamientos anteriores y posibles efectos adversos.
Para comprender algunos términos clínicos y farmacológicos puede consultarse este diccionario de Psicología, aunque la interpretación de un tratamiento concreto debe corresponder a un profesional sanitario.
Para qué sirve la clorpromazina
De acuerdo con la ficha técnica española, la clorpromazina puede utilizarse en determinados estados de agitación psicomotriz y procesos psicóticos.
Entre las indicaciones recogidas se encuentran:
- Psicosis agudas.
- Esquizofrenia.
- Síndromes delirantes crónicos.
- Crisis maniacas.
- Estados de agitación psicomotriz.
- Determinados cuadros confusionales.
- Algunos procesos psicogeriátricos, bajo valoración médica.
La formulación inyectable puede emplearse en situaciones específicas que requieren intervención sanitaria y vigilancia. No debe administrarse fuera de las condiciones indicadas por el equipo médico.
En otros países y contextos clínicos, la clorpromazina también se ha utilizado para controlar náuseas, vómitos o hipo persistente. Las indicaciones autorizadas dependen de la presentación y de la normativa de cada territorio.
Que un medicamento pueda utilizarse para diferentes problemas no significa que sea apropiado para cualquier persona que presente esos síntomas.
Cómo actúa la clorpromazina
La clorpromazina reduce principalmente la actividad de determinados receptores de dopamina, especialmente los receptores D2. La dopamina es un neurotransmisor que participa en funciones como el movimiento, la motivación, el aprendizaje y el procesamiento de estímulos.
Su acción sobre ciertas vías dopaminérgicas contribuye a reducir síntomas como delirios, alucinaciones o agitación. Sin embargo, el bloqueo dopaminérgico en otras vías también explica algunos de sus efectos adversos, como rigidez, temblor, inquietud motora o cambios hormonales.
El medicamento actúa además sobre receptores de histamina, acetilcolina y adrenalina. Esta actividad más amplia ayuda a explicar la sedación, la sequedad de boca, el estreñimiento y la bajada de tensión al levantarse.
Los psicofármacos no actúan sobre una única zona aislada. El funcionamiento depende de redes distribuidas entre diferentes partes del cerebro humano y sistemas de neurotransmisión.
Cuánto tarda en hacer efecto
Algunos efectos, como la sedación o la reducción de la agitación, pueden aparecer relativamente pronto. La mejoría de los síntomas psicóticos puede necesitar más tiempo y debe evaluarse progresivamente.
La ausencia de un cambio inmediato no significa que haya que aumentar la dosis por cuenta propia. Tampoco debe tomarse una cantidad adicional cuando se olvida una administración, salvo que el médico o el farmacéutico haya dado instrucciones específicas.
La respuesta varía entre personas. El profesional valorará tanto la mejoría como la aparición de efectos adversos antes de mantener o modificar el tratamiento.
Cómo se toma la clorpromazina
La clorpromazina puede administrarse en comprimidos, gotas orales o mediante inyección, según la situación clínica y la presentación prescrita.
La pauta debe ajustarse individualmente. Para reducir algunos efectos adversos, el médico puede comenzar con una cantidad baja y modificarla de forma gradual.
Durante el tratamiento es importante:
- Seguir la pauta prescrita.
- No modificar la dosis sin indicación médica.
- No compartir el medicamento.
- Informar sobre otros fármacos y suplementos.
- Consultar qué hacer si se olvida una dosis.
- Acudir a los controles recomendados.
La solución oral debe medirse con el dispositivo indicado y no mediante cucharas domésticas, ya que estas no permiten calcular la cantidad con precisión.
Efectos secundarios frecuentes
La clorpromazina puede producir efectos adversos, aunque no todas las personas los experimentan. Algunos se relacionan con su acción sedante, anticolinérgica y dopaminérgica.
Entre los posibles efectos se encuentran:
- Somnolencia.
- Sensación de cansancio.
- Mareo.
- Bajada de tensión al ponerse de pie.
- Sequedad de boca.
- Estreñimiento.
- Visión borrosa.
- Aumento del apetito o del peso.
- Congestión nasal.
- Alteraciones de la función sexual.
- Aumento de prolactina.
- Cambios en la menstruación.
- Inquietud o necesidad de moverse.
- Rigidez, temblor o lentitud motora.
La somnolencia puede afectar a la conducción, el manejo de maquinaria y otras tareas que requieren atención. No debe asumirse que se puede conducir con seguridad hasta comprobar cómo afecta el tratamiento y recibir las indicaciones correspondientes.
Síntomas que requieren atención urgente
Algunas reacciones son poco frecuentes, pero pueden ser graves. Se debe buscar atención médica urgente ante síntomas como:
- Fiebre elevada, rigidez muscular y confusión.
- Movimientos involuntarios persistentes de cara, lengua o cuerpo.
- Dificultad para respirar o hinchazón de labios y garganta.
- Desmayo o alteraciones importantes del ritmo cardiaco.
- Coloración amarilla de piel u ojos.
- Convulsiones.
- Dolor ocular intenso acompañado de alteraciones visuales.
- Dolor de garganta, fiebre o infecciones repetidas.
- Erección dolorosa y prolongada.
- Coágulos, dolor e hinchazón de una pierna o dificultad repentina para respirar.
La combinación de fiebre, rigidez, alteración de la consciencia e inestabilidad corporal puede corresponder a un síndrome neuroléptico maligno, una reacción rara que necesita intervención inmediata.
Los movimientos repetitivos de boca, lengua o extremidades pueden indicar discinesia tardía. Es importante comunicarlos cuanto antes, especialmente durante tratamientos prolongados.
Clorpromazina y aumento de peso
La clorpromazina puede aumentar el apetito y favorecer la ganancia de peso. El riesgo depende de la duración, la dosis, las características personales y otros tratamientos.
El seguimiento puede incluir controles del peso, la glucosa, los lípidos y otros indicadores metabólicos. No deben iniciarse dietas extremas ni suplementos para adelgazar sin consultar al equipo sanitario.
La alimentación, el sueño y el movimiento influyen en la salud general, pero no siempre permiten evitar completamente los cambios asociados al medicamento.
Clorpromazina y sueño
La sedación es uno de los efectos más conocidos. Algunas personas experimentan sueño intenso, especialmente al comenzar el tratamiento o después de un cambio de dosis.
Aunque puede facilitar el descanso en determinados pacientes, la clorpromazina no debe utilizarse como somnífero por iniciativa propia. Su perfil de efectos adversos y sus indicaciones no son comparables a los de un tratamiento habitual para el insomnio.
Si la somnolencia interfiere con la actividad diaria, debe comentarse con el médico. No se debe suspender el fármaco de forma brusca para evitar este efecto.
Clorpromazina y alcohol
El alcohol puede aumentar la somnolencia, el mareo, la bajada de tensión y la alteración de la atención producidos por la clorpromazina. La combinación puede ser peligrosa.
La recomendación general es evitar el consumo de alcohol durante el tratamiento y seguir las instrucciones específicas del profesional. También debe informarse sobre el consumo de cannabis, opioides, sedantes u otras sustancias.
Interacciones con otros medicamentos
La clorpromazina puede interactuar con numerosos tratamientos. Resulta especialmente importante informar si se toman:
- Otros antipsicóticos.
- Antidepresivos.
- Medicamentos para dormir o reducir la ansiedad.
- Opioides.
- Antihistamínicos sedantes.
- Fármacos para la tensión arterial.
- Medicamentos que afectan al ritmo cardiaco.
- Levodopa y otros tratamientos dopaminérgicos.
- Litio.
- Antiepilépticos.
- Anticolinérgicos.
- Determinados antibióticos o antiarrítmicos.
Esta lista no incluye todas las posibles interacciones. El médico y el farmacéutico deben conocer todos los medicamentos, productos de herbolario y suplementos utilizados.
La actividad de la clorpromazina no se centra en el GABA, pero combinarla con sustancias depresoras del sistema nervioso central puede aumentar la sedación y otros riesgos.
Contraindicaciones y precauciones
La clorpromazina puede no ser adecuada o requerir vigilancia especial en personas con determinadas enfermedades.
Antes de iniciar el tratamiento debe informarse sobre antecedentes de:
- Reacciones alérgicas a fenotiazinas.
- Enfermedad cardiaca o alteraciones del ritmo.
- Tensión arterial baja.
- Enfermedad hepática o renal.
- Epilepsia o convulsiones.
- Enfermedad de Parkinson.
- Glaucoma.
- Problemas de próstata o retención urinaria.
- Alteraciones sanguíneas.
- Diabetes.
- Riesgo de trombosis.
- Demencia.
- Exposición intensa al calor.
La clorpromazina puede dificultar la regulación de la temperatura corporal. Debe extremarse la precaución durante olas de calor, ejercicio intenso o situaciones con riesgo de deshidratación.
También puede aumentar la sensibilidad de la piel al sol. Conviene utilizar protección adecuada y evitar exposiciones prolongadas.
Embarazo y lactancia
Las personas embarazadas, que planean un embarazo o están amamantando deben consultarlo con el médico. No se debe suspender un antipsicótico de manera repentina al descubrir un embarazo, ya que una recaída también puede entrañar riesgos.
La decisión debe valorar los posibles beneficios y riesgos tanto del tratamiento como de la enfermedad no tratada. Los recién nacidos expuestos a antipsicóticos durante la última etapa del embarazo pueden necesitar observación médica.
Clorpromazina en personas mayores
Las personas mayores pueden presentar mayor sensibilidad a la sedación, la hipotensión, las caídas, la confusión y otros efectos adversos.
Los antipsicóticos requieren una valoración especialmente cuidadosa cuando existen demencia o alteraciones conductuales. No deben utilizarse simplemente para sedar o facilitar el cuidado sin una indicación médica justificada.
El profesional valorará otras enfermedades, medicamentos concomitantes y el riesgo de complicaciones antes de prescribirlo.
¿Se puede dejar la clorpromazina de golpe?
No es recomendable suspenderla bruscamente salvo que un médico indique lo contrario ante una situación concreta. La retirada repentina puede favorecer insomnio, náuseas, sudoración, inquietud y reaparición de los síntomas tratados.
Cuando se decide finalizar el tratamiento, el médico puede plantear una reducción gradual. La velocidad de retirada dependerá de la dosis, la duración del tratamiento, el diagnóstico y la respuesta del paciente.
Sentirse mejor no significa necesariamente que el medicamento ya no sea necesario. La mejoría puede ser precisamente una consecuencia del tratamiento.
Clorpromazina y psicoterapia
La medicación y la intervención psicológica no son recursos necesariamente opuestos. En trastornos psicóticos, episodios maniacos u otros cuadros complejos, el tratamiento puede incluir fármacos, psicoeducación, terapia psicológica, apoyo familiar y rehabilitación psicosocial.
La psicoterapia debe adaptarse al estado clínico y coordinarse con Psiquiatría cuando sea necesario. El psicólogo no debe cambiar pautas farmacológicas, aunque puede ayudar a identificar dificultades de adherencia, efectos percibidos y creencias sobre la medicación para que sean comunicadas al médico.
Diferencias entre clorpromazina y otros antipsicóticos
La clorpromazina es un antipsicótico de primera generación y de baja potencia relativa. Esto significa que, en comparación con algunos antipsicóticos típicos más potentes, puede producir más sedación, hipotensión y efectos anticolinérgicos.
Los antipsicóticos de segunda generación tienen perfiles diferentes, pero no están libres de riesgos. Algunos producen más alteraciones metabólicas y otros requieren controles específicos.
No existe un antipsicótico universalmente mejor. La elección debe basarse en la eficacia previa, los efectos adversos, las enfermedades concomitantes, las preferencias y la facilidad para mantener el tratamiento.
Errores frecuentes sobre la clorpromazina
Pensar que solo sirve para la esquizofrenia
Puede utilizarse en otros procesos psicóticos y estados de agitación, siempre según las indicaciones autorizadas y la valoración médica.
Creer que es únicamente un sedante
Aunque produce sedación, su principal clasificación es la de antipsicótico. No debe utilizarse solo para dormir sin una indicación apropiada.
Aumentar la dosis cuando no se nota mejoría inmediata
Los efectos terapéuticos pueden necesitar tiempo. Tomar una cantidad superior aumenta el riesgo de reacciones adversas y sobredosis.
Mezclarla con alcohol
La combinación puede intensificar la somnolencia, el mareo y la bajada de tensión.
Dejarla al sentirse mejor
La retirada no supervisada puede provocar síntomas de interrupción y aumentar el riesgo de recaída.
Confundir clorpromazina con levomepromazina
Son medicamentos diferentes. La levomepromazina se comercializa en España con nombres como Sinogan y no debe sustituirse por clorpromazina.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es el nombre comercial de la clorpromazina?
En España, el nombre comercial más conocido es Largactil. Existen o han existido otros nombres en diferentes países, como Thorazine o Ampliactil, pero su disponibilidad depende del territorio.
¿Para qué sirve Largactil?
Largactil contiene clorpromazina y se utiliza para determinados procesos psicóticos y estados de agitación psicomotriz. Su indicación concreta debe establecerla un médico.
¿La clorpromazina da sueño?
Sí, la somnolencia y la sedación son efectos frecuentes. Puede afectar a la conducción y a actividades que requieren atención, especialmente al inicio o después de modificar la dosis.
¿La clorpromazina engorda?
Puede aumentar el apetito y favorecer la ganancia de peso. El médico puede recomendar controles metabólicos y medidas adaptadas a la situación del paciente.
¿Se puede beber alcohol tomando clorpromazina?
No es recomendable. El alcohol puede aumentar la sedación, el mareo, la bajada de tensión y otros efectos sobre el sistema nervioso central.
¿Se puede dejar Largactil de golpe?
No debería suspenderse bruscamente sin indicación médica. La retirada suele planificarse de forma gradual para reducir síntomas de interrupción y el riesgo de recaída.
Conclusión
La clorpromazina es un antipsicótico de primera generación cuyo nombre comercial más conocido en España es Largactil. Se utiliza principalmente para determinados trastornos psicóticos y estados de agitación, y está disponible en varias presentaciones sujetas a prescripción.
Puede producir somnolencia, hipotensión, sequedad de boca, estreñimiento, aumento de peso y alteraciones motoras, entre otros efectos. También existen reacciones poco frecuentes pero graves que requieren atención inmediata.
El tratamiento debe mantenerse bajo supervisión médica, sin modificar la dosis, mezclarla con alcohol ni suspenderla de forma repentina. Ante cualquier efecto adverso, duda o cambio en los síntomas, se debe consultar al médico o al farmacéutico.
Referencias
- Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios. Ficha técnica de Largactil. [https://cima.aemps.es/cima/dochtml/ft/23665/FT_23665.html a682040-es.html -) Médicos Sin Fronteras. Clorpromazina oral. [https://medicalguidelines.msf.org/es/viewport/EssDr/spanish/clorpromazina-oral-20326124.html