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Howard Gardner: biografía, obra y legado más allá de las inteligencias

Quién es Howard Gardner más allá de las inteligencias múltiples: Project Zero, neuropsicología, Mentes creativas, Las cinco mentes del futuro y críticas.

Howard Gardner: biografía, obra y legado más allá de las inteligencias

Howard Gardner es, probablemente, el psicólogo vivo más citado en las aulas de todo el mundo, y lo es por un libro que escribió en 1983. Frames of Mind (publicado en español como Estructuras de la mente) propuso que no existe una única inteligencia sino varias, y cambió el vocabulario de maestros, orientadores y diseñadores curriculares. Pero reducir a Gardner a esa teoría es como reducir a Piaget a sus estadios: se pierde casi todo lo demás.

Detrás de las inteligencias múltiples hay un investigador formado en psicología del desarrollo y en neuropsicología, que pasó veinte años estudiando pacientes con lesiones cerebrales, que dirigió durante casi tres décadas uno de los grupos de investigación educativa más influyentes de Harvard y que, a partir de los años noventa, dedicó la mayor parte de su trabajo a la creatividad, el liderazgo y la ética profesional.

Este artículo se centra en la persona y su trayectoria. Si lo que buscas es una explicación detallada de cada inteligencia, la tienes en nuestro artículo sobre la teoría de las inteligencias múltiples de Gardner.

Una infancia marcada por el exilio

Howard Earl Gardner nació el 11 de julio de 1943 en Scranton, Pensilvania. Sus padres, Ralph y Hilde Gardner, eran judíos alemanes que habían huido de Alemania en 1938, poco antes de la Noche de los Cristales Rotos. Justo antes del nacimiento de Howard, su hermano mayor, Eric, murió a los siete años en un accidente de trineo. Gardner ha contado que creció en un hogar marcado por esa pérdida y por el silencio sobre el Holocausto, del que solo supo con detalle en la adolescencia.

De niño fue un pianista muy dotado, hasta el punto de que la música se convirtió en una parte central de su identidad. Esa experiencia personal con una capacidad que la escuela apenas valoraba reaparecerá años después en su interés por las formas de talento que los test de CI no miden.

Harvard, Erikson y Bruner

En 1961 ingresó en la Universidad de Harvard con la intención de estudiar historia y quizá derecho. Allí tuvo como tutor a Erik Erikson, el psicoanalista que había formulado la teoría del desarrollo psicosocial, y se orientó hacia el departamento de Relaciones Sociales, donde se graduó en 1965. Tras un año en la London School of Economics, trabajó en el proyecto curricular Man: A Course of Study (MACOS), dirigido por Jerome Bruner. La influencia de Bruner fue decisiva: le mostró que la psicología cognitiva podía conectarse con el diseño educativo. Puedes profundizar en su enfoque en el artículo sobre la teoría cognitiva de Jerome Bruner.

En esos años leyó con entusiasmo a Jean Piaget, pero también detectó un límite: el modelo piagetiano describía el desarrollo del pensamiento lógico-científico como la culminación del desarrollo cognitivo y dejaba en un segundo plano las capacidades artísticas. Se doctoró en psicología del desarrollo en Harvard en 1971.

Project Zero: casi tres décadas estudiando las artes

En 1967, el filósofo Nelson Goodman fundó en la Escuela de Posgrado de Educación de Harvard un grupo de investigación sobre la educación artística. Lo llamó Project Zero porque, según explicaba, sobre cómo se aprenden las artes se sabía, en términos científicos, prácticamente cero. Gardner fue uno de sus miembros fundadores cuando todavía era estudiante de doctorado.

A partir de 1972 lo codirigió junto a David Perkins durante 28 años. Bajo su dirección, Project Zero pasó de estudiar el desarrollo simbólico en el arte infantil a abarcar el pensamiento, la comprensión y la creatividad en todas las áreas. De esa época salen trabajos como:

  • Project Spectrum, desarrollado con David Henry Feldman en los años ochenta, que diseñó entornos y materiales para evaluar distintos perfiles de capacidades en niños de educación infantil.
  • Arts PROPEL, en colaboración con el Educational Testing Service y las escuelas públicas de Pittsburgh, que propuso evaluar la música, las artes visuales y la escritura creativa mediante portafolios y producción real en lugar de exámenes estandarizados.

Hoy Gardner es profesor de investigación John H. y Elisabeth A. Hobbs de Cognición y Educación en la Escuela de Posgrado de Educación de Harvard.

El cerebro dañado: veinte años en el hospital de veteranos

Mientras investigaba en Project Zero, Gardner trabajó durante unos veinte años en el Centro Médico de Veteranos de Boston y en la Facultad de Medicina de la Universidad de Boston, en el grupo del neurólogo Norman Geschwind, dedicado al estudio de la afasia.

Esa doble vida científica es la clave para entender su obra. Por las mañanas veía a niños desarrollar capacidades artísticas y lingüísticas; por las tardes, a adultos que habían perdido una capacidad concreta tras un ictus y conservaban otras intactas. Un paciente podía no ser capaz de nombrar objetos y, sin embargo, seguir cantando melodías o reconociendo caras. El resultado de aquellos años fue The Shattered Mind (1975), sobre las secuelas cognitivas de las lesiones cerebrales, y Art, Mind, and Brain (1982).

Las inteligencias múltiples no nacieron en un aula, sino en la intersección entre dos observaciones: los niños desarrollan capacidades de forma desigual y los cerebros lesionados las pierden de forma selectiva. La teoría fue un intento de dar sentido a ambas a la vez.

Frames of Mind (1983): el libro que lo cambió todo

En 1979, la Fundación Bernard van Leer financió en Harvard un proyecto sobre el potencial humano, y Gardner recibió el encargo de sintetizar lo que las ciencias sabían sobre la naturaleza del conocimiento humano. El fruto fue Frames of Mind: The Theory of Multiple Intelligences, publicado en 1983. Dos años antes, en 1981, había recibido una beca MacArthur, conocida popularmente como "beca de los genios".

Lo original del libro no fue solo la lista de inteligencias, sino el método. Gardner propuso ocho criterios para considerar que una capacidad era una inteligencia, entre ellos que pudiera aislarse por lesión cerebral, que existieran prodigios o sabios con un perfil excepcional en ella, que tuviera una historia evolutiva plausible, una trayectoria de desarrollo propia, unas operaciones nucleares identificables y que pudiera codificarse en un sistema simbólico.

Con esos criterios identificó siete inteligencias: lingüística, lógico-matemática, espacial, musical, corporal-cinestésica, interpersonal e intrapersonal. En 1995 añadió la naturalista, que desarrolló en Intelligence Reframed (1999), donde también discutió una posible inteligencia existencial, a la que nunca concedió el estatus completo.

El libro tuvo un eco modesto entre los psicólogos, pero enorme entre los educadores. En 1987 abrió en Indianápolis la Key Learning Community, considerada la primera escuela organizada en torno a las inteligencias múltiples. Gardner siempre subrayó que él no había diseñado ningún método educativo y que su teoría admitía múltiples aplicaciones.

Más allá de las inteligencias: creatividad, liderazgo y comprensión

A partir de los noventa, su obra se diversificó. Estos son sus libros más significativos de esa etapa:

  • The Unschooled Mind (1991), en español La mente no escolarizada. Sostiene que incluso los buenos estudiantes conservan concepciones intuitivas erróneas, como teorías ingenuas de la física, que la escuela no logra transformar. Propone enseñar para la comprensión profunda.
  • Creating Minds (1993), en español Mentes creativas. Analiza a siete creadores del siglo XX, cada uno representativo de una inteligencia: Sigmund Freud, Albert Einstein, Pablo Picasso, Igor Stravinsky, T. S. Eliot, Martha Graham y Mahatma Gandhi. Observa que las grandes rupturas tienden a llegar tras unos diez años de inmersión en un campo, y que los creadores suelen apoyarse en personas que les dan sostén afectivo e intelectual en los momentos de ruptura.
  • Leading Minds (1995). Estudia a líderes como Margaret Mead, Robert Oppenheimer o Margaret Thatcher y concluye que el liderazgo consiste, en gran parte, en contar historias convincentes sobre la identidad de un grupo.
  • The Disciplined Mind (1999). Defiende una educación centrada en comprender a fondo pocos temas, en lugar de cubrir muchos superficialmente.
  • Changing Minds (2004). Examina qué factores hacen que una persona cambie de opinión.

El Good Work Project y Las cinco mentes del futuro

A mediados de los noventa, Gardner inició con Mihaly Csikszentmihalyi y William Damon el Good Work Project, hoy conocido como The Good Project. La pregunta de partida era cómo pueden los profesionales hacer un trabajo que sea a la vez excelente técnicamente y ético, en un contexto de presiones de mercado y cambios tecnológicos rápidos. Entrevistaron a más de mil profesionales de campos como el periodismo, la genética o el derecho. El libro Good Work: When Excellence and Ethics Meet se publicó en 2001, y el proyecto acabó formulando el buen trabajo a partir de tres "E": excelente, ético y comprometido (engaging).

En 2007 publicó Five Minds for the Future, en español Las cinco mentes del futuro, donde describe las capacidades que considera necesarias en el siglo XXI:

  1. Mente disciplinada: dominio de al menos una forma de pensamiento experto.
  2. Mente sintética: capacidad de integrar información de fuentes diversas.
  3. Mente creativa: capacidad de plantear preguntas y soluciones nuevas.
  4. Mente respetuosa: aprecio por las diferencias entre personas y grupos.
  5. Mente ética: capacidad de cumplir las responsabilidades como trabajador y como ciudadano.

Es significativo que este esquema no hable de inteligencias sino de "mentes" que se cultivan. Refleja un giro desde la descripción de capacidades hacia la pregunta normativa de qué tipo de personas debe formar la educación.

Obras posteriores continúan esa línea: Truth, Beauty, and Goodness Reframed (2011); The App Generation (2013), escrita con Katie Davis, sobre cómo las aplicaciones digitales afectan a la identidad, la intimidad y la imaginación de los jóvenes; y The Real World of College (2022), con Wendy Fischman, a partir de más de 2.000 entrevistas sobre lo que los estudiantes universitarios estadounidenses creen que es el propósito de la universidad. En 2020 publicó su autobiografía intelectual, A Synthesizing Mind.

En 2011 recibió el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales, lo que reforzó su popularidad en España, donde su nombre es habitual en los temarios de oposiciones docentes.

Las críticas científicas a las inteligencias múltiples

La popularidad de la teoría entre los docentes contrasta con el escepticismo de buena parte de la psicología de la inteligencia. Las objeciones principales son:

  • Falta de validación empírica. En 2006, la neuropsicóloga Lynn Waterhouse publicó en Educational Psychologist una revisión crítica en la que sostenía que no existían estudios que validaran la teoría. Gardner y Seana Moran respondieron en la misma revista defendiendo que la teoría se basa en una síntesis de múltiples disciplinas y no en experimentos aislados.
  • El factor g. Ese mismo año, Beth Visser, Michael Ashton y Philip Vernon pusieron a prueba ocho inteligencias con test específicos y encontraron que las más cognitivas (lingüística, lógica, espacial, naturalista e interpersonal) correlacionaban entre sí y con la inteligencia general.
  • Confusión entre inteligencias y talentos. Muchos investigadores consideran que capacidades como la musical o la corporal son aptitudes o talentos, no inteligencias en sentido psicométrico.
  • Base neurocientífica discutible. La idea de módulos cerebrales separados para cada inteligencia no encaja con la evidencia actual de redes neuronales ampliamente compartidas.

Gardner ha sido especialmente crítico con una aplicación equivocada de su teoría: la de identificarla con los "estilos de aprendizaje". En un artículo publicado en 2013 en The Washington Post insistió en que las inteligencias múltiples no son estilos de aprendizaje, y que etiquetar a un niño como "visual" o "cinestésico" no tiene respaldo empírico ni se deriva de su trabajo. También rechazó que se usara su teoría para clasificar a grupos étnicos o para crear baterías de test de inteligencias múltiples.

Para situar su propuesta junto a otros modelos alternativos al CI, es útil compararla con la teoría triárquica de la inteligencia de Sternberg y con la noción de inteligencia emocional, que Daniel Goleman popularizó en 1995 y que se inspiró en parte en las inteligencias interpersonal e intrapersonal de Gardner.

Qué aporta Gardner a la práctica del psicólogo

Para un psicólogo educativo o un orientador, la obra de Gardner ofrece más que una lista de inteligencias:

  • Evaluar en contexto. Project Spectrum y Arts PROPEL anticiparon la evaluación auténtica y por portafolios, útil cuando los test estandarizados no reflejan lo que un alumno sabe hacer.
  • Individualizar sin etiquetar. Gardner recomienda conocer el perfil de cada alumno y presentar un contenido de varias formas, pero advierte contra encasillar.
  • Distinguir comprensión de memorización. La mente no escolarizada es una lectura útil para entender por qué los alumnos aprueban sin comprender.
  • Pensar en la ética profesional. El Good Project ofrece materiales y marcos para reflexionar sobre el propio trabajo, aplicables también a la práctica psicológica.

Conclusión

Howard Gardner es mucho más que el autor de las inteligencias múltiples. Es un psicólogo del desarrollo que unió la neuropsicología de la afasia con la investigación sobre educación artística, que dirigió Project Zero durante casi tres décadas y que evolucionó desde la pregunta de cómo es la mente hacia la de qué tipo de mentes debe formar la educación.

La lectura más útil de su obra no es aceptar o rechazar en bloque las ocho inteligencias, cuyo respaldo empírico es limitado, sino recoger su preocupación de fondo: la escuela y la evaluación psicológica han medido tradicionalmente una parte estrecha del potencial humano. Tomarse en serio esa crítica, sin caer en simplificaciones como los estilos de aprendizaje, es la mejor forma de honrar su legado.

Preguntas frecuentes

¿Quién es Howard Gardner?

Es un psicólogo estadounidense nacido en 1943 en Scranton, Pensilvania, profesor de Cognición y Educación en la Universidad de Harvard. Es conocido por la teoría de las inteligencias múltiples, presentada en Frames of Mind (1983), y por su trabajo en Project Zero y el Good Project.

¿Qué es Harvard Project Zero?

Es un grupo de investigación fundado en 1967 por el filósofo Nelson Goodman en la Escuela de Posgrado de Educación de Harvard para estudiar la educación artística. Gardner fue miembro fundador y lo codirigió con David Perkins durante 28 años.

¿Cuáles son las cinco mentes del futuro según Gardner?

La mente disciplinada, la sintética, la creativa, la respetuosa y la ética. Las describió en su libro de 2007 como capacidades que la educación debería cultivar para afrontar el siglo XXI.

¿Por qué se critica la teoría de las inteligencias múltiples?

Porque cuenta con poca validación empírica directa y varios estudios muestran que las inteligencias más cognitivas correlacionan con el factor g. También se discute si capacidades como la musical o la corporal son inteligencias o talentos.

¿Son lo mismo las inteligencias múltiples y los estilos de aprendizaje?

No. El propio Gardner ha insistido en que son conceptos distintos y que clasificar a los alumnos como visuales o cinestésicos no se deriva de su teoría. Los estilos de aprendizaje carecen de respaldo empírico.

Fuentes

Jonathan García-Allen

Autor

Graduado en Psicología por la Universitat de Barcelona, cofundador de Psicología y Mente y estratega digital especializado en proyectos de salud mental.

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