Durante buena parte del siglo XX, la psicología clínica dispuso de un sistema cada vez más detallado para describir lo que va mal en las personas, el DSM, pero no de uno equivalente para describir lo que va bien. A comienzos de los años 2000, Martin Seligman y Christopher Peterson se propusieron llenar ese hueco con un proyecto deliberadamente ambicioso: construir un "manual de la cordura", una clasificación sistemática de los rasgos positivos del carácter.
El resultado fue Character Strengths and Virtues: A Handbook and Classification (2004), un volumen de más de 800 páginas publicado por la American Psychological Association y Oxford University Press. De él surgió la clasificación VIA, con 6 virtudes y 24 fortalezas, y el cuestionario VIA, que millones de personas han respondido en línea. Hoy es una de las herramientas más usadas de la psicología positiva, tanto en consulta como en educación, coaching y organizaciones.
En este artículo explicamos cómo se construyó la clasificación, qué incluye cada virtud, cómo se evalúan las fortalezas, qué se sabe sobre su utilidad en terapia y qué críticas ha recibido el modelo.
Origen del proyecto VIA: Seligman, Peterson y la Fundación Mayerson
La clasificación nace del giro que Seligman impulsó durante su presidencia de la American Psychological Association en 1998, cuando propuso dedicar tanto esfuerzo científico a estudiar el bienestar como el que se dedicaba al trastorno. Si quieres el contexto completo de ese viraje, lo repasamos en la biografía de Martin Seligman.
El proyecto recibió financiación de la Fundación Manuel D. y Rhoda Mayerson, a través de lo que hoy es el VIA Institute on Character, con sede en Cincinnati. Las siglas VIA procedían originalmente de Values in Action. Seligman actuó como impulsor y Christopher Peterson, psicólogo de la Universidad de Míchigan, dirigió el trabajo científico. Según han descrito Robert McGrath y Mitch Brown, en el proceso participaron más de 50 expertos, se realizaron múltiples revisiones de literatura y un grupo más reducido de especialistas tomó las decisiones finales.
El equipo revisó tradiciones filosóficas y religiosas muy distintas, desde Aristóteles y Confucio hasta el budismo, el hinduismo, el judaísmo, el cristianismo y el islam, buscando virtudes que aparecieran de forma recurrente. De ahí salieron seis virtudes "nucleares" que, según los autores, se repiten en prácticamente todas esas tradiciones.
Virtudes y fortalezas: dos niveles distintos
La clasificación distingue dos niveles:
- Virtudes: categorías amplias y abstractas, valoradas por filósofos y pensadores religiosos de muchas culturas.
- Fortalezas del carácter: los procesos psicológicos concretos, medibles, a través de los cuales se manifiesta una virtud.
Por ejemplo, la virtud de la sabiduría puede expresarse a través de la curiosidad, la creatividad o la perspectiva. Una persona puede ser sabia de maneras distintas.
Para decidir qué entraba en la lista, Peterson y Seligman establecieron una serie de criterios. Entre ellos: que la fortaleza contribuya a la realización personal y a una vida plena; que sea valorada moralmente por sí misma y no solo por sus resultados; que ejercerla no disminuya a otras personas; que tenga cierta estabilidad, como un rasgo; que existan personas que la encarnen de forma ejemplar; y que las sociedades hayan creado instituciones y rituales para cultivarla. Rasgos como el talento musical o la inteligencia general quedaron fuera precisamente por no cumplir el componente moral.
Las 6 virtudes y las 24 fortalezas de la clasificación VIA
Esta es la clasificación tal como la presenta actualmente el VIA Institute:
1. Sabiduría
Fortalezas cognitivas relacionadas con adquirir y usar el conocimiento.
- Creatividad: generar ideas y formas de hacer originales y útiles.
- Curiosidad: interés por la experiencia y la exploración.
- Juicio (pensamiento crítico): examinar las cosas desde todos los ángulos antes de decidir.
- Amor por el aprendizaje: dominar nuevas habilidades y conocimientos de forma sistemática.
- Perspectiva: capacidad de dar buenos consejos y ver el cuadro completo.
2. Coraje
Fortalezas emocionales que implican ejercer la voluntad frente a la oposición.
- Valentía: no retroceder ante la amenaza, el reto o el dolor.
- Honestidad: decir la verdad y presentarse de forma auténtica.
- Perseverancia: terminar lo que se empieza pese a los obstáculos.
- Entusiasmo (vitalidad): afrontar la vida con energía.
3. Humanidad
Fortalezas interpersonales de cuidado y amistad.
- Amabilidad: hacer favores y cuidar de los demás.
- Amor: valorar las relaciones cercanas y recíprocas.
- Inteligencia social: ser consciente de los motivos y sentimientos propios y ajenos.
4. Justicia
Fortalezas cívicas que sustentan la vida comunitaria.
- Equidad: tratar a todos según los mismos principios.
- Liderazgo: organizar actividades de grupo y velar por que se lleven a cabo.
- Trabajo en equipo: cumplir con la parte propia dentro de un grupo.
5. Templanza
Fortalezas que protegen contra los excesos.
- Perdón: perdonar a quien nos ha hecho daño.
- Humildad: dejar que los logros hablen por sí mismos.
- Prudencia: evitar riesgos innecesarios y decir o hacer cosas de las que arrepentirse.
- Autorregulación: controlar los impulsos y las emociones.
6. Trascendencia
Fortalezas que conectan con algo más amplio y dan sentido.
- Apreciación de la belleza y la excelencia.
- Gratitud.
- Esperanza (optimismo orientado al futuro).
- Humor.
- Espiritualidad (sentido de propósito y significado).
El VIA Institute subraya que todas las personas poseen las 24 fortalezas en distinto grado, de modo que cada individuo presenta un perfil propio y no un "tipo".
Fortalezas distintivas o signature strengths
Un concepto clave del modelo es el de fortalezas distintivas (signature strengths): aquellas que la persona siente como más propias y esenciales, que le resultan energizantes al usarlas y que suele reconocer con un "este soy yo". Suelen aparecer en la parte alta del perfil del cuestionario, aunque no siempre.
Seligman habló inicialmente de las cinco primeras, pero investigaciones posteriores recopiladas por el VIA Institute indican que muchas personas identifican bastantes más: con criterios estrictos, cerca de la mitad de los participantes señala siete o menos, y aproximadamente un tercio once o más. En la práctica clínica, por tanto, conviene no tratar el "top 5" como una regla fija, sino explorar con el paciente cuáles reconoce como propias.
Una fortaleza no es solo aquello en lo que alguien puntúa alto: es aquello que, al ponerlo en marcha, le devuelve la sensación de estar siendo quien es.
El cuestionario VIA: versiones y cómo se interpreta
La herramienta original fue el VIA Inventory of Strengths (VIA-IS), un autoinforme de 240 ítems (diez por fortaleza) con respuestas en escala Likert. Con los años el VIA Institute ha desarrollado versiones revisadas y más breves para adultos:
| Instrumento | Ítems | Características |
|---|---|---|
| VIA-IS (original) | 240 | Ítems formulados en positivo |
| VIA-IS-R | 192 | Ítems directos e inversos |
| VIA-IS-M | 96 | Ítems directos e inversos |
| VIA-IS-P | 96 | Ítems formulados en positivo |
Para población infantojuvenil existen versiones como el VIA-Youth, con formas para 8-12 y 13-17 años, y otros instrumentos para niños más pequeños en formato de informe parental.
Al interpretar los resultados hay tres claves:
- Es un perfil ipsativo en la práctica: lo relevante es el orden de las fortalezas dentro de la persona, no comparar puntuaciones con otros.
- Las fortalezas inferiores no son debilidades: son simplemente las menos utilizadas o menos centrales.
- El cuestionario es un punto de partida: la entrevista y la exploración conjunta aportan más que la lista numerada.
Conviene diferenciar este enfoque de los modelos de rasgos de personalidad clásicos. Aunque hay correlaciones con los cinco grandes rasgos de personalidad (por ejemplo, entre curiosidad y apertura, o entre prudencia y responsabilidad), la clasificación VIA tiene un componente moral explícito que el Big Five no pretende tener.
Qué dice la evidencia
Fortalezas y bienestar
Uno de los primeros hallazgos, publicado por Park, Peterson y Seligman en 2004, fue que no todas las fortalezas se asocian por igual con la satisfacción vital. Las más relacionadas eran las llamadas "fortalezas del corazón": esperanza, entusiasmo, gratitud, amor y curiosidad. Las fortalezas más intelectuales, como el amor por el aprendizaje, mostraban asociaciones más débiles.
Intervenciones basadas en fortalezas
El estudio más citado es el de Seligman, Steen, Park y Peterson (2005) en American Psychologist. Comparó varios ejercicios en línea con un placebo (escribir recuerdos tempranos). El ejercicio de usar una fortaleza distintiva de una forma nueva cada día durante una semana aumentó la felicidad y redujo los síntomas depresivos hasta seis meses después. Replicaciones posteriores, como las de Gander y colaboradores (2012) y Mongrain y Anselmo-Matthews (2012), encontraron efectos en la misma dirección, y un metaanálisis de Schutte y Malouff (2018) respaldó su impacto sobre felicidad, depresión y satisfacción vital.
Dicho esto, los tamaños del efecto de las intervenciones de psicología positiva suelen ser modestos y varios estudios han encontrado mejoras también en los grupos placebo, lo que obliga a interpretar los resultados con prudencia.
Cómo usar las fortalezas en terapia
En consulta, las fortalezas no sustituyen a la evaluación clínica ni a los tratamientos con evidencia para cada trastorno, pero pueden integrarse en ellos. Algunas formas concretas:
- Evaluación inicial equilibrada: además de la historia del problema, preguntar por momentos en los que el paciente se sintió en su mejor versión y qué fortalezas se pusieron en juego.
- Modelo de tres fases: el psicólogo Ryan Niemiec propone un proceso de aware-explore-apply: tomar conciencia de las fortalezas, explorar cómo se han usado en el pasado y aplicarlas a metas concretas.
- Uso excesivo y uso insuficiente: la perseverancia llevada al extremo puede convertirse en rigidez; la prudencia, en evitación. Analizar el equilibrio ayuda a reformular algunos problemas sin patologizar al paciente.
- Psicoterapia positiva: Tayyab Rashid y Martin Seligman han desarrollado un protocolo estructurado que dedica sus primeras sesiones a identificar las fortalezas distintivas y construir con ellas una narrativa de resiliencia.
- Movilizar recursos en casos estancados: cuando un tratamiento no avanza, apoyarse en lo que sí funciona puede reactivar la motivación. Lo relacionamos con otras estrategias en el artículo sobre qué hacer cuando un paciente no mejora en psicoterapia.
También resultan útiles en programas para mejorar la autoestima, siempre que se basen en conductas y no en afirmaciones vacías; tienes ejemplos en nuestras técnicas psicológicas para trabajar la autoestima.
Cómo usarlas en la vida cotidiana
Fuera de la consulta, el enfoque ofrece herramientas sencillas:
- Elegir cada semana una fortaleza distintiva y buscar una forma nueva de usarla (por ejemplo, llevar la curiosidad a una conversación con un compañero con el que apenas se habla).
- Rediseñar tareas laborales para que activen más las fortalezas propias.
- Nombrar las fortalezas que se observan en otros, algo especialmente útil con niños y en equipos de trabajo.
Críticas al modelo
La clasificación VIA ha recibido objeciones relevantes:
- La estructura de seis virtudes no se replica. Los análisis factoriales de los cuestionarios no reproducen las seis virtudes. McGrath y su equipo han encontrado de forma consistente una estructura de tres factores, que denominan cuidado (dimensión moral), inquisitividad (dimensión intelectual) y autocontrol (dimensión autorreguladora). Algunas fortalezas, como el humor o la humildad, encajan mal en cualquier agrupación.
- Dependencia del autoinforme: medir virtudes preguntando a la propia persona puede verse afectado por la deseabilidad social.
- Universalidad discutida: aunque se buscó una base transcultural, la selección de fortalezas refleja en buena parte una perspectiva occidental y educada.
- Riesgo de sobreventa: en contextos comerciales se presenta a veces como una solución universal, lo que excede lo que la investigación permite afirmar.
Estas críticas, cabe subrayar, no invalidan las 24 fortalezas como unidades de análisis; cuestionan sobre todo cómo se agrupan y cómo se miden.
Conclusión
La clasificación de Peterson y Seligman ofreció a la psicología un vocabulario común para hablar de lo que funciona en las personas: 24 fortalezas concretas, medibles y organizadas bajo seis virtudes de larga tradición. Su valor práctico está bien establecido en intervenciones breves, como usar las fortalezas distintivas de formas nuevas, aunque sus efectos son moderados y la agrupación en seis virtudes no ha resistido bien el análisis empírico. Para un psicólogo, la aplicación más útil no es entregar un ranking al paciente, sino convertir el perfil VIA en una conversación: qué fortalezas reconoce como suyas, cuáles está usando de más o de menos y cómo puede ponerlas al servicio de los objetivos terapéuticos.
Preguntas frecuentes
¿Cuántas fortalezas y virtudes incluye la clasificación VIA?
Incluye 24 fortalezas del carácter agrupadas en 6 virtudes: sabiduría, coraje, humanidad, justicia, templanza y trascendencia. Fue presentada por Christopher Peterson y Martin Seligman en Character Strengths and Virtues (2004).
¿Qué son las fortalezas distintivas?
Son las fortalezas que una persona siente como más esenciales y auténticas, que le resulta natural y energizante usar. Suelen aparecer en la parte alta del perfil del cuestionario VIA, aunque la confirmación final se hace explorándolas con la propia persona.
¿Cuántas preguntas tiene el cuestionario VIA?
La versión original, el VIA-IS, tenía 240 ítems. Actualmente existen versiones revisadas de 192 y 96 ítems para adultos, además de versiones específicas para niños y adolescentes.
¿Funcionan las intervenciones basadas en fortalezas?
Varios estudios, empezando por Seligman y colaboradores en 2005, han encontrado que usar las fortalezas distintivas de formas nuevas aumenta la felicidad y reduce síntomas depresivos durante meses. Los efectos suelen ser moderados y conviene integrarlos en un tratamiento más amplio.
¿Cuál es la principal crítica a la clasificación VIA?
Que los análisis factoriales no reproducen las seis virtudes propuestas. Estudios como los de Robert McGrath encuentran de forma más consistente tres grandes factores: cuidado, inquisitividad y autocontrol.
Fuentes
- VIA Institute on Character – The 24 Character Strengths
- VIA Institute on Character – VIA Assessments (versiones del cuestionario)
- VIA Institute on Character – Signature Strengths: research findings
- McGrath, R. E. y Brown, M. (2020). Using the VIA Classification to Advance a Psychological Science of Virtue. Frontiers in Psychology
- Seligman, Steen, Park y Peterson (2005). Positive Psychology Progress: Empirical Validation of Interventions – Authentic Happiness (UPenn)