Erich Fromm es uno de esos autores que muchos estudiantes de Psicología conocen antes de entrar en la facultad. El arte de amar se sigue vendiendo en librerías generalistas y El miedo a la libertad aparece con frecuencia en bibliografías de sociología, filosofía política y psicología social. Sin embargo, en los planes de estudio su figura suele quedar reducida a una línea dentro del epígrafe de los "neofreudianos", junto a Karen Horney y Harry Stack Sullivan.
Esa simplificación deja fuera lo más interesante de su obra: el intento de explicar cómo la estructura económica y social de una época moldea el carácter de las personas, y cómo ese carácter, a su vez, sostiene o transforma la sociedad. Fromm no fue un teórico de despacho: combinó la práctica clínica como psicoanalista durante décadas con la investigación empírica y una intensa actividad pública contra el armamento nuclear.
En este artículo repasamos su biografía, sus obras fundamentales, los conceptos que definen su psicoanálisis humanista y lo que su pensamiento sigue aportando a quien trabaja hoy como psicólogo.
Biografía de Erich Fromm: de Fráncfort a Muralto
Erich Seligmann Fromm nació el 23 de marzo de 1900 en Fráncfort del Meno, en el seno de una familia judía ortodoxa. Fue hijo único y creció inmerso en el estudio del Talmud y de los profetas del Antiguo Testamento, una formación que marcaría su interés posterior por la ética, la religión y la idea de una humanidad reconciliada.
Estudió en la Universidad de Heidelberg, donde se doctoró en 1922 con una tesis sobre la ley judía como elemento de cohesión de tres comunidades de la diáspora, dirigida en el ámbito de la sociología por Alfred Weber, hermano de Max Weber. Poco después se formó como psicoanalista en Múnich y en el Instituto Psicoanalítico de Berlín. En 1926 se casó con la psiquiatra y psicoanalista Frieda Reichmann, con quien había iniciado su propio análisis; se separaron pocos años después, aunque el divorcio formal llegó en 1942.
La Escuela de Fráncfort
En 1930 se incorporó al Instituto de Investigación Social de Fráncfort, el núcleo de lo que después se llamaría Escuela de Fráncfort. Allí dirigió un estudio empírico pionero sobre las actitudes políticas y la estructura de carácter de obreros y empleados alemanes, basado en cuestionarios con preguntas abiertas. Sus resultados apuntaban a que una parte de quienes votaban a partidos de izquierda tenía rasgos autoritarios, lo que anticipaba la débil resistencia que encontraría el nazismo.
Exilio en Estados Unidos y etapa mexicana
Con la llegada de Hitler al poder en 1933, Fromm abandonó Alemania. Se estableció en Estados Unidos, donde colaboró con el Instituto en el exilio vinculado a la Universidad de Columbia entre 1934 y 1941, hasta su ruptura con Max Horkheimer y Theodor Adorno por diferencias teóricas sobre la teoría de las pulsiones. Enseñó después en el Bennington College (1941-1951) y participó en la fundación del William Alanson White Institute de Nueva York en 1946, centro clave del psicoanálisis interpersonal.
A finales de los años cuarenta se trasladó a Ciudad de México, en parte por la salud de su segunda esposa, Henny Gurland. Allí enseñó en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), formó a la primera generación de psicoanalistas mexicanos y desarrolló, junto a Michael Maccoby, un estudio de campo sobre el carácter social en un pueblo campesino mexicano. Tras la muerte de Gurland se casó con Annis Freeman. Compaginó México con la docencia en la Universidad Estatal de Michigan (1957-1961) y en la Universidad de Nueva York.
En 1974 se instaló en Muralto, junto al lago Mayor, en Suiza, donde murió el 18 de marzo de 1980, pocos días antes de cumplir 80 años.
Un psicoanálisis humanista: qué conserva y qué discute de Freud
Fromm nunca dejó de considerarse psicoanalista. Mantuvo de Sigmund Freud tres ideas centrales: la existencia de motivaciones inconscientes, la importancia del carácter como estructura estable que canaliza la energía psíquica y el valor de la relación terapéutica para hacer consciente lo reprimido.
Lo que discutió fue el motor de todo ello. Para Freud, el carácter se organiza en torno a la libido y sus fases de desarrollo. Para Fromm, el carácter es sobre todo una forma de relacionarse con el mundo: con las cosas (proceso de asimilación) y con las personas (proceso de socialización). Las necesidades humanas más importantes no son instintivas, sino que surgen de la propia condición humana: el ser humano forma parte de la naturaleza, pero la trasciende por su razón y su conciencia de sí, y esa separación le genera angustia.
De ahí se derivan las necesidades existenciales que Fromm describió en Psicoanálisis de la sociedad contemporánea: relación con otros, trascendencia, arraigo, sentido de identidad y un marco de orientación y devoción. Cada sociedad ofrece formas más o menos sanas de satisfacerlas. Por eso se habla de su propuesta como psicoanálisis humanista o sociopsicoanálisis, y por eso se le sitúa entre los antecedentes del humanismo en psicología.
La aportación más original de Fromm no es un listado de tipos de carácter, sino la tesis de que la sociedad necesita que sus miembros deseen hacer lo que tienen que hacer, y que el carácter social es el mecanismo que lo consigue.
El miedo a la libertad (1941)
Escape from Freedom, publicado en español como El miedo a la libertad, es su obra más influyente. Escrita durante el ascenso del fascismo, plantea una pregunta incómoda: ¿por qué millones de personas renuncian voluntariamente a su libertad?
Fromm distingue entre la libertad "de" (liberación de los vínculos tradicionales: la comunidad medieval, la Iglesia, el gremio) y la libertad "para" (la capacidad positiva de desarrollar la propia individualidad mediante el amor y el trabajo creativo). La modernidad y el capitalismo ofrecieron mucha libertad "de", pero dejaron al individuo aislado e inseguro. Ante esa angustia, describe tres mecanismos de evasión:
- Autoritarismo: fundirse con alguien o algo externo, ya sea sometiéndose (tendencia masoquista) o dominando (tendencia sádica).
- Destructividad: eliminar el objeto que amenaza, porque lo que no existe ya no puede amenazar.
- Conformidad automática: dejar de ser uno mismo y adoptar por completo la personalidad que la cultura propone, con lo que la angustia desaparece a costa del propio yo.
El libro analiza la Reforma protestante y la psicología de la clase media baja alemana como antecedentes del apoyo al nazismo, lo que lo convirtió en un texto fundacional de la psicología política.
Ética y psicoanálisis (1947) y las orientaciones del carácter
En Man for Himself, traducido como Ética y psicoanálisis, Fromm defiende que es posible fundamentar normas éticas en el conocimiento científico de la naturaleza humana. Contrapone una ética autoritaria, en la que una autoridad externa dicta qué es bueno, a una ética humanista, en la que el criterio es aquello que favorece el despliegue de las potencialidades humanas.
Es aquí donde sistematiza las orientaciones del carácter, uno de los contenidos que más aparecen en manuales de teorías de la personalidad:
Orientaciones improductivas
- Receptiva: la persona cree que la fuente de todo lo bueno está fuera y espera recibirlo (afecto, conocimiento, ayuda). Tiende a la dependencia.
- Explotadora: también sitúa lo valioso fuera, pero lo toma por la fuerza o la astucia; valora más lo que puede arrebatar que lo que se le ofrece.
- Acumulativa: busca seguridad guardando y ahorrando, tanto bienes como emociones y recuerdos. Se asocia a rigidez, orden excesivo y desconfianza.
- Mercantil: la persona se vive a sí misma como una mercancía cuyo valor depende de cómo se "venda" en el mercado de la personalidad. Fromm la consideraba característica de la sociedad del siglo XX.
Orientación productiva
La orientación productiva representa el ideal de madurez: la persona usa sus capacidades de razón, amor y trabajo para relacionarse con el mundo de forma activa y creativa. Fromm subrayaba que en cada individuo se combinan varias orientaciones y que lo decisivo es cuál predomina.
El arte de amar (1956)
El arte de amar se ha leído a menudo como un libro de autoayuda, pero su tesis es exigente: el amor no es una sensación placentera en la que uno "cae", sino un arte que requiere conocimiento, disciplina, concentración y paciencia, como cualquier otro.
Fromm describe cuatro elementos básicos presentes en toda forma de amor maduro: cuidado, responsabilidad, respeto y conocimiento. Distingue además varios objetos del amor: amor fraterno, materno, erótico, amor a uno mismo (que no equipara al egoísmo) y amor a Dios. Su crítica central es que en una sociedad orientada al mercado el amor tiende a vivirse como un intercambio equitativo de "paquetes de personalidad", lo que explica muchos de los fracasos amorosos que observaba en consulta.
¿Tener o ser? (1976)
En su última gran obra, ¿Tener o ser?, Fromm contrapone dos modos de existencia. En el modo tener, la relación con el mundo es de posesión: se "tienen" conocimientos, relaciones, hijos o incluso problemas, y la identidad depende de lo que se posee. En el modo ser, la relación es de actividad y experiencia: aprender en lugar de acumular información, conversar en lugar de defender opiniones, amar en lugar de poseer a alguien.
El libro incluye propuestas explícitas para un cambio social y un "hombre nuevo", y tuvo una gran recepción en los movimientos ecologistas y pacifistas europeos de finales de los setenta, especialmente en Alemania.
Otras obras clave
Además de las anteriores, conviene conocer:
- Psicoanálisis y religión (1950), sobre la distinción entre religiones autoritarias y humanistas.
- Psicoanálisis de la sociedad contemporánea (The Sane Society, 1955), donde plantea que una sociedad entera puede estar enferma y propone un "socialismo comunitario".
- Budismo zen y psicoanálisis (1960), escrito con D. T. Suzuki y Richard De Martino.
- Marx y su concepto del hombre (1961), que difundió en el mundo anglosajón los manuscritos de juventud de Marx.
- El corazón del hombre (1964), donde introduce la oposición entre biofilia (amor a la vida) y necrofilia (atracción por lo muerto y lo mecánico).
- Anatomía de la destructividad humana (1973), un análisis de la agresión que discute a Konrad Lorenz y al conductismo e incluye estudios de caso de figuras como Hitler y Himmler.
Legado de Erich Fromm para la psicología
La influencia de Fromm se aprecia en varios frentes. En el psicoanálisis, junto a Sullivan y Horney, sentó las bases de la tradición interpersonal y relacional que hoy tiene gran peso en la psicoterapia psicodinámica. En la psicología social y política, el concepto de carácter social y su análisis del autoritarismo precedieron a los estudios sobre la personalidad autoritaria y siguen citándose al analizar el atractivo de los populismos.
Su visión de la persona como un ser orientado al crecimiento conecta con la teoría de la personalidad de Carl Rogers y con la jerarquía de necesidades de la pirámide de Maslow, aunque Fromm, a diferencia de ellos, nunca separó el desarrollo individual de la crítica a las estructuras económicas.
Para el psicólogo clínico actual, su obra ofrece al menos tres ideas útiles: que muchos malestares que llegan a consulta tienen una dimensión social que no conviene patologizar solo en lo individual; que la forma en que una persona se relaciona (dependiente, acumuladora, instrumental) es a menudo más informativa que el síntoma aislado; y que la relación terapéutica es un encuentro entre dos personas, no una aplicación neutral de técnicas.
Conclusión
Erich Fromm fue a la vez psicoanalista, sociólogo y moralista en el mejor sentido del término. Desde El miedo a la libertad hasta ¿Tener o ser?, su pregunta fue siempre la misma: qué condiciones sociales permiten a las personas desarrollar su capacidad de amar, pensar y crear, y cuáles las empujan a la sumisión, la destrucción o la conformidad.
Leerlo hoy obliga a mirar más allá del caso individual. Si en tu práctica te encuentras con pacientes que se viven como productos que deben venderse, o que confunden amar con poseer, sus análisis de la orientación mercantil y del modo tener siguen siendo una herramienta para comprender, y no solo para clasificar, lo que ocurre en consulta.
Preguntas frecuentes
¿Cuáles son las obras más importantes de Erich Fromm?
Las más citadas son El miedo a la libertad (1941), Ética y psicoanálisis (1947), Psicoanálisis de la sociedad contemporánea (1955), El arte de amar (1956), Anatomía de la destructividad humana (1973) y ¿Tener o ser? (1976).
¿Qué son las orientaciones del carácter según Fromm?
Son formas estables de relacionarse con las cosas y las personas. Fromm describió cuatro improductivas (receptiva, explotadora, acumulativa y mercantil) y una productiva, que representa el ideal de madurez.
¿Qué diferencia a Fromm de Freud?
Fromm mantuvo la idea de inconsciente y la importancia del carácter, pero rechazó que la libido fuera su motor principal. Para él, el carácter se forma sobre todo por la manera de relacionarse con el mundo y por las condiciones sociales y económicas.
¿Qué son los mecanismos de evasión de la libertad?
Son las formas en que las personas intentan escapar de la angustia del aislamiento: el autoritarismo, la destructividad y la conformidad automática. Fromm los desarrolló en El miedo a la libertad para explicar el apoyo social al fascismo.
¿Perteneció Erich Fromm a la Escuela de Fráncfort?
Sí, se incorporó al Instituto de Investigación Social de Fráncfort en 1930 y colaboró con él en el exilio en Nueva York. Se distanció a finales de los años treinta por desacuerdos teóricos con Horkheimer y Adorno.