Louis Pasteur: teoría germinal, vacunas y método experimental

Louis Pasteur: matraces de cuello de cisne, pasteurización, vacunas del carbunco y la rabia, y lo que su método enseña a la psicología basada en evidencia.

Louis Pasteur: teoría germinal, vacunas y método experimental
En este artículo
  1. Biografía de Louis Pasteur
  2. De la química de los cristales a los microbios
  3. La refutación de la generación espontánea
  4. La pasteurización
  5. La teoría germinal de la enfermedad
  6. Las vacunas: del cólera aviar a la rabia
  7. El método experimental de Pasteur: luces y sombras
  8. Pasteur y la medicina moderna
  9. Lecciones para la psicología basada en la evidencia
  10. Conclusión
  11. Preguntas frecuentes
  12. Fuentes

Louis Pasteur (1822-1895) no era médico, sino químico. Sin embargo, pocas personas han cambiado tanto la medicina como él. Demostró que la fermentación y la putrefacción se deben a microorganismos vivos, refutó con un experimento elegante la vieja idea de la generación espontánea, dio nombre a un procedimiento que hoy protege la leche de nuestros desayunos y desarrolló las vacunas contra el carbunco y la rabia. Su trabajo es uno de los pilares de la teoría germinal de la enfermedad, la idea de que muchas enfermedades están causadas por microbios específicos.

¿Por qué hablar de Pasteur en un blog de psicología? Porque su manera de trabajar es un modelo de cómo se construye el conocimiento científico: formular hipótesis que puedan fallar, diseñar controles, exponer públicamente los resultados y aceptar que una teoría solo vale si resiste la prueba. Esas mismas exigencias son las que hoy aplicamos a la psicología basada en la evidencia.

En este artículo repasamos su biografía, sus principales descubrimientos, las luces y sombras de su método y lo que un psicólogo puede aprender de él.

Biografía de Louis Pasteur

Louis Pasteur nació el 27 de diciembre de 1822 en Dole, en la región francesa del Jura, hijo de un curtidor que había sido soldado de Napoleón. Creció en Arbois y fue un estudiante más aplicado que brillante; de joven le interesaba sobre todo el dibujo. En 1843 ingresó en la École Normale Supérieure de París, donde se formó en química y física y se doctoró en 1847.

Su carrera le llevó a Estrasburgo (1849), donde se casó con Marie Laurent, hija del rector de la universidad y colaboradora constante en su trabajo; a Lille (1854), como decano de la nueva Facultad de Ciencias; y de nuevo a París (1857), como director de estudios científicos de la École Normale. En 1868, con 45 años, sufrió un derrame cerebral que le dejó parcialmente paralizado el lado izquierdo, a pesar de lo cual siguió investigando casi tres décadas más. Tres de sus cinco hijos murieron de niños, dos de ellos de fiebre tifoidea, una experiencia que sus biógrafos relacionan con su dedicación a las enfermedades infecciosas.

Murió el 28 de septiembre de 1895 en Marnes-la-Coquette, cerca de París. Sus restos reposan en una cripta del Instituto Pasteur.

De la química de los cristales a los microbios

El primer gran descubrimiento de Pasteur fue químico. En 1848, estudiando cristales de ácido tartárico y su forma óptica inactiva, el ácido racémico, observó que este último contenía dos tipos de cristales que eran imágenes especulares uno del otro. Separándolos a mano con pinzas y lupa, demostró que cada tipo desviaba la luz polarizada en sentido opuesto. Había descubierto la quiralidad molecular, una propiedad fundamental hoy en farmacología: dos moléculas "gemelas" pueden tener efectos biológicos muy distintos.

Este hallazgo le llevó a pensar que la asimetría molecular era una marca de la vida, y esa intuición le condujo al estudio de la fermentación.

La fermentación como proceso vivo

En Lille, un industrial local le consultó por qué fallaba la producción de alcohol a partir de remolacha. Pasteur observó al microscopio que las cubas sanas contenían levaduras redondeadas, mientras que las estropeadas tenían microorganismos alargados que producían ácido láctico. En 1857 publicó su memoria sobre la fermentación láctica, en la que defendía que cada fermentación se debe a un microorganismo específico.

Era una posición polémica. Químicos de enorme prestigio, como Justus von Liebig, sostenían que la fermentación era un proceso puramente químico de descomposición. Pasteur demostró que era obra de seres vivos y que algunos de ellos podían vivir sin oxígeno, lo que llamó vida anaerobia.

La refutación de la generación espontánea

Si los microbios causan la fermentación, ¿de dónde vienen? La teoría de la generación espontánea, defendida en Francia por el naturalista Félix Pouchet, sostenía que surgían por sí solos de la materia orgánica en descomposición. Para la Academia de Ciencias francesa el debate era tan importante que ofreció el premio Alhumbert a quien lo resolviera con experimentos.

Los matraces de cuello de cisne

Pasteur ideó un experimento sencillo y brillante. Colocó caldo nutritivo en matraces de vidrio, calentó sus cuellos y los estiró hasta darles forma de S, como el cuello de un cisne. Después hirvió el caldo para esterilizarlo. El cuello quedaba abierto, de modo que el aire podía entrar libremente, lo que desmontaba el argumento de que el aire "vital" era necesario para que surgiera la vida. Pero las partículas de polvo y los microorganismos quedaban atrapados en la curva del cuello.

El resultado: el caldo permanecía estéril indefinidamente. Si se rompía el cuello o se inclinaba el matraz para que el líquido tocara el polvo acumulado en la curva, en poco tiempo aparecían microorganismos. La variable decisiva no era el aire, sino los gérmenes que el aire transportaba.

Pasteur recibió el premio Alhumbert en 1862 y presentó sus conclusiones en una célebre conferencia en la Sorbona el 7 de abril de 1864. Algunos de sus matraces originales, según se cuenta, siguen conservados sin contaminar en el Instituto Pasteur.

El valor de los matraces de cuello de cisne no está en el vidrio, sino en la lógica: mantener todo igual salvo una condición y dejar que el resultado decida entre dos hipótesis.

La pasteurización

A partir de 1863, a petición del emperador Napoleón III, Pasteur estudió las "enfermedades" del vino, que causaban grandes pérdidas a la industria francesa. Comprobó que se debían a microorganismos indeseados y que calentar el vino durante unos minutos a una temperatura moderada, entre 50 y 60 °C, los eliminaba sin alterar apenas su sabor. Patentó el procedimiento en 1865.

El método se extendió después a la cerveza, a la que dedicó sus Études sur la bière (1876), y más tarde a la leche, donde se convirtió en una de las medidas de salud pública más eficaces para prevenir la tuberculosis bovina, la brucelosis o la fiebre tifoidea. La pasteurización no esteriliza por completo, sino que reduce la carga microbiana hasta niveles seguros conservando las propiedades del alimento.

La teoría germinal de la enfermedad

Entre 1865 y 1870 Pasteur estudió, por encargo del gobierno, las enfermedades que diezmaban los gusanos de seda en el sur de Francia, como la pebrina. Demostró que eran transmisibles y propuso un método de selección de huevos sanos que salvó la industria de la seda. Fue su primer contacto directo con una enfermedad infecciosa.

La teoría germinal no es obra de un solo autor. Ignaz Semmelweis había reducido la fiebre puerperal en Viena en 1847 con el lavado de manos, sin poder explicar el mecanismo. El cirujano británico Joseph Lister, inspirado explícitamente en los trabajos de Pasteur, introdujo la antisepsia con ácido carbólico a partir de 1867. Y el médico alemán Robert Koch demostró en 1876 que el Bacillus anthracis causa el carbunco, y en 1882 identificó el bacilo de la tuberculosis. La rivalidad entre Pasteur y Koch, alimentada por la tensión franco-prusiana, fue intensa, pero juntos consolidaron la microbiología médica.

La teoría germinal sustituyó a explicaciones anteriores como los miasmas o el desequilibrio de fluidos corporales heredado de la teoría de los cuatro humores de Hipócrates, que había dominado la medicina durante más de dos mil años.

Las vacunas: del cólera aviar a la rabia

El cólera de las gallinas y la atenuación

Hacia 1879, trabajando con el cólera de las gallinas, Pasteur y sus colaboradores observaron que un cultivo envejecido durante semanas no mataba a las aves y que, además, estas quedaban protegidas frente a cultivos frescos. Así nació la idea de atenuar un microbio para inmunizar. En homenaje a Edward Jenner, que había usado la viruela de las vacas (vaccinia) a finales del siglo XVIII, Pasteur propuso llamar "vacuna" a cualquier preparación de este tipo.

Carbunco: el experimento de Pouilly-le-Fort (1881)

En mayo de 1881, Pasteur organizó una demostración pública en la granja de Pouilly-le-Fort, cerca de Melun. Vacunó a un grupo de ovejas, vacas y cabras y dejó otro grupo sin vacunar; después inoculó a todos carbunco virulento. A comienzos de junio, ante periodistas, veterinarios y autoridades, los animales vacunados estaban sanos y casi todos los no vacunados habían muerto. El éxito fue enorme.

Décadas después, el historiador Gerald Geison, en The Private Science of Louis Pasteur (1995), estudió sus cuadernos de laboratorio y mostró que la vacuna usada en Pouilly-le-Fort se había preparado con un método químico, basado en el dicromato de potasio, más cercano al del veterinario Jean-Joseph Henri Toussaint que al de oxidación con aire que Pasteur había presentado públicamente. Es un recordatorio de que incluso los grandes científicos pueden comunicar sus resultados de forma incompleta.

La rabia y Joseph Meister (1885)

La rabia planteaba un reto distinto: el agente no se podía ver al microscopio (hoy sabemos que es un virus). Pasteur, con Émile Roux y otros colaboradores, lo atenuó secando médula espinal de conejos infectados durante días.

El 6 de julio de 1885 llegó a su laboratorio Joseph Meister, un niño alsaciano de nueve años que había sido mordido gravemente por un perro rabioso dos días antes. Como Pasteur no era médico, el tratamiento lo administró el doctor Jacques-Joseph Grancher. Durante diez días recibió una serie de inoculaciones con médula progresivamente más virulenta. Meister sobrevivió. En octubre de ese año se trató con éxito a Jean-Baptiste Jupille, un pastor adolescente mordido al proteger a otros niños.

El éxito atrajo donaciones de todo el mundo, que permitieron fundar el Instituto Pasteur, inaugurado el 14 de noviembre de 1888 en París.

El método experimental de Pasteur: luces y sombras

Pasteur es un ejemplo de científico que combina la observación minuciosa con hipótesis audaces. Sus rasgos metodológicos más destacados son:

  • Experimentos con grupo de control, como en Pouilly-le-Fort o en los matraces.
  • Especificidad causal: un microorganismo concreto para cada fermentación o enfermedad.
  • Traslación a problemas prácticos: vino, seda, ganado, salud humana.
  • Comunicación pública para someter los resultados al juicio de la comunidad.

Su frase más citada, pronunciada en Lille en 1854, afirma que el azar solo favorece a las mentes preparadas.

Pero el trabajo de Geison también muestra sombras: tratamientos a humanos aplicados antes de disponer de ensayos suficientes en animales, detalles metodológicos omitidos en las publicaciones y un fuerte afán por ganar polémicas. No invalidan su obra, pero enseñan que el método científico funciona mejor cuando hay transparencia y revisión externa que cuando depende del prestigio de una persona. Pasteur ocupa, con razón, un lugar destacado entre los científicos más famosos de la historia, pero su figura se entiende mejor sin mitificarla.

Pasteur y la medicina moderna

El impacto de Pasteur en la medicina actual es difícil de exagerar:

  • Asepsia y esterilización: autoclaves, material estéril y protocolos quirúrgicos derivan de la idea de que los gérmenes vienen de fuera y pueden eliminarse.
  • Vacunología: la atenuación de patógenos abrió el camino a vacunas posteriores, y el Instituto Pasteur desarrolló la BCG contra la tuberculosis (Calmette y Guérin) y participó en el descubrimiento del VIH en 1983.
  • Seguridad alimentaria: la pasteurización sigue siendo obligatoria para muchos productos lácteos en numerosos países.
  • Microbiología industrial: fermentaciones controladas para alimentos, antibióticos y biotecnología.

Lecciones para la psicología basada en la evidencia

La psicología nació como disciplina científica algo después de los grandes trabajos de Pasteur, cuando Wundt abrió su laboratorio en Leipzig en 1879, y ha heredado muchas de sus exigencias. Si repasas la historia de la psicología, verás que su avance ha dependido de la misma transición que vivió la medicina del siglo XIX: de explicaciones intuitivas a hipótesis comprobables.

Algunas lecciones concretas:

  1. Poner a prueba lo que "todo el mundo sabe". La generación espontánea era sentido común. En psicología, ideas como los estilos de aprendizaje o la descarga emocional mediante la agresión fueron muy populares hasta que la investigación mostró su escaso apoyo.
  2. Usar grupos de control. El diseño de Pouilly-le-Fort es, en esencia, el de un ensayo controlado. Sin comparación no es posible saber si una intervención funciona o si el cambio habría ocurrido igual.
  3. Buscar mecanismos específicos. Igual que Pasteur buscó el microbio concreto de cada fermentación, los tratamientos psicológicos eficaces actúan sobre procesos identificables: evitación, rumiación, creencias disfuncionales.
  4. Ser transparentes. La historia de los cuadernos de Pasteur anticipa la crisis de replicación en psicología y la necesidad de prerregistro, datos abiertos y publicación de resultados negativos.
  5. Evaluar resultados en la práctica. En consulta, medir el progreso del paciente permite detectar a tiempo qué hacer cuando un paciente no mejora en psicoterapia, en lugar de confiar solo en la impresión clínica.

Conclusión

Louis Pasteur transformó la química, la biología y la medicina con una idea central: los microorganismos son responsables de procesos que antes se atribuían a fuerzas misteriosas. Sus matraces de cuello de cisne, la pasteurización y las vacunas contra el carbunco y la rabia son resultados de un mismo modo de trabajar: preguntas precisas, experimentos con controles y aplicación práctica inmediata.

Para un psicólogo, su lección va más allá de la anécdota histórica. La psicología basada en la evidencia exige lo mismo que Pasteur exigió a sus rivales: que las hipótesis se sometan a prueba, que los resultados se compartan con transparencia y que las prácticas cambien cuando los datos lo indican. Y la parte menos conocida de su historia añade una advertencia útil: ni siquiera el prestigio de un gran científico sustituye a la revisión crítica de la comunidad.

Preguntas frecuentes

¿Qué demostró Pasteur con los matraces de cuello de cisne?

Demostró que un caldo esterilizado permanece sin microorganismos aunque esté en contacto con el aire, siempre que el polvo y los gérmenes queden atrapados en la curva del cuello. Así refutó la generación espontánea y recibió el premio Alhumbert en 1862.

¿Qué es la pasteurización?

Es un tratamiento térmico moderado, que Pasteur patentó en 1865 para el vino, que reduce los microorganismos sin alterar apenas las propiedades del alimento. Hoy se aplica sobre todo a la leche y otros productos para prevenir infecciones.

¿Quién fue la primera persona vacunada contra la rabia?

Joseph Meister, un niño alsaciano de nueve años mordido por un perro rabioso, tratado a partir del 6 de julio de 1885. Las inoculaciones las administró el médico Jacques-Joseph Grancher, porque Pasteur no era médico.

¿Pasteur descubrió él solo la teoría germinal de la enfermedad?

No. Contribuyeron también Semmelweis, Lister y, de forma decisiva, Robert Koch, que identificó los bacilos del carbunco y la tuberculosis. Pasteur aportó la demostración del origen microbiano de la fermentación y las primeras vacunas atenuadas en laboratorio.

¿Qué relación tiene Pasteur con la psicología?

Ninguna directa, pero su método experimental, con hipótesis comprobables y grupos de control, es el modelo que sigue la psicología basada en la evidencia. Su historia también muestra la importancia de la transparencia y la revisión crítica.

Fuentes

Jonathan García-Allen

Autor

Graduado en Psicología por la Universitat de Barcelona, cofundador de Psicología y Mente y estratega digital especializado en proyectos de salud mental.

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