Cuando paseamos junto al mar oímos el rugido de las olas, pero no oímos cada ola por separado. Y, sin embargo, si el rugido está hecho de algo, tiene que estar hecho del ruido de cada una de ellas, aunque ninguna sea perceptible por sí sola. Con este ejemplo, Gottfried Wilhelm Leibniz defendió a comienzos del siglo XVIII una idea que resultaría decisiva para la psicología: que la mente está llena de percepciones de las que no somos conscientes.
Leibniz fue matemático, filósofo, jurista, diplomático, bibliotecario, historiador e inventor. Es conocido sobre todo por el cálculo infinitesimal y por la Monadología, pero su contribución a la historia de la psicología es más profunda de lo que suele reconocerse. Sus "pequeñas percepciones" anticipan la noción de umbral sensorial y de procesamiento inconsciente; su concepto de apercepción fue recogido por Herbart y por Wilhelm Wundt; y su crítica a John Locke inauguró un debate entre innatismo y empirismo que sigue vivo en la psicología del desarrollo.
En este artículo repasamos su vida, sus aportaciones matemáticas y metafísicas y, sobre todo, las ideas que lo convierten en un precursor de la psicología científica.
Biografía: un erudito al servicio de las cortes
Leibniz nació en Leipzig el 1 de julio de 1646 (21 de junio según el calendario juliano todavía vigente en los territorios protestantes alemanes). Su padre, profesor de filosofía moral en la Universidad de Leipzig, murió cuando él tenía seis años, y el niño se formó en gran medida de forma autodidacta en la biblioteca paterna, aprendiendo latín por su cuenta.
Estudió filosofía y derecho en Leipzig. Cuando la universidad le negó el doctorado en derecho, alegando su juventud, se doctoró en 1667 en la Universidad de Altdorf, cerca de Núremberg, que le ofreció una plaza de profesor. La rechazó: prefirió una carrera al servicio de príncipes y cortes, primero en Maguncia y, desde 1676, en Hannover, al servicio de la casa de Brunswick-Luneburgo, donde permaneció hasta su muerte.
Entre 1672 y 1676 vivió en París en misión diplomática. Esa estancia fue decisiva: conoció a Christiaan Huygens, que lo orientó en las matemáticas de vanguardia, visitó Londres y entró en contacto con la Royal Society. También construyó una máquina de calcular capaz de multiplicar y dividir, basada en un cilindro escalonado.
A lo largo de su vida mantuvo una correspondencia inmensa con cientos de interlocutores, promovió la fundación de la Academia de Ciencias de Berlín, de la que fue primer presidente en 1700, y desarrolló la aritmética binaria. Murió en Hannover el 14 de noviembre de 1716, relegado por la corte y con un entierro poco concurrido, pese a su fama europea.
El cálculo infinitesimal y la disputa con Newton
Durante su estancia en París, hacia 1675, Leibniz desarrolló los fundamentos del cálculo diferencial e integral. En 1684 publicó en la revista Acta Eruditorum su Nova methodus pro maximis et minimis, el primer texto publicado sobre cálculo diferencial. Su notación, con dx para los diferenciales y el signo ∫ (una "S" alargada de summa) para la integral, es la que seguimos usando hoy.
Isaac Newton había desarrollado su propio método, el de las fluxiones, en la década de 1660, pero no lo había publicado. A comienzos del siglo XVIII estalló una agria disputa de prioridad, con acusaciones de plagio hacia Leibniz. En 1712 la Royal Society, presidida por el propio Newton, nombró un comité cuyo informe, el Commercium epistolicum, falló a favor de Newton; hoy se sabe que Newton intervino en su redacción. El consenso actual de los historiadores es que ambos llegaron al cálculo de forma independiente: Newton antes, Leibniz publicó antes y con una notación más fértil.
La disputa tiene interés más allá de la anécdota: mostró la importancia de la publicación como criterio de prioridad científica y dividió durante décadas a los matemáticos británicos y continentales.
La Monadología: un universo de centros de percepción
Qué es una mónada
En la Monadología, escrita en 1714 y publicada póstumamente, Leibniz expone su metafísica en 90 párrafos breves. La realidad última está formada por mónadas: sustancias simples, sin partes ni extensión, que no pueden interactuar causalmente entre sí ("no tienen ventanas", según su famosa expresión). Cada mónada se define por dos rasgos internos: la percepción, es decir, la representación de la multiplicidad del universo desde su punto de vista, y el apetito, la tendencia a pasar de una percepción a otra.
Armonía preestablecida
Si las mónadas no interactúan, ¿por qué el alma parece reaccionar al cuerpo y el cuerpo al alma? Leibniz respondió con la armonía preestablecida: Dios ha sincronizado desde el origen los estados de todas las mónadas, como dos relojes perfectamente ajustados que marcan siempre la misma hora sin influirse. Es una solución al problema mente-cuerpo planteado por Descartes, alternativa tanto a la interacción cartesiana como al ocasionalismo de Malebranche. Si quieres repasar ese punto de partida, consulta nuestro artículo sobre Descartes en la historia de la psicología.
Una jerarquía de mentes
Para Leibniz todas las mónadas perciben, pero no todas lo hacen igual. Distingue entre mónadas desnudas, con percepciones confusas; almas, dotadas de memoria y sentimiento; y espíritus o mentes racionales, capaces de razonar y de conocerse a sí mismos. Esta gradación es relevante porque rompe con el dualismo tajante cartesiano, en el que solo hay pensamiento consciente o pura materia: en Leibniz la actividad mental admite grados.
Las pequeñas percepciones: el inconsciente antes del inconsciente
La idea psicológicamente más fecunda de Leibniz son las pequeñas percepciones (petites perceptions). Descartes había identificado prácticamente el pensamiento con la conciencia: todo lo que ocurre en la mente es, en principio, accesible a ella. Leibniz lo niega. En cada momento recibimos infinidad de percepciones demasiado débiles, demasiado numerosas o demasiado uniformes para ser advertidas.
Sus ejemplos son muy gráficos:
- El rumor del mar: oímos el conjunto porque percibimos, sin advertirlo, cada ola.
- El molino: quien vive junto a un molino deja de oír su ruido por la costumbre, aunque este sigue afectándole.
- El sueño y el desmayo: no dejamos de percibir, sino que nuestras percepciones se vuelven indistintas.
Leibniz añadía que estas pequeñas percepciones influyen en nuestras preferencias y decisiones sin que sepamos por qué, y que explican inquietudes difusas o inclinaciones que no sabemos justificar.
Leibniz no descubrió el inconsciente dinámico que describiría Freud, pero hizo algo previo e imprescindible: separar la idea de "mental" de la idea de "consciente".
Conviene no forzar la continuidad. Las pequeñas percepciones no están reprimidas ni tienen contenido sexual o conflictivo; son un inconsciente cognitivo o perceptivo, más cercano a lo que hoy estudia la psicología del procesamiento no consciente que a lo que plantea el psicoanálisis. Para comparar ambos enfoques, puedes leer nuestro artículo sobre la teoría del inconsciente de Sigmund Freud.
Percepción y apercepción
Para distinguir la percepción consciente de la que no lo es, Leibniz introdujo el término apercepción, derivado del francés s'apercevoir de (darse cuenta de). La percepción es el estado interno que representa las cosas externas; la apercepción es la conciencia o conocimiento reflexivo de ese estado interno. No todas las percepciones son apercibidas.
Esta distinción implica un umbral: las pequeñas percepciones, sumadas, pueden cruzar el límite a partir del cual se vuelven conscientes. La idea tendría una larga descendencia. Johann Friedrich Herbart habló a comienzos del siglo XIX de un umbral de conciencia y de una "masa aperceptiva" que integra las nuevas representaciones; Gustav Fechner convirtió el umbral en objeto de medición experimental en sus Elementos de psicofísica (1860).
Nuevos ensayos sobre el entendimiento humano: el debate con Locke
En 1690 John Locke publicó su Ensayo sobre el entendimiento humano, donde sostenía que la mente es inicialmente como una hoja en blanco y que todas las ideas proceden de la experiencia, a través de la sensación y la reflexión. Leibniz redactó una respuesta punto por punto, en forma de diálogo entre Filaletes, portavoz de Locke, y Teófilo, portavoz del propio Leibniz. Terminó los Nuevos ensayos sobre el entendimiento humano hacia 1704, pero al morir Locke ese año decidió no publicarlos. Aparecieron póstumamente en 1765.
Sus tesis principales frente a Locke fueron:
- Innatismo virtual. Las ideas y verdades innatas no están presentes en acto, sino como disposiciones o tendencias. Leibniz usa la imagen de un bloque de mármol con vetas que predisponen la figura de Hércules frente a otras: la experiencia es necesaria para "tallar", pero la estructura ya está.
- La corrección del principio empirista. Al clásico "nada hay en el entendimiento que no haya estado antes en los sentidos", Leibniz añade la excepción del propio entendimiento. La mente aporta sus propias estructuras.
- Pensamiento sin conciencia. Locke había afirmado que no puede haber pensamiento sin conciencia; las pequeñas percepciones son precisamente la réplica de Leibniz.
Este debate prefigura discusiones posteriores de la psicología: la tensión entre el ambientalismo conductista y las propuestas sobre estructuras innatas, como la de Noam Chomsky sobre el lenguaje, o los estudios actuales sobre conocimiento temprano en bebés.
La influencia en Wundt y en la psicología científica
La huella de Leibniz en la psicología no es solo una genealogía de ideas trazada a posteriori. Wilhelm Wundt, fundador del primer laboratorio de psicología experimental en Leipzig en 1879, desarrolló su carrera precisamente en la ciudad natal de Leibniz y le dedicó un libro con motivo del bicentenario de su muerte, Leibniz. Zu seinem zweihundertjährigen Todestag. Más importante aún, la apercepción es un concepto central en la psicología de Wundt: el proceso activo por el que un contenido pasa del campo de la conciencia a su foco de atención. Wundt describía la conciencia con la imagen de un campo visual con un punto de fijación, y ligaba la apercepción a la voluntad y a la atención. Puedes profundizar en ello en la biografía de Wilhelm Wundt.
La línea Leibniz–Herbart–Fechner–Wundt es uno de los hilos que conectan la filosofía racionalista con la psicología experimental alemana del siglo XIX, como explicamos en nuestra historia de la psicología. A ello se suma el carácter activo que Leibniz atribuía a la mente, frente a la mente receptiva del empirismo británico, una intuición presente en el voluntarismo de Wundt y, más tarde, en enfoques cognitivos que conciben la percepción como construcción.
Si te interesa situarlo dentro del conjunto de la tradición filosófica occidental, consulta nuestra selección de filósofos más famosos e importantes.
Conclusión
Gottfried Wilhelm Leibniz es recordado como el rival de Newton y como autor de una metafísica de mónadas que hoy pocos suscriben. Pero para la psicología su legado es tangible: separó lo mental de lo consciente, introdujo la noción de apercepción, planteó la existencia de umbrales perceptivos y defendió una mente activa, con disposiciones propias, frente a la tabla rasa de Locke.
La idea práctica que un psicólogo puede llevarse de Leibniz es que gran parte de lo que influye en nuestra conducta ocurre por debajo del umbral de la conciencia, no por represión, sino por simple acumulación de estímulos que no advertimos. Cuando hoy estudiamos la atención selectiva, el priming o los sesgos implícitos, seguimos, sin saberlo, escuchando el rumor de sus olas.
Preguntas frecuentes
¿Qué son las pequeñas percepciones de Leibniz?
Son percepciones demasiado débiles o numerosas para ser advertidas conscientemente, como el ruido de cada ola que compone el rumor del mar. Con ellas Leibniz defendió que en la mente ocurren procesos no conscientes que influyen en nuestras inclinaciones.
¿Qué diferencia hay entre percepción y apercepción?
La percepción es el estado interno que representa el mundo exterior, sea o no consciente. La apercepción es la conciencia reflexiva de ese estado, es decir, darse cuenta de lo que se percibe.
¿Quién inventó el cálculo, Leibniz o Newton?
Ambos lo desarrollaron de forma independiente. Newton lo elaboró antes, en la década de 1660, pero Leibniz publicó primero, en 1684, y su notación es la que se usa hoy.
¿Qué criticó Leibniz a Locke?
En los Nuevos ensayos rechazó que la mente sea una tabla rasa y defendió ideas innatas como disposiciones, comparables a las vetas de un bloque de mármol. También negó que no pueda haber pensamiento sin conciencia.
¿Por qué es importante Leibniz para la psicología?
Separó lo mental de lo consciente, introdujo el concepto de apercepción y la idea de umbral perceptivo. Estas nociones pasaron por Herbart y Fechner y llegaron a la psicología experimental de Wundt.
Fuentes
- Stanford Encyclopedia of Philosophy: Leibniz's Philosophy of Mind
- Stanford Encyclopedia of Philosophy: Gottfried Wilhelm Leibniz
- Encyclopaedia Britannica: Gottfried Wilhelm Leibniz
- Project Gutenberg: Wundt, Leibniz. Zu seinem zweihundertjährigen Todestag
- Human Arenas: The Importance of Leibniz for Wundt