En este artículo
Comprender lo que siente otra persona, emocionarse al observar su sufrimiento y querer ayudarla son experiencias relacionadas, pero psicológicamente diferentes. Todas pueden formar parte de lo que habitualmente denominamos empatía, aunque intervienen procesos cognitivos, emocionales y motivacionales distintos.
La empatía es una capacidad multidimensional que nos permite comprender o compartir, en diferentes grados, los estados internos de los demás. Su expresión depende tanto de nuestras características personales como de la situación en la que nos encontramos.
La investigación distingue principalmente componentes cognitivos y afectivos, aunque también estudia respuestas como la preocupación empática, la empatía positiva y las diferencias entre empatía disposicional y situacional.
Conocer estas distinciones ayuda a comprender por qué podemos entender perfectamente el sufrimiento de alguien sin experimentar su emoción, o sentirnos afectados por sus problemas sin saber cómo ayudarle.
¿Qué es la empatía según la Psicología?
En Psicología, la empatía hace referencia a un conjunto de procesos mediante los cuales comprendemos, experimentamos o respondemos a los estados psicológicos de otras personas.
Una característica especialmente relevante es la diferenciación entre uno mismo y los demás. Podemos experimentar tristeza al observar el sufrimiento ajeno y, al mismo tiempo, reconocer que esa tristeza está relacionada con la experiencia de otra persona.
Zaki y Ochsner (2012) describieron dos grandes procesos: compartir estados internos ajenos y representarlos mentalmente. Una revisión posterior de Håkansson Eklund y Summer Meranius identificó el entendimiento, la experiencia emocional compartida y la diferenciación entre uno mismo y el otro como elementos centrales del concepto.
Más recientemente, Davis y otros investigadores (2026) propusieron utilizar términos más específicos para distinguir fenómenos habitualmente agrupados bajo la palabra empatía, como la toma de perspectiva, la resonancia emocional, la compasión o la inferencia precisa de emociones.
Por tanto, no existe una clasificación universal que establezca exactamente seis tipos independientes de empatía. La siguiente organización es divulgativa y combina dimensiones, manifestaciones y formas de expresión estudiadas científicamente.
Los 6 tipos de empatía y sus características
Estas seis categorías permiten analizar qué ocurre cuando comprendemos o compartimos las experiencias de otras personas. Las cuatro primeras describen componentes o manifestaciones empáticas; las dos últimas distinguen entre una disposición relativamente estable y una respuesta dependiente del contexto. Pueden coexistir y no constituyen categorías excluyentes.
1. Empatía cognitiva
La empatía cognitiva consiste en comprender los pensamientos, emociones, intenciones o perspectivas de otra persona, sin necesidad de experimentar personalmente sus sentimientos.
Está relacionada con la toma de perspectiva y con determinados procesos de cognición social, como la capacidad para representar estados mentales ajenos.
Por ejemplo, un profesor puede comprender por qué un estudiante siente ansiedad antes de un examen, aunque él mismo no experimente nerviosismo.
Sus principales características son:
- Facilita interpretar situaciones desde perspectivas diferentes.
- Permite formular hipótesis sobre lo que otra persona piensa o siente.
- Puede intervenir en la resolución de conflictos y la comunicación interpersonal.
- No garantiza que nuestras interpretaciones sean correctas.
Esta última cuestión resulta importante: intentar ponerse en el lugar de alguien no equivale a conocer exactamente sus pensamientos. La precisión empática requiere contrastar nuestras interpretaciones con información real.
2. Empatía emocional o afectiva
La empatía afectiva aparece cuando el estado emocional de otra persona provoca en nosotros una respuesta emocional relacionada con su experiencia.
Por ejemplo, podemos sentir tristeza al escuchar a un amigo explicar una pérdida personal, o experimentar inquietud cuando alguien cercano atraviesa una situación angustiosa.
Sus características incluyen:
- Participación de procesos de resonancia emocional.
- Respuestas que pueden aparecer rápidamente y sin deliberación consciente.
- Diferencias individuales en la intensidad de la respuesta.
- Influencia del vínculo interpersonal y del contexto.
No debe confundirse completamente con el contagio emocional. Este último puede producirse sin que exista una diferenciación clara entre el propio estado y el de la otra persona.
La empatía afectiva tampoco implica necesariamente actuar para ayudar. Compartir una emoción y responder de manera beneficiosa son procesos que conviene distinguir.
3. Empatía compasiva o preocupación empática
La denominada empatía compasiva se refiere a una respuesta orientada al bienestar de otra persona. Aparece cuando reconocemos su sufrimiento y experimentamos preocupación, ternura o deseos de aliviarlo.
En la literatura científica suele utilizarse el término preocupación empática, aunque algunos autores prefieren diferenciar conceptualmente la empatía de la compasión.
Imaginemos que una compañera atraviesa una enfermedad. Podemos comprender su situación, sentirnos afectados emocionalmente y ofrecerle ayuda práctica. La preocupación empática se relaciona especialmente con esta orientación hacia sus necesidades.
Se caracteriza por:
- Atención al bienestar de los demás.
- Sentimientos de preocupación o compasión ante el sufrimiento ajeno.
- Posible motivación para ofrecer apoyo.
- Capacidad de mantener cierta distancia emocional para responder adecuadamente.
La compasión no exige experimentar exactamente el mismo sufrimiento. De hecho, una respuesta emocional menos desbordante puede facilitar que prestemos ayuda de forma eficaz.
4. Empatía positiva
La empatía no aparece únicamente ante emociones desagradables. También podemos compartir la alegría, la ilusión o la satisfacción que experimentan otras personas.
Esta manifestación recibe el nombre de empatía positiva y ha sido estudiada por investigadores como Morelli, Lieberman y Zaki (2015).
Por ejemplo, cuando un amigo consigue un trabajo que deseaba desde hace tiempo, podemos experimentar una alegría genuina al conocer la noticia, aunque ese logro no nos beneficie directamente.
Entre sus características destacan:
- Participación emocional en experiencias positivas ajenas.
- Capacidad de celebrar los logros de otras personas.
- Asociación con experiencias de conexión y cercanía interpersonal.
- Diferencias respecto a la empatía que aparece ante el sufrimiento.
La investigación sugiere que compartir emociones positivas ajenas se relaciona con determinados indicadores de bienestar y comportamiento prosocial. Sin embargo, estas asociaciones no significan que celebrar los éxitos de otros garantice relaciones satisfactorias.
5. Empatía disposicional o de rasgo
La empatía disposicional describe la tendencia relativamente estable de una persona a responder empáticamente en diferentes situaciones.
Algunas personas muestran habitualmente una mayor inclinación a considerar las perspectivas ajenas o preocuparse por el bienestar de los demás. Otras presentan respuestas empáticas más variables según las circunstancias.
Sus características principales son:
- Refleja diferencias individuales relativamente estables.
- Puede evaluarse mediante instrumentos psicológicos específicos.
- Incluye tendencias cognitivas y emocionales diferenciadas.
- No determina cómo responderá alguien en todas las situaciones.
La investigación sobre empatía de rasgo utiliza cuestionarios como el Índice de Reactividad Interpersonal de Davis, que evalúa distintas dimensiones relacionadas con las respuestas empáticas.
No obstante, obtener una puntuación elevada en una escala de empatía no implica comprender correctamente las emociones de cualquier persona ni actuar siempre de forma altruista.
6. Empatía situacional o de estado
La empatía situacional se refiere a la respuesta empática que aparece en un momento concreto, condicionada por las circunstancias.
Una persona puede mostrarse muy receptiva ante los problemas de un amigo y experimentar una respuesta mucho menor cuando está agotada, preocupada o sometida a una presión considerable.
Según la revisión de Heyers y colaboradores (2025), la empatía de estado depende de la interacción entre factores individuales y contextuales.
Entre sus características encontramos:
- Puede variar de un momento a otro.
- Está influida por el estado emocional y la atención disponible.
- Depende parcialmente de la relación con la otra persona.
- Puede modificarse por factores sociales y situacionales.
Esta distinción permite comprender por qué una persona generalmente empática puede responder con poca sensibilidad en una situación concreta. Una conducta aislada no basta para describir toda su personalidad.
Diferencias entre los principales tipos de empatía
Las categorías anteriores responden a preguntas diferentes: qué comprendemos, qué sentimos, cómo nos orientamos hacia los demás y en qué circunstancias se expresa nuestra capacidad empática.
| Tipo de empatía | Característica central | Ejemplo cotidiano |
|---|---|---|
| Cognitiva | Comprender perspectivas ajenas | Entender por qué alguien está preocupado |
| Afectiva | Experimentar resonancia emocional | Sentir tristeza ante el dolor de un amigo |
| Compasiva | Preocuparse por el bienestar ajeno | Querer ayudar a alguien que sufre |
| Positiva | Compartir emociones agradables | Alegrarse por el éxito de otra persona |
| Disposicional | Tendencia habitual a empatizar | Mostrar sensibilidad en diversas relaciones |
| Situacional | Respuesta dependiente del contexto | Empatizar más cuando se dispone de atención y calma |
Es posible manifestar simultáneamente varias de estas dimensiones. Una persona con elevada empatía disposicional puede experimentar empatía cognitiva y afectiva durante una conversación determinada.
¿Es lo mismo empatía que simpatía, compasión o contagio emocional?
Estos conceptos suelen utilizarse como sinónimos en conversaciones cotidianas, pero presentan diferencias relevantes.
La simpatía suele describir sentimientos de afinidad o preocupación hacia otra persona. La compasión incorpora una respuesta orientada a su sufrimiento y bienestar. La empatía, dependiendo de la definición empleada, puede implicar comprender o compartir su experiencia.
El contagio emocional aparece cuando adoptamos un estado afectivo observado en otras personas, incluso sin reconocer claramente su origen.
También debe distinguirse la preocupación empática del malestar personal. Este último se produce cuando el sufrimiento ajeno genera una respuesta desagradable centrada principalmente en nuestro propio malestar.
Por ejemplo, alguien puede sentirse tan angustiado ante una persona que llora que termine evitando la situación. Experimentar una reacción emocional intensa no garantiza ofrecer apoyo adecuado.
¿Se pueden desarrollar las distintas formas de empatía?
La empatía presenta diferencias individuales, pero también está influida por los aprendizajes, las experiencias interpersonales y las circunstancias.
Para trabajar sus componentes cognitivos puede resultar útil practicar la escucha activa, formular preguntas abiertas y comprobar si hemos interpretado correctamente lo que otra persona quiere expresar.
En el plano emocional, conviene aprender a reconocer los propios sentimientos y diferenciar nuestras reacciones de las experiencias ajenas. Puedes ampliar estas habilidades mediante dinámicas de empatía para escuchar y comprender mejor.
En contextos educativos, las actividades adaptadas a la edad pueden ayudar a trabajar el reconocimiento de emociones y la toma de perspectiva. Algunas propuestas se recogen en estas dinámicas de inteligencia emocional para niños.
No obstante, los resultados de las intervenciones dependen del programa, la población y las capacidades evaluadas. No todas las actividades destinadas a fomentar la empatía han demostrado la misma eficacia.
También conviene evitar una idea equivocada: tener más empatía emocional no siempre significa relacionarse mejor. Una sensibilidad intensa sin habilidades de regulación puede generar dificultades. Comprender a los demás, respetar sus límites y responder a sus necesidades son competencias que deben desarrollarse conjuntamente.
La empatía adquiere mayor utilidad cuando podemos interpretar las experiencias ajenas sin dar por hecho que las conocemos por completo y cuando nuestras respuestas respetan tanto el bienestar de los demás como el propio.
Referencias y fuentes
- Davis, M. H., Konrath, S. y colaboradores (2026). What We Talk About When We Talk About Empathy: Toward a Common Lexicon of Empathy-Related Constructs. Perspectives on Psychological Science.
- Zaki, J. y Ochsner, K. N. (2012). The neuroscience of empathy: progress, pitfalls and promise. Nature Neuroscience, 15, 675-680.
- Morelli, S. A., Lieberman, M. D. y Zaki, J. (2015). The Emerging Study of Positive Empathy. Social and Personality Psychology Compass, 9(2), 57-68.
- Heyers, K., Schrödter, R., Pfeifer, L. S., Ocklenburg, S., Güntürkün, O. y Stockhorst, U. (2025). (State) empathy: how context matters. Frontiers in Psychology, 16, 1525517.




