En este artículo
- España, campeona de la repetición en la OCDE
- Qué dicen los meta-análisis
- ¿Y la autoestima? Un efecto menos simple de lo que parece
- La mirada del desarrollo: laboriosidad frente a inferioridad
- Efectos académicos a medio y largo plazo
- Alternativas a la repetición con respaldo empírico
- Cómo acompañar al niño o al adolescente que repite
- Conclusión: la pregunta no es si repetir, sino cómo
- Preguntas frecuentes
- Fuentes
Cuando un equipo docente decide que un alumno de 2.º de ESO repita curso, la conversación con la familia suele girar en torno a una idea: "un año más le dará tiempo a madurar". La intención es buena, pero la pregunta que llega después a la consulta del psicólogo es otra: ¿qué le hará esto a su autoestima? ¿Se sentirá menos capaz, perderá a sus amigos, dejará de esforzarse?
La investigación sobre repetición de curso, que en la literatura anglosajona se denomina grade retention, acumula más de un siglo de estudios. Sus conclusiones son bastante consistentes: repetir, por sí solo, rara vez resuelve el problema que lo motivó, y en muchos casos se asocia a peores resultados a medio plazo. Sin embargo, el efecto sobre la autoestima es más matizado de lo que suele pensarse, y depende mucho de cómo se gestione la decisión.
España es un caso especialmente relevante porque ha sido durante años uno de los países de la OCDE donde más se repite. En este artículo repasamos qué dicen los meta-análisis, qué datos tenemos del sistema español, qué alternativas existen y cómo pueden acompañar familias, docentes y psicólogos a un niño o adolescente que repite.
España, campeona de la repetición en la OCDE
Según el informe PISA 2018, el 29 % de los estudiantes españoles de 15 años había repetido al menos un curso, frente a una media de la OCDE en torno al 11 %. La cifra había bajado desde el 31 % de 2015, pero seguía casi triplicando el promedio internacional. Las diferencias entre comunidades autónomas eran enormes: alrededor del 15 % en Cataluña frente a casi el 50 % en Ceuta y Melilla.
En PISA 2022 la tasa española se situó en torno al 22 %, todavía más del doble de la media de la OCDE. Un análisis de EsadeEcPol y Save the Children, publicado en 2026 con los nuevos datos de PISA, señala que la cifra apenas se ha movido y subraya un problema de equidad: en el cuartil socioeconómico más favorecido repite aproximadamente un 7 % del alumnado, mientras que en el cuartil más desfavorecido la proporción llega al 40 %. En España, un alumno pobre tiene unas cinco veces más probabilidades de repetir que uno rico, frente a una ratio de 2,3 en el promedio de la OCDE, e incluso a igualdad de rendimiento académico.
Esta cifra es importante para entender la autoestima: repetir no se reparte al azar, sino que se concentra en alumnado que ya acumula otras desventajas. A quién comparamos con quién, al estudiar sus efectos, es una cuestión metodológica central. Si se quiere contextualizar el modelo español frente a sistemas que casi no utilizan la repetición, como Finlandia o Japón, puede consultarse este repaso de los países con mejor educación del mundo.
Qué dice la ley
La LOMLOE (Ley Orgánica 3/2020) establece que la repetición debe ser una medida excepcional. En Primaria solo se puede repetir una vez y en el conjunto de la enseñanza obligatoria un máximo de dos veces, y la decisión debe acompañarse de un plan específico de refuerzo. En la práctica, la norma intenta que repetir no sea "hacer lo mismo otra vez", sino una oportunidad con apoyos diferentes.
Qué dicen los meta-análisis
Jimerson (2001): veinte estudios de una década
Shane Jimerson, de la Universidad de California en Santa Bárbara, publicó en School Psychology Review un meta-análisis de 20 estudios aparecidos entre 1990 y 1999, con 21.229 participantes, la mayoría retenidos entre educación infantil y 3.º de primaria. En los análisis socioemocionales y de conducta, el 86 % de las comparaciones no mostraba diferencias significativas entre repetidores y compañeros de bajo rendimiento que promocionaron; alrededor del 9 % favorecía a los que promocionaron y solo un 5 % a los repetidores. Su conclusión fue que la retención no aporta más beneficios que la promoción a alumnos con dificultades académicas o de ajuste.
Allen y colaboradores (2009): la calidad del diseño importa
Chiharu Allen, Qi Chen, Victor Willson y Jan Hughes, de la Universidad de Texas A&M, revisaron en Educational Evaluation and Policy Analysis 22 estudios sobre rendimiento académico. Su hallazgo clave es metodológico: los estudios con peor control de las diferencias previas entre grupos tendían a mostrar efectos más negativos, mientras que los mejor diseñados arrojaban efectos cercanos a cero. Dicho de otro modo, parte del "daño" atribuido a repetir se debe a que los repetidores ya partían con más dificultades. Pero incluso con buenos diseños, repetir no mejora el rendimiento de forma clara.
Hattie: un efecto negativo en la síntesis de Visible Learning
John Hattie, en su síntesis de meta-análisis conocida como Visible Learning, asigna a la retención un tamaño del efecto de −0,32 sobre el rendimiento en su lista de 2017, uno de los pocos factores con signo negativo. Aunque la metodología de Hattie ha recibido críticas por mezclar estudios muy heterogéneos, la dirección del resultado coincide con el resto de la literatura.
Repetir curso no es una intervención: es solo tiempo. Lo que ocurre durante ese tiempo, y no el calendario en sí, es lo que determina si el alumno sale reforzado o herido.
¿Y la autoestima? Un efecto menos simple de lo que parece
La creencia popular es que repetir hunde la autoestima. La evidencia sugiere que el golpe existe, pero que suele ser más intenso en el momento del anuncio y en los meses siguientes que a largo plazo. Varios estudios longitudinales han encontrado que, durante el año repetido, algunos alumnos experimentan una mejora temporal del autoconcepto académico, porque se comparan con compañeros más jóvenes y se sienten más competentes. Ese efecto de "pez grande en estanque pequeño" tiende a diluirse cuando el alumno vuelve a encontrarse con contenidos nuevos.
Hay que distinguir entre autoestima global y autoconcepto académico. La primera, que se mide con herramientas como la escala de autoestima de Rosenberg, depende de muchas áreas de la vida: familia, amistades, deporte, aspecto físico. El autoconcepto académico, en cambio, es más sensible a la repetición. Un adolescente puede sentirse "malo para estudiar" y, a la vez, mantener una autoestima global razonable si tiene otras fuentes de valía.
Factores que agravan el impacto
- Edad: en la adolescencia la comparación social y la pertenencia al grupo son centrales; separarse de los amigos pesa más que en 1.º de Primaria.
- Forma de comunicarlo: presentarlo como castigo o fracaso personal aumenta la vergüenza.
- Repetir sin cambios: volver a hacer las mismas tareas con el mismo método refuerza la sensación de incapacidad.
- Estigma en el aula: etiquetas como "el repetidor" consolidan una identidad negativa.
La mirada del desarrollo: laboriosidad frente a inferioridad
Erik Erikson situó entre los 6 y los 12 años la crisis de laboriosidad frente a inferioridad: el niño necesita comprobar que puede aprender y producir cosas valoradas por su entorno. Una repetición mal gestionada en Primaria puede inclinar la balanza hacia el sentimiento de inferioridad. En la adolescencia, la tarea es la identidad, y repetir puede interferir en la construcción de un "yo" competente. Revisar la teoría del desarrollo psicosocial de Erikson ayuda a anticipar en qué momento evolutivo la medida será más delicada.
Efectos académicos a medio y largo plazo
Además de la autoestima, la investigación se ha centrado en el abandono escolar. Varios estudios longitudinales en Estados Unidos, y análisis con datos españoles, relacionan haber repetido con una mayor probabilidad de dejar los estudios antes de terminar la etapa. En España, donde el abandono temprano ha sido tradicionalmente alto, este dato tiene peso. El mecanismo no es solo emocional: un alumno que repite dos veces llega a los 16 años sin haber terminado la ESO, y la salida del sistema es entonces más fácil.
También hay costes para el sistema. Cada año repetido supone un año adicional de plaza escolar, recursos que podrían destinarse a apoyos más tempranos y eficaces.
Alternativas a la repetición con respaldo empírico
La literatura no concluye que haya que "aprobar a todos", sino que hay formas mejores de responder a las dificultades:
- Detección e intervención temprana: programas de refuerzo de lectura y matemáticas en los primeros cursos, cuando las brechas son pequeñas.
- Tutoría en pequeño grupo o individual: una de las estrategias con mejores resultados en las síntesis de evidencia educativa.
- Adaptaciones curriculares y metodológicas: ajustar objetivos, materiales o formas de evaluación a las necesidades del alumno, especialmente si hay dificultades de aprendizaje, TDAH o dislexia.
- Planes personalizados de refuerzo: los que la propia LOMLOE exige, con objetivos concretos y seguimiento.
- Programas de diversificación curricular en la ESO, que permiten alcanzar el título por una vía con agrupamientos más reducidos.
Cómo acompañar al niño o al adolescente que repite
Qué pueden hacer las familias
La primera conversación es decisiva. Conviene explicar la decisión con honestidad, sin dramatismo y separando la conducta de la identidad: "este curso ha sido difícil en matemáticas" en lugar de "no vales para estudiar". Es útil identificar con el hijo qué salió mal, qué se hará diferente y qué fortalezas tiene fuera del ámbito académico. Mantener el contacto con los amigos del curso anterior también protege frente al aislamiento.
Las técnicas psicológicas para trabajar la autoestima, como el registro de logros, la reestructuración de pensamientos del tipo "soy tonto" o el establecimiento de metas alcanzables, pueden adaptarse al contexto escolar.
Qué pueden hacer los docentes
El tutor tiene un papel clave para evitar el estigma: no presentar al alumno como repetidor ante el grupo, asignarle responsabilidades en las que pueda destacar y reunirse con él en las primeras semanas para acordar objetivos. La evaluación formativa, con retroalimentación frecuente y específica, ayuda a que el alumno perciba progreso real.
El papel del psicólogo y el orientador
El profesional de la psicología puede evaluar si detrás del bajo rendimiento hay un trastorno del aprendizaje, un problema emocional, una situación familiar difícil o dificultades atencionales no detectadas. También puede trabajar con el alumno la tolerancia a la frustración y la autorregulación emocional, dos competencias que influyen en cómo se vive el fracaso escolar.
Conclusión: la pregunta no es si repetir, sino cómo
Los datos son claros en una dirección: repetir curso, entendido como hacer lo mismo durante otro año, no mejora el rendimiento y no protege la autoestima. En España, además, se aplica de forma desigual y penaliza sobre todo al alumnado desfavorecido. El efecto sobre la autoestima no es automático, pero existe un riesgo real, especialmente en la adolescencia y cuando la decisión se comunica como un fracaso personal.
La conclusión práctica para familias, docentes y psicólogos es esta: si la repetición se produce, debe ir acompañada de un plan distinto al del curso anterior, de una comunicación cuidadosa y de atención al bienestar emocional. Y siempre que sea posible, conviene invertir antes en refuerzo temprano, tutoría y adaptaciones, que la evidencia respalda mucho más que el simple paso del tiempo.
Preguntas frecuentes
¿Repetir curso mejora el rendimiento académico?
En general, no de forma clara. Los meta-análisis de Jimerson (2001) y Allen y colaboradores (2009) no encuentran beneficios frente a la promoción, y Hattie asigna a la retención un efecto negativo de −0,32. Los estudios mejor diseñados muestran efectos cercanos a cero.
¿Cuántos alumnos repiten curso en España?
Según PISA 2018, el 29 % de los alumnos de 15 años había repetido al menos una vez, frente a un 11 % de media en la OCDE. En PISA 2022 la cifra rondaba el 22 %, todavía más del doble del promedio internacional.
¿Cuántas veces se puede repetir con la LOMLOE?
La LOMLOE considera la repetición una medida excepcional. Solo se puede repetir una vez en Primaria y un máximo de dos veces en toda la enseñanza obligatoria, siempre con un plan específico de refuerzo.
¿A qué edad afecta más repetir curso?
El impacto emocional suele ser mayor en la adolescencia, cuando la comparación social y el grupo de amigos pesan más. En Primaria también puede afectar al sentimiento de competencia, especialmente si se comunica como un fracaso personal.
¿Cómo explicar a un hijo que va a repetir?
Con honestidad y sin dramatismo, separando la dificultad concreta de su valía como persona. Conviene acordar qué se hará distinto el próximo curso, destacar sus fortalezas fuera de lo académico y mantener el contacto con sus amigos.
Fuentes
- Jimerson (2001). Meta-analysis of grade retention research. School Psychology Review
- Allen et al. (2009). Quality of research design moderates effects of grade retention on achievement
- Visible Learning: 250+ influences on student achievement (2017)
- OCDE: PISA 2018, nota de país España
- elDiario.es: la repetición escolar está igual que en 2022 y se ceba con los más pobres




