Roman Jakobson: funciones del lenguaje, afasia y lenguaje infantil

Del Círculo de Praga a Harvard: las seis funciones del lenguaje, los polos metafórico y metonímico de la afasia y el orden de adquisición de los sonidos.

Roman Jakobson: funciones del lenguaje, afasia y lenguaje infantil
En este artículo
  1. Una vida entre Moscú, Praga y Estados Unidos
  2. El Círculo Lingüístico de Praga y el funcionalismo
  3. El modelo de la comunicación: seis factores
  4. Las seis funciones del lenguaje
  5. Dos ejes del lenguaje: selección y combinación
  6. Afasia: los polos metafórico y metonímico
  7. Lenguaje infantil, afasia y leyes fonológicas generales
  8. Influencia en Lévi-Strauss, Lacan y la psicolingüística
  9. Conclusión
  10. Preguntas frecuentes
  11. Fuentes

Roman Jakobson (1896-1982) es uno de esos autores que aparecen en asignaturas muy distintas de la carrera sin que siempre se note que se trata de la misma persona. En Lengua y Literatura se le conoce por las seis funciones del lenguaje; en Lingüística, por la fonología estructural y los rasgos distintivos; en Neuropsicología, por su interpretación de las afasias; en Psicología del desarrollo, por su teoría sobre el orden en que los niños adquieren los sonidos; y en Antropología y Psicoanálisis, por su influencia sobre Claude Lévi-Strauss y Jacques Lacan.

Esa dispersión no es casual. Jakobson sostenía que el lenguaje es un sistema de relaciones que puede estudiarse igual en un poema, en el balbuceo de un bebé o en el habla de una persona que ha sufrido un ictus. Para quien trabaja con la comunicación humana —en clínica, en logopedia, en educación o en investigación—, conocer su obra permite entender de dónde vienen conceptos que se usan a diario sin citar su origen.

A continuación se repasan su trayectoria vital, marcada por tres exilios, y sus aportaciones más relevantes para la psicología.

Una vida entre Moscú, Praga y Estados Unidos

Roman Ósipovich Jakobson nació en Moscú en octubre de 1896, en una familia judía acomodada. Estudió en el Instituto Lázarev de Lenguas Orientales y después en la Universidad de Moscú. En 1915, siendo todavía estudiante, fue uno de los impulsores del Círculo Lingüístico de Moscú, y mantuvo estrechos vínculos con la OPOJAZ de San Petersburgo, el grupo de los llamados formalistas rusos. Le interesaban a la vez el folclore, la dialectología y la poesía de vanguardia: fue amigo de Mayakovski y de Jlébnikov.

En 1920 se trasladó a Praga con una misión diplomática soviética y ya no regresó a vivir a Rusia. En Checoslovaquia se doctoró y en 1933 pasó a enseñar en la Universidad Masaryk de Brno. La ocupación alemana de marzo de 1939 le obligó a huir: pasó por Dinamarca y Noruega y, tras la invasión de esta última, llegó a Suecia, donde trabajó en Uppsala. En 1941 cruzó el Atlántico en un barco de carga hasta Nueva York.

En Estados Unidos enseñó en la École libre des hautes études, la institución creada por exiliados francófonos, y en la Universidad de Columbia. En 1949 se incorporó a Harvard, y desde finales de los años cincuenta compaginó esa cátedra con el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), donde colaboró con Morris Halle y formó parte del entorno en el que se desarrolló la lingüística generativa. Murió en Cambridge (Massachusetts) el 18 de julio de 1982.

El Círculo Lingüístico de Praga y el funcionalismo

En 1926, Vilém Mathesius fundó el Círculo Lingüístico de Praga, del que Jakobson y el príncipe Nikolái Trubetzkoy fueron miembros decisivos. En 1929 el grupo presentó sus conocidas Tesis en el Primer Congreso de Filólogos Eslavos, un documento programático que marcó el nacimiento de la llamada Escuela de Praga.

La aportación central del Círculo fue la fonología. Frente al estudio puramente físico de los sonidos (fonética), la fonología se pregunta qué diferencias sonoras sirven para distinguir significados. En español, la diferencia entre /p/ y /b/ distingue "pata" de "bata"; por eso son fonemas distintos. Jakobson llevó esta idea más lejos al descomponer los fonemas en rasgos distintivos binarios (sonoro/sordo, nasal/oral, compacto/difuso...). Esta propuesta, sistematizada en Preliminaries to Speech Analysis (1952, con Gunnar Fant y Morris Halle) y en Fundamentals of Language (1956, con Halle), influyó en la fonología generativa y en los estudios sobre percepción del habla.

El adjetivo "funcionalista" se refiere a que la Escuela de Praga entendía la lengua como un instrumento orientado a fines: comunicar, expresar, poetizar. No bastaba con describir la estructura; había que preguntarse para qué sirve cada elemento dentro del sistema.

El modelo de la comunicación: seis factores

La formulación más citada de Jakobson procede de la conferencia de clausura que pronunció en un congreso sobre estilo celebrado en la Universidad de Indiana en 1958, publicada en 1960 como "Linguistics and Poetics" en el volumen Style in Language, editado por Thomas Sebeok.

Jakobson partió del modelo del psicólogo Karl Bühler, que distinguía tres funciones (expresiva, apelativa y representativa), y lo amplió a seis factores presentes en cualquier acto verbal:

  1. Emisor (o destinador): quien produce el mensaje.
  2. Receptor (o destinatario): a quien se dirige.
  3. Contexto o referente: aquello de lo que se habla.
  4. Mensaje: la secuencia verbal concreta.
  5. Contacto o canal: la conexión física y psicológica entre ambos.
  6. Código: el sistema compartido que permite cifrar y descifrar.

Si quieres repasar cómo se presenta este esquema en el aula, el artículo sobre los elementos de la comunicación lo desarrolla con ejemplos cotidianos.

Las seis funciones del lenguaje

A cada factor le corresponde una función, que predomina cuando el mensaje se orienta hacia ese factor:

  • Función expresiva o emotiva (emisor): manifiesta el estado del hablante. Las interjecciones son su forma más pura: "¡Uf, qué semana!".
  • Función conativa o apelativa (receptor): busca influir en el otro; se realiza en imperativos y vocativos. "Siéntate, por favor".
  • Función referencial (contexto): transmite información sobre el mundo. "La sesión dura cincuenta minutos".
  • Función fática (contacto): abre, mantiene o cierra el canal. "¿Me oyes?", "ajá", "bueno, pues...". Jakobson tomó el término del antropólogo Bronisław Malinowski.
  • Función metalingüística (código): el lenguaje habla del propio lenguaje. "¿Qué quieres decir con 'agobio'?".
  • Función poética (mensaje): la atención recae sobre la forma misma del mensaje, su ritmo, su sonoridad, sus paralelismos. Jakobson la definió como la proyección del principio de equivalencia del eje de la selección sobre el eje de la combinación.

Ningún mensaje cumple una sola función; lo que cambia es la jerarquía. Para un psicólogo esto tiene aplicaciones directas. En una entrevista clínica, detectar el predominio de la función expresiva o la conativa en el discurso del paciente orienta sobre qué busca en ese momento, y las preguntas metalingüísticas ("cuando dices que estás 'fatal', ¿a qué te refieres?") son una herramienta básica para concretar síntomas.

La utilidad clínica del modelo de Jakobson no está en clasificar frases, sino en recordar que cada intervención del paciente —y del terapeuta— tiene una orientación dominante que cambia lo que la conversación puede lograr.

Dos ejes del lenguaje: selección y combinación

Para entender su trabajo sobre la afasia hay que partir de una distinción que Jakobson heredó de Saussure y reformuló. Todo hablante realiza dos operaciones. Primero selecciona unidades entre alternativas que se parecen o se pueden sustituir entre sí (eje paradigmático: "casa", "hogar", "vivienda"). Después las combina en secuencias donde cada unidad depende de las contiguas (eje sintagmático: "la casa de mi abuela").

La selección se basa en la similitud; la combinación, en la contigüidad. Jakobson asoció el primer eje a la metáfora, que sustituye un término por otro semejante, y el segundo a la metonimia, que desplaza el sentido hacia lo contiguo (la parte por el todo, el continente por el contenido).

Afasia: los polos metafórico y metonímico

En 1956, dentro de Fundamentals of Language, publicó "Two Aspects of Language and Two Types of Aphasic Disturbances" ("Dos aspectos del lenguaje y dos tipos de trastornos afásicos"). Basándose en descripciones clínicas de neurólogos como Kurt Goldstein y Alexander Luria, propuso que las afasias podían agruparse según cuál de los dos ejes quedara dañado.

Trastorno de la similitud

El paciente conserva el armazón sintáctico pero tiene dificultades para seleccionar y sustituir palabras. Le cuesta nombrar un objeto aislado o dar un sinónimo, y tiende a apoyarse en el contexto: en lugar de decir "cuchillo" puede decir "tenedor" o "para cortar el pan". Pierde la capacidad metafórica y su discurso se vuelve metonímico, dependiente de lo contiguo. Este cuadro se corresponde, a grandes rasgos, con afasias de tipo sensorial o fluente.

Trastorno de la contigüidad

Aquí lo dañado es la combinación. Las palabras funcionales y las marcas gramaticales desaparecen, el orden se desorganiza y el habla adopta un estilo telegráfico: el conocido agramatismo de las afasias no fluentes, asociado a la región de Broca. Estos pacientes conservan mejor la sustitución por semejanza, de modo que sus errores tienden a ser metafóricos (llamar "microscopio" a un telescopio, por ejemplo).

La neuropsicología actual clasifica las afasias con criterios más finos y bases anatómicas mejor conocidas; puedes repasarlas en el artículo sobre las áreas del cerebro implicadas en el lenguaje y en el de tipos de trastornos del lenguaje. Pero la intuición de Jakobson —que los trastornos del lenguaje revelan su arquitectura interna— sigue siendo un principio de trabajo de la neurolingüística.

Lenguaje infantil, afasia y leyes fonológicas generales

Durante su exilio en Suecia, Jakobson escribió Kindersprache, Aphasie und allgemeine Lautgesetze (1941), traducido al inglés en 1968 como Child Language, Aphasia and Phonological Universals. Es probablemente su obra más relevante para la psicología evolutiva.

Su tesis era que la adquisición de los fonemas no es caótica, sino que sigue un orden jerárquico regido por "leyes de solidaridad irreversible". El niño empieza por el contraste máximo entre una vocal abierta (/a/) y una consonante oclusiva labial (/p/ o /m/), lo que explica la universalidad de palabras como "papá" y "mamá". Después diferencia consonantes orales y nasales, labiales y dentales, y más tarde las vocales. Los sonidos que aparecen en pocas lenguas del mundo, como ciertas fricativas o líquidas, se adquieren tarde; y si una lengua tiene un sonido "marcado", también tiene su correlato más básico.

Jakobson añadió una hipótesis especular: en la afasia, los sonidos se perderían en el orden inverso al de su adquisición, de modo que lo último aprendido sería lo primero en desaparecer. También afirmó que existe una discontinuidad entre el balbuceo, muy rico en sonidos, y las primeras palabras.

Investigaciones posteriores matizaron estas ideas: el balbuceo y las primeras palabras muestran más continuidad de la que él suponía, y la hipótesis de la regresión en la afasia no se cumple de forma estricta. Aun así, la noción de que el desarrollo fonológico sigue una secuencia predecible sigue presente en la evaluación logopédica y en los manuales sobre las etapas del desarrollo del lenguaje.

Influencia en Lévi-Strauss, Lacan y la psicolingüística

En Nueva York, en la École libre des hautes études, Jakobson y Claude Lévi-Strauss asistieron a las clases del otro. El antropólogo encontró en la fonología un método: estudiar los sistemas de parentesco o los mitos como conjuntos de oposiciones, igual que los fonemas. Así nació la antropología estructural. Ambos firmaron en 1962 un análisis conjunto del soneto "Les Chats" de Baudelaire.

Jacques Lacan tomó la pareja metáfora/metonimia para reinterpretar los mecanismos oníricos descritos por Freud: la condensación funcionaría como una metáfora y el desplazamiento como una metonimia. Esta lectura, desarrollada en su escrito "La instancia de la letra en el inconsciente" (1957), es una de las bases de la afirmación lacaniana de que el inconsciente está estructurado como un lenguaje.

En la psicolingüística y la ciencia cognitiva, su legado se percibe en la teoría de los rasgos distintivos, en los estudios sobre universales fonológicos y en la colaboración con Morris Halle, que conecta la Escuela de Praga con el entorno del MIT en el que trabajaba Noam Chomsky. Aunque Chomsky desarrolló un programa distinto, centrado en la sintaxis, la fonología generativa de The Sound Pattern of English (Chomsky y Halle, 1968) se apoya en rasgos binarios de inspiración jakobsoniana.

Conclusión

Jakobson demostró que una misma teoría del lenguaje podía iluminar la poesía, el desarrollo infantil y la patología cerebral. Su modelo de seis funciones sigue siendo una herramienta útil para analizar cualquier conversación, incluida la terapéutica; su distinción entre similitud y contigüidad ofrece una forma de pensar la afasia que la clínica ha refinado, pero no invalidado; y su hipótesis sobre la adquisición fonológica abrió una línea de investigación que continúa. La lección para el psicólogo es concreta: cuando el lenguaje falla o se está construyendo, sus fallos y sus etapas no son ruido, sino datos sobre cómo está organizado.

Preguntas frecuentes

¿Cuáles son las seis funciones del lenguaje según Jakobson?

Expresiva o emotiva, conativa o apelativa, referencial, fática, metalingüística y poética. Cada una se corresponde con un factor de la comunicación: emisor, receptor, contexto, canal, código y mensaje.

¿En qué se diferencia el modelo de Jakobson del de Bühler?

Karl Bühler distinguía tres funciones: expresiva, apelativa y representativa. Jakobson las conservó y añadió la fática, la metalingüística y la poética, vinculando cada función a uno de los seis factores del acto comunicativo.

¿Qué son los polos metafórico y metonímico en la afasia?

Jakobson propuso que las afasias dañan o la selección de palabras por semejanza o su combinación por contigüidad. Si falla la selección, el discurso se vuelve metonímico; si falla la combinación, aparece el agramatismo y predominan las sustituciones metafóricas.

¿Siguen vigentes sus ideas sobre la adquisición de los sonidos?

La idea de que los fonemas se adquieren en un orden predecible sigue influyendo en la evaluación del desarrollo fonológico. En cambio, la supuesta ruptura entre balbuceo y primeras palabras y la regresión exacta en la afasia han sido matizadas por la investigación posterior.

¿Por qué interesa Jakobson a los psicoanalistas?

Porque Jacques Lacan utilizó su pareja metáfora/metonimia para releer la condensación y el desplazamiento descritos por Freud. De ahí procede buena parte de la tesis lacaniana de que el inconsciente está estructurado como un lenguaje.

Fuentes

Jonathan García-Allen

Autor

Graduado en Psicología por la Universitat de Barcelona, cofundador de Psicología y Mente y estratega digital especializado en proyectos de salud mental.

Trayectoria, libros y perfiles verificables

¿Te ayudo a aplicarlo en tu consulta?

Si quieres que esto deje de ser teoría y se convierta en una presencia digital que capta pacientes, hablemos.

Contactar