La falta de empatía suele describirse como una dificultad para comprender lo que otra persona piensa o siente, ponerse en su perspectiva o responder de una manera sensible a su experiencia emocional.
Sin embargo, la empatía no es una capacidad que simplemente se tenga o no se tenga. Incluye diferentes procesos y puede variar según la persona, el contexto, la relación, el estado emocional e incluso el tipo de situación que estemos intentando comprender.
Alguien puede entender perfectamente por qué otra persona está triste y, sin embargo, no experimentar una emoción similar. Otra persona puede sentirse profundamente afectada por el sufrimiento ajeno pero tener dificultades para saber qué decir o cómo actuar.
Por eso, decir que alguien «no tiene empatía» puede resultar demasiado simplista.
Además, una aparente falta de empatía no permite diagnosticar por sí sola ningún trastorno psicológico. Puede relacionarse con características de personalidad, dificultades de comunicación, aprendizaje, estrés, conflictos interpersonales, problemas para identificar emociones o múltiples circunstancias diferentes.
¿Qué es la empatía?
La empatía puede entenderse como un conjunto de capacidades relacionadas con la comprensión y respuesta ante los estados internos de otras personas.
Habitualmente se distinguen varios componentes.
Empatía cognitiva
Consiste en comprender la perspectiva de otra persona.
Por ejemplo:
«Puedo entender por qué está enfadado después de que le hayan excluido del proyecto».
No requiere necesariamente experimentar personalmente ese enfado.
Empatía afectiva
Hace referencia a la respuesta emocional que aparece ante la experiencia de otra persona.
Si vemos a un amigo sufrir, podemos sentir tristeza, preocupación o malestar al observar su situación.
Preocupación empática
Añade un componente relacionado con el deseo de responder de manera considerada o ayudar cuando otra persona está sufriendo.
Estos procesos están relacionados, pero no siempre aparecen con la misma intensidad.
Una persona puede mostrar una buena empatía cognitiva y una menor respuesta afectiva, o viceversa.
¿Qué significa tener falta de empatía?
La expresión «falta de empatía» puede describir situaciones bastante diferentes.
Por ejemplo, una persona puede:
- Tener dificultades para identificar las emociones de los demás.
- No comprender por qué otra persona reacciona de determinada manera.
- Interpretar mal señales sociales.
- Comprender intelectualmente una emoción pero no experimentarla emocionalmente.
- Mostrar poco interés por el impacto de sus acciones.
- Tener dificultades para responder adecuadamente ante el sufrimiento ajeno.
- Estar tan centrada en sus propias necesidades que apenas considere las de los demás.
No todas estas situaciones tienen el mismo significado psicológico.
Por eso resulta más útil analizar qué componente concreto de la empatía parece estar fallando que etiquetar directamente a una persona como poco empática.
10 señales que pueden indicar falta de empatía
Ninguna de las siguientes conductas demuestra por sí sola que una persona carezca de empatía. Lo importante es observar si existe un patrón persistente en diferentes situaciones.
1. Dificultad para ponerse en el lugar de otra persona
Una de las manifestaciones más evidentes puede ser la incapacidad frecuente para considerar una perspectiva diferente de la propia.
La persona puede asumir que su interpretación es la única lógica posible.
Por ejemplo:
«Si a mí no me molestaría, no entiendo por qué a ti sí».
El problema consiste en utilizar la propia experiencia como única referencia para interpretar la experiencia ajena.
Una respuesta más empática sería:
«A mí probablemente no me afectaría de la misma forma, pero entiendo que para ti sea importante».
2. Minimizar las emociones de los demás
Expresiones como:
- «No es para tanto».
- «Estás exagerando».
- «Deja de darle vueltas».
- «Hay gente que está mucho peor».
pueden aparecer cuando alguien intenta ayudar, pero también pueden transmitir que la experiencia emocional de la otra persona carece de legitimidad.
Comprender una emoción no implica necesariamente considerar que la interpretación que la acompaña sea correcta.
Es posible decir:
«Entiendo que esto te haya dolido»
sin afirmar que todas las conclusiones de la persona sean objetivamente ciertas.
3. Tener dificultades para detectar cómo se sienten los demás
Algunas personas presentan dificultades para identificar señales emocionales en:
- Expresiones faciales.
- Tono de voz.
- Gestos.
- Contexto.
- Elección de palabras.
Esto puede hacer que no detecten tristeza, incomodidad o enfado hasta que la otra persona lo expresa directamente.
No significa necesariamente que no les importe.
En ocasiones existe una dificultad de reconocimiento o interpretación, no una ausencia de preocupación emocional.
4. Centrar constantemente las conversaciones en uno mismo
Una persona cuenta que ha tenido un día complicado y su interlocutor responde inmediatamente hablando durante diez minutos de sus propios problemas.
Esto puede producir la sensación de no estar siendo escuchado.
Todos relacionamos las experiencias ajenas con las propias en algún momento. El problema aparece cuando se convierte en un patrón y la otra persona nunca dispone de espacio para expresar su experiencia.
Aprender habilidades de escucha activa puede ayudar a reducir este tipo de dinámica.
5. Mostrar poco interés por el impacto de las propias acciones
Otro posible indicador aparece cuando una persona reconoce que determinada conducta ha perjudicado a alguien pero muestra poca preocupación por sus consecuencias.
Puede justificar constantemente sus acciones con argumentos como:
- «Ese es su problema».
- «Yo digo las cosas como son».
- «Si se ofende, que se aguante».
Una persona empática también puede cometer errores, actuar impulsivamente o herir a alguien.
La diferencia importante suele aparecer en cómo responde después de conocer el impacto de su comportamiento.
6. Juzgar rápidamente las reacciones emocionales
La falta de perspectiva puede llevar a clasificar las emociones de otras personas como absurdas, exageradas o débiles sin intentar comprender su contexto.
Por ejemplo:
«No entiendo cómo puede estar triste por una ruptura después de seis meses».
Pero la intensidad de una emoción no depende únicamente de la duración objetiva de un acontecimiento.
Influyen la historia de la persona, expectativas, significado de la relación, experiencias anteriores y múltiples variables adicionales.
7. Tener dificultades para disculparse
Pedir disculpas requiere reconocer cómo una conducta propia ha afectado a otra persona.
Quien presenta dificultades importantes de empatía puede responder:
«Siento que te hayas ofendido»
en lugar de:
«Entiendo que lo que hice te hizo daño y debería haber actuado de otra manera».
La primera expresión coloca todo el problema en la reacción del interlocutor.
La segunda reconoce la propia participación en lo ocurrido.
8. Mostrar poca reciprocidad emocional
Las relaciones suelen funcionar mediante cierta reciprocidad.
No tiene que ser matemática, pero normalmente existen intercambios de:
- Atención.
- Ayuda.
- Interés.
- Escucha.
- Apoyo.
Cuando una persona espera constantemente que los demás comprendan sus necesidades pero rara vez considera las ajenas, puede aparecer una relación muy desequilibrada.
Con el tiempo, esto puede provocar que quienes la rodean se sientan poco valorados.
9. No modificar la conducta después de saber que hace daño
Todos podemos actuar de una manera que moleste a alguien sin haberlo previsto.
La información posterior ofrece una oportunidad para ajustar el comportamiento.
Si alguien explica repetidamente:
«Cuando haces esto me siento humillado»
y la otra persona continúa haciéndolo sin mostrar interés por su impacto, el problema puede ser más significativo que una simple dificultad para detectar inicialmente la emoción.
10. Dificultad para comprender puntos de vista diferentes
La empatía también permite representar mentalmente creencias y perspectivas distintas de las propias.
Una persona con dificultades en esta área puede interpretar cualquier desacuerdo como:
- Ignorancia.
- Ataque personal.
- Mala intención.
- Falta de inteligencia.
Desarrollar empatía implica poder pensar:
«No comparto su conclusión, pero puedo entender cómo ha llegado hasta ella».
¿Por qué una persona puede tener poca empatía?
No existe una única causa.
La empatía depende de múltiples procesos emocionales, cognitivos, sociales y de aprendizaje.
1. Aprendizaje durante la infancia
Durante el desarrollo aprendemos a interpretar emociones y responder ante otras personas mediante la interacción social.
Padres, cuidadores, profesores, hermanos y compañeros proporcionan modelos de comportamiento interpersonal.
Un niño puede aprender progresivamente a:
- Reconocer emociones.
- Interpretar perspectivas.
- Reparar el daño causado.
- Compartir.
- Negociar.
- Consolar.
El entorno social tiene un papel importante en el desarrollo de estas capacidades. Esto encaja con la importancia que perspectivas como la teoría sociocultural de Vygotsky conceden a la interacción con otras personas durante el aprendizaje y el desarrollo.
2. Dificultad para reconocer las propias emociones
Comprender las emociones ajenas puede resultar más complicado cuando existe una gran dificultad para reconocer las propias.
Algunas personas saben que «se sienten mal», pero tienen dificultades para diferenciar:
- Enfado.
- Vergüenza.
- Miedo.
- Frustración.
- Culpa.
- Tristeza.
Si el vocabulario y la conciencia emocional son limitados, interpretar experiencias emocionales complejas en otras personas también puede resultar más difícil.
3. Estrés y agotamiento
La capacidad para atender a las necesidades ajenas puede reducirse temporalmente cuando una persona está sometida a:
- Estrés intenso.
- Falta de sueño.
- Sobrecarga laboral.
- Problemas familiares.
- Dolor.
- Preocupaciones económicas.
Una persona habitualmente considerada puede mostrarse mucho menos receptiva cuando dispone de pocos recursos emocionales.
Esto debería diferenciarse de un patrón persistente de falta de empatía que aparece independientemente del contexto.
4. Experiencias adversas
En determinadas personas, experiencias de rechazo, violencia, abandono o relaciones problemáticas pueden influir sobre su manera de relacionarse posteriormente.
Por ejemplo, alguien puede aprender a reducir su vulnerabilidad emocional mediante distanciamiento, desconfianza o una actitud defensiva.
Esto no permite establecer una relación causal universal: muchas personas que han atravesado experiencias difíciles desarrollan una gran sensibilidad hacia el sufrimiento ajeno.
5. Entornos donde no se refuerza la empatía
La conducta interpersonal también está influida por sus consecuencias.
En determinados contextos pueden reforzarse comportamientos como:
- Competitividad extrema.
- Dominación.
- Ridiculización de la vulnerabilidad.
- Desconsideración hacia otras personas.
Mientras que expresiones de cuidado o sensibilidad pueden castigarse socialmente.
Los principios básicos del aprendizaje ayudan a comprender cómo determinadas respuestas se mantienen dependiendo de sus consecuencias. Puedes ampliar esta idea en nuestro artículo sobre la ley del efecto de Thorndike.
Falta de empatía y personalidad
Existen diferencias individuales relativamente estables en empatía.
Algunas personas son especialmente sensibles a las emociones de quienes las rodean, mientras que otras presentan una respuesta emocional menor.
Esto forma parte de la variabilidad humana y no implica necesariamente psicopatología.
Una persona puede mostrar una empatía emocional relativamente baja y, sin embargo, comportarse de manera respetuosa, cumplir normas sociales y preocuparse deliberadamente por no perjudicar a otras personas.
Por eso conducta ética y empatía emocional no son exactamente lo mismo.
¿La falta de empatía significa que alguien es narcisista?
No.
Una aparente falta de empatía puede aparecer en personas con rasgos muy diferentes y no debería utilizarse para diagnosticar un trastorno narcisista de la personalidad.
El diagnóstico de un trastorno de personalidad requiere evaluar un patrón amplio, persistente e inflexible de funcionamiento, no una única característica.
Además, una persona puede comportarse de manera egocéntrica, defensiva o insensible en determinadas situaciones sin presentar ningún trastorno de personalidad.
Etiquetar rápidamente a una pareja, familiar o compañero como «narcisista» porque no ha respondido como esperábamos suele aportar poca información útil sobre la relación.
Falta de empatía y psicopatía
La psicopatía es otro concepto frecuentemente asociado popularmente con la ausencia de empatía.
La investigación muestra una relación más compleja.
Diferentes componentes de la empatía pueden verse afectados de distinta manera. Por ejemplo, una persona puede ser capaz de comprender cognitivamente lo que otra siente y, sin embargo, presentar una respuesta afectiva reducida ante su sufrimiento.
Esto es importante porque comprender las emociones de otra persona y compartir o preocuparse por esas emociones son procesos diferentes.
Además, «psicopatía» no debería utilizarse como una etiqueta informal para describir a alguien que se comporta de forma fría o egoísta.
Falta de empatía y trastorno antisocial de la personalidad
Determinadas características relacionadas con falta de preocupación por otras personas pueden aparecer dentro de patrones antisociales.
Sin embargo, una baja empatía aislada no equivale a trastorno antisocial de la personalidad.
El diagnóstico implica un patrón mucho más amplio de comportamientos y características y requiere evaluación profesional.
La investigación también sugiere que los componentes cognitivos y afectivos de la empatía pueden mostrar perfiles diferentes dependiendo de las características antisociales estudiadas.
¿Las personas autistas tienen falta de empatía?
No es correcto afirmar de forma general que las personas autistas carecen de empatía.
Durante años se extendió una visión excesivamente simplificada que asociaba directamente autismo con ausencia de empatía.
La investigación actual muestra una realidad bastante más compleja.
Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en 2025 encontró diferencias más marcadas en medidas de empatía cognitiva que en empatía afectiva. Cuando se analizaron estudios de mayor calidad, las diferencias en empatía afectiva fueron mucho menores.
Además, la forma de medir la empatía influye considerablemente en los resultados.
Una persona autista puede:
- Sentir intensamente las emociones de otros.
- Tener dificultades para identificar exactamente qué está sintiendo alguien.
- Mostrar preocupación sin expresarla de la forma socialmente esperada.
- Necesitar información más explícita para interpretar una situación social.
Por tanto, las diferencias en comunicación social no deberían interpretarse automáticamente como falta de preocupación por otras personas.
La distinción entre diferentes características del neurodesarrollo también es importante en la evaluación infantil. Puedes consultar nuestra guía sobre diagnóstico diferencial entre autismo y TDAH en la infancia.
¿Tener TDAH significa tener menos empatía?
Tampoco.
Una persona con TDAH puede parecer poco empática en algunos momentos porque:
- Interrumpe.
- Se distrae mientras alguien habla.
- Olvida información importante.
- Responde impulsivamente.
- Cambia de tema rápidamente.
Pero estas conductas no demuestran necesariamente falta de empatía.
Puede comprender y preocuparse por la experiencia del otro y, simultáneamente, tener dificultades para regular la atención o inhibir determinadas respuestas.
De nuevo, es importante analizar por qué aparece la conducta.
Falta de empatía en la pareja
La sensación de que «mi pareja no tiene empatía» aparece con frecuencia durante los conflictos.
Puede manifestarse cuando una persona siente que la otra:
- No escucha sus preocupaciones.
- Minimiza sus sentimientos.
- Se pone inmediatamente a la defensiva.
- Convierte cualquier conversación en una discusión sobre quién tiene razón.
- No reconoce cómo sus acciones afectan a la relación.
Sin embargo, una mala comunicación puntual no equivale a una ausencia global de empatía.
Conviene observar el patrón.
Una cuestión especialmente importante es qué ocurre después de expresar claramente una necesidad o un daño.
Si la pareja escucha, intenta comprender y ajusta progresivamente determinadas conductas, existe una dinámica muy diferente a aquella en la que las emociones son despreciadas sistemáticamente.
Falta de empatía en niños
La empatía se desarrolla progresivamente durante la infancia.
No tiene sentido esperar de un niño pequeño el mismo grado de comprensión emocional y capacidad de perspectiva que de un adulto.
El desarrollo puede favorecerse mediante actividades como:
- Hablar sobre emociones.
- Preguntar cómo puede sentirse otra persona.
- Leer historias y comentar las motivaciones de sus personajes.
- Modelar respuestas empáticas.
- Enseñar reparación después de hacer daño.
- Practicar resolución de conflictos.
También resulta importante evitar etiquetar a un niño como «sin empatía» a partir de una conducta aislada.
La evaluación de dificultades socioemocionales debería considerar edad, desarrollo, contexto familiar, lenguaje, aprendizaje y funcionamiento social.
Falta de empatía y sensación de no encajar
Las dificultades para interpretar perspectivas o emociones pueden contribuir a que determinadas relaciones resulten confusas.
La persona puede no comprender por qué otras reaccionan negativamente a ciertos comentarios o conductas.
Después de varias experiencias de conflicto puede empezar a pensar que simplemente no encaja con nadie.
Pero también puede ocurrir lo contrario: una persona con una alta sensibilidad hacia los demás puede sentirse diferente debido a la falta de reciprocidad de su entorno.
Por eso la sensación de pertenencia no debe utilizarse para deducir automáticamente el nivel de empatía de alguien. Puedes ampliar este tema en nuestro artículo Siento que no encajo en ningún sitio: por qué ocurre y qué puedes hacer.
¿Se puede aprender a ser más empático?
La empatía puede trabajarse, especialmente en algunos de sus componentes cognitivos y conductuales.
No se trata de obligarse a sentir exactamente lo mismo que otra persona.
El objetivo es aprender a prestar atención, comprender perspectivas y responder de manera más sensible.
1. Escuchar antes de responder
En muchas conversaciones estamos preparando nuestra respuesta mientras la otra persona todavía habla.
Prueba a escuchar hasta el final y después resumir:
«Entonces, lo que más te molestó fue que tomaran la decisión sin preguntarte, ¿verdad?».
Esto permite comprobar si realmente has entendido el mensaje.
2. Preguntar en lugar de asumir
No siempre podemos deducir correctamente cómo se siente alguien.
Preguntar puede ser más empático que interpretar:
«¿Cómo te hizo sentir eso?»
es preferible a afirmar:
«Seguro que estás enfadadísimo».
3. Practicar el cambio de perspectiva
Ante un conflicto intenta responder tres preguntas:
- ¿Cómo interpreto yo la situación?
- ¿Cómo podría interpretarla la otra persona?
- ¿Qué experiencias o necesidades podrían explicar esa interpretación?
No necesitas concluir que la otra persona tiene razón.
El objetivo es poder representar mentalmente más de una perspectiva simultáneamente.
4. Aprender vocabulario emocional
Cuanto mejor distinguimos diferentes emociones, más fácil puede resultar reconocerlas.
No es exactamente lo mismo sentir:
- Enfado.
- Frustración.
- Decepción.
- Vergüenza.
- Humillación.
- Celos.
- Miedo.
Aumentar la precisión emocional puede mejorar tanto el autoconocimiento como la comprensión interpersonal.
5. Evitar resolver demasiado rápido los problemas de los demás
Cuando alguien cuenta una dificultad, podemos responder inmediatamente:
«Lo que tienes que hacer es...».
Pero quizá esa persona no necesita todavía una solución.
Puede necesitar primero sentirse comprendida.
Una pregunta sencilla puede ayudar:
«¿Quieres que pensemos soluciones o necesitas simplemente hablarlo?».
6. Prestar atención al impacto, no solo a la intención
Podemos tener buenas intenciones y aun así hacer daño.
Decir:
«No era mi intención»
puede ser cierto, pero no elimina necesariamente el impacto.
Una respuesta más completa sería:
«No era mi intención, pero entiendo que te afectó y quiero tenerlo en cuenta».
7. Pedir feedback
Las personas cercanas pueden ayudarnos a identificar patrones que no percibimos.
Puedes preguntar:
- ¿Sientes que te escucho cuando hablas conmigo?
- ¿Hay momentos en los que parezco poco receptivo?
- ¿Qué hago cuando intentas contarme algo difícil?
El objetivo no es aceptar automáticamente cualquier crítica, sino obtener información sobre cómo se experimenta nuestra forma de relacionarnos.
8. Aprender a tolerar emociones incómodas
A veces minimizamos el sufrimiento ajeno porque nos resulta incómodo observarlo.
Responder con:
«No pienses en eso»
puede ser una forma de intentar eliminar rápidamente una emoción que nosotros mismos no sabemos manejar.
Desarrollar empatía implica también tolerar que otra persona esté triste, enfadada o asustada sin sentir la obligación de hacer desaparecer inmediatamente esa emoción.
¿Cuándo puede ser útil acudir a un psicólogo?
Puede ser recomendable explorar profesionalmente las dificultades de empatía cuando:
- Generan conflictos repetidos.
- Dificultan mantener relaciones.
- La persona no comprende por qué los demás reaccionan negativamente ante ella.
- Existen problemas importantes para identificar emociones.
- Aparecen junto con otras dificultades sociales o psicológicas.
- Familiares o parejas señalan repetidamente el mismo patrón.
- La persona quiere mejorar sus relaciones pero no sabe cómo hacerlo.
La evaluación debería intentar comprender qué capacidad concreta está presentando dificultades y en qué situaciones ocurre.
El objetivo no es simplemente colocar una etiqueta de «persona poco empática».
Lo que la falta de empatía no significa necesariamente
Conviene evitar varias conclusiones precipitadas.
No significa automáticamente ser mala persona
Las dificultades para reconocer o compartir emociones pueden tener múltiples explicaciones.
No significa automáticamente ser narcisista
Un trastorno de personalidad no puede diagnosticarse mediante una única característica.
No significa automáticamente ser psicópata
La psicopatía es un constructo mucho más complejo y no debería utilizarse coloquialmente como sinónimo de frialdad emocional.
No significa no sentir emociones
Una persona puede experimentar emociones intensas y, sin embargo, tener dificultades para comprender las de otras personas.
No significa que no pueda aprender
Determinadas habilidades empáticas pueden entrenarse mediante atención, perspectiva, comunicación y práctica interpersonal.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la falta de empatía?
Es una expresión utilizada para describir dificultades para comprender la perspectiva o las emociones de otras personas, responder emocionalmente ante ellas o actuar teniendo en cuenta su experiencia. Puede afectar a distintos componentes de la empatía y tener múltiples causas.
¿Cómo saber si una persona tiene poca empatía?
Algunas señales pueden ser minimizar sistemáticamente las emociones ajenas, tener dificultades para considerar perspectivas diferentes, mostrar poca preocupación por el impacto de las propias acciones o presentar escasa reciprocidad emocional. Ninguna conducta aislada permite establecer una conclusión clínica.
¿Qué causa la falta de empatía?
No existe una única causa. Pueden influir aprendizaje, dificultades para identificar emociones, determinados rasgos de personalidad, estrés, experiencias vitales, problemas de comunicación y diferentes condiciones psicológicas o del neurodesarrollo.
¿La falta de empatía significa que alguien es narcisista?
No. La empatía puede estar afectada por muchas razones y una dificultad en esta área no permite diagnosticar trastorno narcisista de la personalidad. El diagnóstico requiere valorar un patrón mucho más amplio de características.
¿Las personas autistas carecen de empatía?
No. La investigación diferencia entre distintos componentes de la empatía y no respalda la idea simplista de que las personas autistas carezcan de ella. Pueden existir diferencias en empatía cognitiva, comunicación o interpretación social sin ausencia de preocupación emocional por los demás.
¿Se puede desarrollar la empatía?
Sí. Algunas capacidades relacionadas con la empatía pueden trabajarse mediante escucha activa, reconocimiento emocional, cambio de perspectiva, preguntas, feedback y reflexión sobre el impacto que nuestras acciones tienen sobre otras personas.
Conclusión
La falta de empatía es un concepto más complejo de lo que parece. Comprender lo que otra persona piensa, compartir parcialmente su respuesta emocional y mostrar preocupación por su situación son procesos relacionados pero diferentes.
Por eso alguien puede presentar dificultades en una dimensión de la empatía y conservar otras perfectamente funcionales.
También conviene evitar diagnósticos improvisados. Una persona poco sensible en determinadas situaciones no es automáticamente narcisista, antisocial, psicópata o autista.
Cuando existen problemas persistentes, resulta más útil preguntarse qué componente está fallando, en qué contextos ocurre y qué consecuencias tiene para las relaciones.
La empatía tampoco exige sentir exactamente lo mismo que los demás ni estar siempre de acuerdo con ellos. Implica ser capaz de reconocer que una experiencia puede tener sentido desde una perspectiva diferente de la propia.
Escuchar mejor, preguntar antes de asumir, ampliar el vocabulario emocional, considerar distintas perspectivas y prestar atención al impacto de nuestras acciones son formas concretas de desarrollar esta capacidad.
Referencias
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- Cusson, N. M. et al. A systematic review and meta-analysis of empathy in autism: The influence of measures. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/40743600/ - · https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/40743600/
- Campos, C. et al. Refining the link between psychopathy, antisocial behavior, and empathy: A meta-analytical approach across different conceptual frameworks. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/35349788/