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Síncope vasovagal: qué es, síntomas, causas y qué hacer

Descubre qué es el síncope vasovagal, por qué ocurre, cuáles son sus síntomas y desencadenantes y qué hacer si notas que vas a desmayarte.

Síncope vasovagal: qué es, síntomas, causas y qué hacer

El síncope vasovagal es una de las causas más frecuentes de desmayo. Puede aparecer al ver sangre, recibir una inyección, permanecer mucho tiempo de pie, pasar calor o experimentar una emoción intensa. En muchos casos comienza con señales reconocibles como mareo, sudor frío, náuseas, sensación de calor o visión borrosa.

Aunque suele ser un fenómeno benigno, no todos los desmayos son vasovagales. Una pérdida de conocimiento también puede estar relacionada con problemas cardíacos, alteraciones de la presión arterial, determinados medicamentos u otras causas que necesitan valoración médica.

Por ello, especialmente ante un primer episodio, desmayos recurrentes o características poco habituales, resulta importante consultar con un profesional sanitario.

En esta guía explicamos qué es el síncope vasovagal, por qué puede ocurrir, cómo reconocer sus síntomas y qué hacer cuando aparecen las primeras señales.

Qué es un síncope vasovagal

El síncope es una pérdida transitoria de conciencia provocada por una disminución temporal del flujo sanguíneo cerebral, con recuperación espontánea posterior.

El síncope vasovagal, también denominado síncope reflejo o neurocardiogénico en determinados contextos, aparece cuando se produce una respuesta refleja del sistema nervioso autónomo que provoca una disminución de la presión arterial y, en algunos casos, también de la frecuencia cardíaca.

Como consecuencia, durante unos instantes llega menos sangre al cerebro y la persona puede perder el conocimiento.

Mayo Clinic explica que determinados desencadenantes pueden provocar una respuesta exagerada de los mecanismos que regulan la frecuencia cardíaca y la presión arterial.

En la mayoría de los casos, la recuperación es rápida.

Qué ocurre en el cuerpo durante un síncope vasovagal

El organismo mantiene continuamente la presión arterial y el flujo sanguíneo mediante mecanismos automáticos.

Cuando una persona permanece de pie, por ejemplo, la gravedad favorece que parte de la sangre se desplace hacia las piernas. El cuerpo normalmente compensa esta situación mediante cambios en los vasos sanguíneos y la frecuencia cardíaca.

Durante un episodio vasovagal, esta regulación se altera transitoriamente.

Puede producirse:

  1. Dilatación de los vasos sanguíneos.
  2. Acumulación de sangre en las piernas.
  3. Descenso de la presión arterial.
  4. En algunas personas, disminución de la frecuencia cardíaca.
  5. Reducción temporal del flujo de sangre cerebral.
  6. Pérdida breve de conciencia.

No significa que el cerebro haya dejado de funcionar, sino que durante unos instantes recibe un flujo sanguíneo insuficiente para mantener la conciencia.

Síntomas del síncope vasovagal

Una característica importante es que muchas personas presentan síntomas previos antes de perder el conocimiento.

Estos síntomas reciben el nombre de pródromos.

Pueden incluir:

  • Mareo o sensación de inestabilidad.
  • Debilidad repentina.
  • Sensación de calor.
  • Sudor frío.
  • Palidez.
  • Náuseas.
  • Visión borrosa.
  • Visión de túnel.
  • Sensación de que todo se vuelve oscuro.
  • Malestar abdominal.
  • Sensación de que se va a perder el conocimiento.

Reconocer estas señales es importante porque permite sentarse o tumbarse antes de caer.

Qué siente una persona antes de desmayarse

La experiencia puede variar considerablemente.

Algunas personas describen:

'Empiezo a notar muchísimo calor'.

Otras sienten:

'Me pitan los oídos y empiezo a ver negro'.

También pueden aparecer:

  • Náuseas.
  • Sudoración.
  • Sensación de piernas débiles.
  • Palidez.
  • Aturdimiento.

Si la persona se tumba a tiempo, puede evitarse la pérdida completa de conciencia.

Qué desencadena un síncope vasovagal

Los desencadenantes no son exactamente iguales en todas las personas.

Entre los más habituales se encuentran:

Ver sangre

Es uno de los desencadenantes más conocidos.

La visión de sangre puede provocar una intensa respuesta autonómica en determinadas personas.

Extracciones de sangre

Algunas personas se marean o se desmayan durante una analítica, una donación o determinados procedimientos médicos.

Agujas e inyecciones

El miedo anticipatorio y la respuesta corporal ante una inyección pueden facilitar un episodio.

Dolor

Un estímulo doloroso intenso puede desencadenar una respuesta vasovagal.

Emociones intensas

El miedo, el impacto emocional o una situación muy estresante pueden actuar como desencadenantes.

Esto muestra cómo las emociones pueden acompañarse de cambios fisiológicos importantes, aunque eso no significa que el síncope sea simplemente un problema psicológico.

Permanecer mucho tiempo de pie

La sangre puede acumularse más fácilmente en las piernas, especialmente si la persona permanece prácticamente inmóvil.

Calor

Los ambientes calurosos favorecen la dilatación de los vasos sanguíneos y pueden facilitar el descenso de la presión arterial.

Esfuerzo al defecar

Realizar determinados esfuerzos también puede desencadenar síncopes reflejos en algunas personas.

A veces no existe un desencadenante evidente

No siempre es posible identificar una causa clara inmediatamente antes del episodio.

Síncope vasovagal por ansiedad o estrés

Existe una relación entre algunas situaciones emocionalmente intensas y el síncope vasovagal.

Por ejemplo, una persona puede sentir miedo ante:

  • Una extracción de sangre.
  • Una intervención médica.
  • Una herida.
  • Una situación muy impactante.

La respuesta emocional puede acompañarse de cambios en el sistema nervioso autónomo capaces de desencadenar el episodio en personas susceptibles.

Sin embargo, no conviene concluir que cualquier desmayo se debe a ansiedad.

Primero deben considerarse otras posibles causas médicas, especialmente si se trata del primer episodio o aparecen señales de alarma.

Si quieres comprender mejor cómo se conceptualiza psicológicamente la respuesta al estrés, puedes consultar nuestra guía sobre la teoría del estrés de Lazarus.

¿Es lo mismo un síncope vasovagal que un ataque de ansiedad?

No.

Un ataque de ansiedad o de pánico puede producir:

  • Taquicardia.
  • Hiperventilación.
  • Mareo.
  • Sensación de falta de aire.
  • Miedo intenso.
  • Sensación de perder el control.

Algunos síntomas pueden parecerse a los pródromos de un desmayo, pero los mecanismos no son necesariamente los mismos.

En un síncope existe una pérdida transitoria de conciencia asociada a una disminución temporal del flujo sanguíneo cerebral.

Una persona puede experimentar ansiedad y, además, presentar una respuesta vasovagal, por lo que ambos fenómenos tampoco son completamente incompatibles.

Síncope vasovagal por sangre y agujas

Este es un contexto particularmente conocido en Psicología.

Algunas personas presentan una respuesta muy intensa ante:

  • Sangre.
  • Heridas.
  • Inyecciones.
  • Procedimientos invasivos.

En determinados casos puede aparecer primero activación y posteriormente una caída marcada de presión arterial, favoreciendo el mareo o el desmayo.

Por eso, cuando alguien conoce esta tendencia, resulta útil avisar al personal sanitario antes de una extracción o procedimiento.

La intervención psicológica puede resultar útil cuando existe además un miedo intenso y persistente que interfiere con pruebas médicas necesarias.

Qué hacer si notas que vas a desmayarte

Si aparecen los síntomas típicos, la prioridad es evitar la caída y favorecer el flujo sanguíneo hacia el cerebro.

1. Túmbate

Si es posible, túmbate inmediatamente.

2. Eleva las piernas

Elevarlas puede ayudar al retorno de sangre hacia el corazón y el cerebro.

3. No intentes aguantar de pie

Intentar caminar hasta otro lugar puede aumentar el riesgo de caer y golpearse.

4. Si no puedes tumbarte, siéntate

Mayo Clinic recomienda sentarse y colocar la cabeza entre las rodillas cuando no sea posible acostarse.

5. Evita levantarte inmediatamente

Después de recuperarte, hacerlo demasiado rápido puede desencadenar otro episodio.

Maniobras de contrapresión física

En personas con episodios recurrentes que reconocen bien los pródromos, un profesional sanitario puede enseñar determinadas maniobras de contrapresión.

Consisten en contraer grupos musculares para intentar aumentar temporalmente la presión arterial.

Por ejemplo, dependiendo de la situación pueden utilizarse técnicas basadas en:

  • Cruzar y tensar las piernas.
  • Contraer músculos de brazos y piernas.
  • Realizar determinadas contracciones isométricas.

Estas estrategias deben aprenderse adecuadamente y no sustituyen la valoración de la causa del síncope.

Qué hacer si otra persona se desmaya

Si alguien pierde el conocimiento:

  1. Comprueba que el entorno sea seguro.
  2. Colócala tumbada si es posible.
  3. Comprueba que respira normalmente.
  4. Mantén la vía aérea despejada.
  5. Evita que se levante inmediatamente después de recuperar la conciencia.

Si no respira normalmente, no recupera la conciencia rápidamente o existen otras señales de emergencia, hay que solicitar atención urgente.

También debe valorarse si la persona se ha golpeado al caer.

Cuánto dura un síncope vasovagal

La pérdida de conciencia suele ser breve.

Mayo Clinic señala que la recuperación de un episodio vasovagal suele comenzar en menos de un minuto.

Sin embargo, posteriormente pueden persistir durante un tiempo:

  • Cansancio.
  • Náuseas.
  • Sudoración.
  • Debilidad.
  • Sensación de malestar.

Levantarse demasiado pronto puede favorecer un nuevo desmayo.

¿Puede haber movimientos durante un síncope?

Sí.

Durante algunos síncopes pueden aparecer movimientos breves o sacudidas musculares.

Esto puede hacer que los observadores piensen inmediatamente en una crisis epiléptica.

La presencia de movimientos no permite diferenciar por sí sola síncope y epilepsia.

El diagnóstico debe considerar otros elementos como:

  • Qué ocurrió antes del episodio.
  • Duración.
  • Forma de recuperación.
  • Síntomas previos.
  • Antecedentes.
  • Observación de testigos.

Si existen dudas, es necesaria valoración médica.

Diferencias entre síncope y epilepsia

Ambos pueden producir una pérdida transitoria de conciencia, pero tienen mecanismos diferentes.

En el síncope, la causa fundamental es una disminución temporal de la perfusión cerebral.

En una crisis epiléptica existe una actividad eléctrica cerebral anormal.

Algunas características pueden orientar al diagnóstico, pero existen suficientes excepciones como para que no sea prudente autodiagnosticarse basándose únicamente en la apariencia del episodio.

La descripción de una persona que haya presenciado el acontecimiento puede ser muy útil para el médico.

Diferencia entre síncope vasovagal e hipotensión ortostática

La hipotensión ortostática aparece cuando la presión arterial cae de manera anormal al ponerse de pie.

Puede producir:

  • Mareo.
  • Visión borrosa.
  • Debilidad.
  • Síncope.

Aunque ambos problemas pueden compartir síntomas, el mecanismo y el contexto son diferentes.

Por eso, durante la evaluación médica puede ser útil medir la presión arterial en distintas posiciones.

Cómo se diagnostica el síncope vasovagal

El diagnóstico comienza generalmente con una historia clínica detallada.

El profesional puede preguntar:

  • Qué estabas haciendo antes de desmayarte.
  • Si estabas de pie o tumbado.
  • Qué síntomas aparecieron antes.
  • Cuánto tiempo duró la pérdida de conciencia.
  • Cómo fue la recuperación.
  • Si existen episodios previos.
  • Qué medicamentos tomas.
  • Si existen antecedentes cardíacos.
  • Si hay antecedentes familiares de muerte súbita.

También puede realizar exploración física y medir la presión arterial.

Pruebas que pueden utilizarse

El objetivo no siempre es demostrar que se trata de un síncope vasovagal, sino también descartar causas potencialmente más graves.

Dependiendo del caso pueden realizarse:

Electrocardiograma

Permite estudiar la actividad eléctrica del corazón y detectar determinadas alteraciones del ritmo.

Monitorización cardíaca

En algunos casos se registra el ritmo durante periodos más prolongados.

Ecocardiograma

Puede utilizarse cuando existe sospecha de una alteración estructural cardíaca.

Analítica

Puede ayudar a investigar causas o factores asociados como anemia, según el contexto clínico.

Prueba de mesa basculante o tilt test

La persona permanece tumbada sobre una mesa que va modificando su inclinación mientras se controlan frecuencia cardíaca y presión arterial.

Puede utilizarse en determinados pacientes cuando el diagnóstico no está suficientemente claro.

¿Es peligroso el síncope vasovagal?

En sí mismo, normalmente es benigno.

Uno de sus principales riesgos es sufrir una lesión durante la caída.

Por ejemplo:

  • Traumatismo craneal.
  • Cortes.
  • Fracturas.

El problema es que antes de atribuir un desmayo a una causa vasovagal es importante descartar situaciones más graves.

Un síncope relacionado con una arritmia o una enfermedad estructural del corazón tiene implicaciones muy diferentes.

Cuándo consultar al médico

Se recomienda valorar médicamente un desmayo, especialmente cuando es la primera vez que sucede.

La evaluación resulta particularmente importante si:

  • Los episodios se repiten.
  • No existe un desencadenante claro.
  • Existen antecedentes cardíacos.
  • Se toman medicamentos que pueden afectar a la presión arterial o el ritmo cardíaco.
  • La pérdida de conciencia tiene características atípicas.

Señales de alarma tras un desmayo

Existen situaciones que justifican una valoración urgente.

Entre ellas pueden encontrarse:

  • Desmayo durante el ejercicio.
  • Dolor en el pecho.
  • Palpitaciones importantes asociadas al episodio.
  • Dificultad para respirar.
  • Antecedentes de enfermedad cardíaca relevante.
  • Antecedentes familiares de muerte súbita inexplicada.
  • Lesión importante durante la caída.
  • Pérdida de conciencia prolongada.
  • Recuperación anormalmente lenta o confusión persistente.
  • Episodios repetidos sin explicación.

También debe solicitarse ayuda urgente si la persona no respira normalmente o no recupera la conciencia.

Tratamiento del síncope vasovagal

En muchos casos no es necesario un tratamiento farmacológico específico.

El manejo suele centrarse inicialmente en:

  • Reconocer desencadenantes.
  • Identificar síntomas previos.
  • Evitar periodos prolongados de pie cuando sea posible.
  • Mantener una hidratación adecuada cuando no existan contraindicaciones médicas.
  • Aprender qué hacer ante los primeros síntomas.

En personas con episodios recurrentes que afectan significativamente a su calidad de vida, el médico puede valorar otras estrategias.

¿Hay medicamentos para el síncope vasovagal?

En determinados pacientes con episodios recurrentes pueden utilizarse tratamientos farmacológicos, pero no deben iniciarse por cuenta propia.

La elección depende de factores como:

  • Edad.
  • Presión arterial habitual.
  • Frecuencia de los episodios.
  • Mecanismo predominante.
  • Otras enfermedades.
  • Medicación concomitante.

Mayo Clinic señala, por ejemplo, que en determinados casos puede considerarse fludrocortisona y otras estrategias farmacológicas.

La necesidad de medicación debe decidirla un profesional tras realizar la evaluación correspondiente.

Hidratación y sal

Algunos pacientes reciben recomendaciones destinadas a aumentar el volumen circulante, como una buena hidratación y, en situaciones seleccionadas, modificaciones de la ingesta de sal.

Pero aumentar la sal no es una recomendación universal.

Puede ser inadecuado en personas con hipertensión u otras enfermedades.

Por ello, cualquier modificación importante debería individualizarse con el profesional sanitario.

Cómo prevenir nuevos episodios

Cuando el diagnóstico vasovagal está establecido, algunas estrategias pueden reducir el riesgo.

Reconoce los pródromos

Aprender a identificar mareo, calor, náuseas o visión borrosa permite actuar antes de perder el conocimiento.

Túmbate cuando aparezcan

Es preferible interrumpir una actividad que sufrir una caída.

Evita permanecer inmóvil de pie durante periodos muy prolongados

Especialmente si ya sabes que es un desencadenante habitual para ti.

Ten precaución con ambientes muy calurosos

El calor puede favorecer la vasodilatación.

Informa antes de una extracción de sangre

Si ya has tenido síncopes durante análisis o inyecciones, comunícalo al personal sanitario.

Síncope vasovagal y miedo a la sangre

Cuando los episodios están asociados a sangre o procedimientos médicos, algunas personas empiezan a desarrollar conductas de evitación.

Pueden dejar de:

  • Hacerse análisis.
  • Donar sangre.
  • Acudir al dentista.
  • Someterse a procedimientos médicos necesarios.

Cuando existe un miedo intenso que interfiere significativamente en la vida, una evaluación psicológica puede ser útil.

En este contexto resulta importante distinguir entre trabajar el miedo y tratar la causa médica del desmayo. Ambos aspectos pueden requerir intervenciones diferentes.

¿Puede el estrés causar un síncope vasovagal?

Una emoción o situación estresante puede actuar como desencadenante en personas predispuestas.

Sin embargo, no todos los episodios relacionados temporalmente con el estrés son necesariamente vasovagales.

Por ese motivo, ante una pérdida de conocimiento no debería asumirse simplemente que 'son los nervios'.

La evaluación médica permite descartar causas importantes antes de atribuir el episodio exclusivamente a factores emocionales.

Si quieres profundizar en cómo interactúan evaluación cognitiva, emociones y respuesta de estrés, puedes consultar también nuestra guía sobre diferencias entre emociones y sentimientos.

Errores frecuentes ante un síncope

Intentar seguir de pie

Si ya existen síntomas claros de desmayo, aumenta el riesgo de caída.

Levantarse inmediatamente después

Puede producirse otro episodio.

Atribuir automáticamente todos los desmayos a ansiedad

Puede retrasar el diagnóstico de otra causa.

Pensar que unas sacudidas significan necesariamente epilepsia

Algunos síncopes pueden incluir movimientos breves.

Automedicarse

Los tratamientos dependen del tipo de síncope y de las características del paciente.

Ignorar episodios durante el ejercicio

El síncope asociado al esfuerzo requiere una evaluación especialmente cuidadosa.

Preguntas frecuentes

¿Qué es un síncope vasovagal?

Es una pérdida breve de conciencia que ocurre cuando una respuesta refleja produce una disminución de la presión arterial y, en ocasiones, de la frecuencia cardíaca, reduciendo temporalmente el flujo sanguíneo cerebral.

¿Cuáles son los síntomas antes de un síncope vasovagal?

Son frecuentes el mareo, sudor frío, sensación de calor, náuseas, palidez, visión borrosa o de túnel y sensación de que se va a perder el conocimiento.

¿Qué puede desencadenar un síncope vasovagal?

Entre los desencadenantes frecuentes se encuentran ver sangre, extracciones, agujas, dolor, emociones intensas, calor y permanecer mucho tiempo de pie. En algunos episodios no se identifica un desencadenante claro.

¿Qué debo hacer si siento que voy a desmayarme?

Lo más seguro suele ser tumbarse cuanto antes y, si es posible, elevar las piernas para reducir el riesgo de caída y favorecer el flujo sanguíneo. Si no es posible tumbarse, puede ser útil sentarse. Si los episodios son nuevos o recurrentes, deben valorarse médicamente.

¿Es peligroso el síncope vasovagal?

Generalmente es benigno, aunque puede provocar lesiones al caer. Además, una pérdida de conciencia puede tener otras causas más graves, por lo que especialmente un primer episodio o una presentación atípica requiere valoración médica.

¿Puede la ansiedad provocar un síncope vasovagal?

Las emociones intensas y el miedo pueden actuar como desencadenantes en algunas personas, pero no debe asumirse que cualquier desmayo es consecuencia de ansiedad. Es importante descartar otras causas médicas.

Conclusión

El síncope vasovagal es una causa frecuente de pérdida transitoria de conciencia y suele aparecer cuando una respuesta refleja provoca un descenso de la presión arterial y, en ocasiones, de la frecuencia cardíaca.

Ver sangre, someterse a una extracción, sentir dolor, experimentar miedo intenso, permanecer mucho tiempo de pie o estar expuesto al calor son algunos de sus desencadenantes más conocidos.

Muchas personas presentan señales previas como mareo, náuseas, calor, sudor frío y visión borrosa. Reconocerlas permite tumbarse antes de perder el conocimiento y reducir el riesgo de lesiones.

Aunque el síncope vasovagal suele ser benigno, el desmayo también puede aparecer por otras causas. Por ello, especialmente ante un primer episodio, desmayos recurrentes, episodios durante el ejercicio, síntomas cardíacos o una recuperación anormal, es importante realizar una valoración médica adecuada.

Referencias

Jonathan García-Allen

Autor

Graduado en Psicología por la Universitat de Barcelona, cofundador de Psicología y Mente y estratega digital especializado en proyectos de salud mental.

Trayectoria, libros y perfiles verificables

Revisión profesional

Javier Ares Arranz

Psicólogo General Sanitario · colegiado M-31669.

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