Estudiar durante muchas horas no garantiza recordar más. La diferencia suele estar en cómo se procesa y recupera la información, no únicamente en el tiempo que permanece un estudiante delante de los apuntes.
Algunas estrategias muy populares, como releer repetidamente un tema o subrayar casi todo el texto, pueden generar sensación de familiaridad sin asegurar que después seamos capaces de recuperar la información durante un examen.
Por el contrario, las mejores técnicas de estudio para memorizar obligan al cerebro a recuperar activamente lo aprendido, distribuir el estudio a lo largo del tiempo, relacionar conceptos y comprobar qué contenidos todavía no dominamos.
En este artículo encontrarás 12 técnicas que puedes combinar según la asignatura, el tiempo disponible y el tipo de examen.
Cómo funciona la memoria cuando estudiamos
Para recordar información durante días, semanas o meses suelen intervenir tres grandes procesos:
- Codificación: transformar la información que recibimos en una representación que pueda almacenarse.
- Almacenamiento: mantener esa información a lo largo del tiempo.
- Recuperación: acceder posteriormente a lo aprendido cuando lo necesitamos.
Un error frecuente consiste en concentrar todo el esfuerzo en la exposición inicial: leer, escuchar una clase o mirar apuntes.
Sin embargo, saber reconocer una respuesta cuando la vemos no significa necesariamente ser capaces de recordarla sin ayuda.
Por eso, una estrategia eficaz debería incluir oportunidades frecuentes de recuperar información sin consultar inmediatamente el material.
El aprendizaje también depende de principios conductuales ampliamente estudiados. Puedes profundizar en ellos en nuestros artículos sobre la ley del efecto de Thorndike y la teoría conductista de B. F. Skinner.
Las 12 mejores técnicas de estudio para memorizar
1. Recuperación activa
La recuperación activa consiste en intentar recordar la información sin mirar previamente la respuesta.
En lugar de releer cinco veces una página, puedes cerrar el libro y preguntarte:
- ¿Cuáles son las ideas principales?
- ¿Cómo definiría este concepto?
- ¿Qué etapas tiene este proceso?
- ¿Qué diferencias existen entre A y B?
Después comparas tu respuesta con el material original.
Este procedimiento revela rápidamente aquello que realmente recuerdas y aquello que solo te resulta familiar.
Ejemplo práctico
Después de estudiar un tema durante 20 minutos:
- Cierra los apuntes.
- Escribe todo lo que recuerdes.
- Abre los apuntes.
- Comprueba errores y omisiones.
- Estudia únicamente los puntos que has fallado.
La recuperación activa es especialmente útil para preparar preguntas de desarrollo, exámenes tipo test y contenidos teóricos.
2. Repetición espaciada
La repetición espaciada consiste en revisar la información varias veces dejando intervalos progresivamente mayores entre sesiones.
En lugar de estudiar un tema durante cuatro horas seguidas el domingo, puede resultar más útil distribuir las revisiones.
Por ejemplo:
- Día 1: estudio inicial.
- Día 2: primera revisión.
- Día 4: segunda revisión.
- Día 8: tercera revisión.
- Día 15: cuarta revisión.
- Día 30: nueva recuperación.
Los intervalos no tienen que seguir exactamente esta secuencia. Deben ajustarse a la dificultad del contenido y al tiempo disponible antes del examen.
La idea fundamental es volver a recuperar el conocimiento antes de que desaparezca completamente de la memoria.
3. Flashcards o tarjetas de memoria
Las tarjetas de memoria permiten combinar recuperación activa y repetición espaciada.
En una cara se coloca una pregunta y en la otra la respuesta.
Por ejemplo:
Anverso: ¿Qué es el condicionamiento clásico?
Reverso: Proceso de aprendizaje mediante el cual un estímulo inicialmente neutro puede provocar una respuesta después de asociarse repetidamente con otro estímulo.
Las tarjetas son especialmente eficaces para:
- Vocabulario.
- Fechas.
- Conceptos.
- Fórmulas.
- Anatomía.
- Idiomas.
- Definiciones.
El error habitual consiste en leer directamente ambas caras.
Primero debes intentar responder y solo después comprobar la solución.
4. Método Feynman
Esta técnica consiste en explicar un concepto utilizando palabras sencillas, como si tuvieras que enseñárselo a alguien que no conoce la materia.
El procedimiento puede resumirse en cuatro pasos:
- Selecciona un concepto.
- Explícalo sin consultar los apuntes.
- Detecta las partes que no puedes explicar claramente.
- Vuelve al material, corrige las lagunas y simplifica la explicación.
Por ejemplo, si estudias la memoria de trabajo, intenta explicar qué es sin utilizar directamente las frases del manual.
Cuando somos incapaces de explicar algo de manera comprensible suele existir alguna parte que todavía no entendemos bien.
La técnica de Feynman permite combinar comprensión y memorización, algo especialmente útil en materias conceptuales.
5. Técnica de elaboración
Elaborar consiste en relacionar la información nueva con conocimientos que ya poseemos.
En lugar de memorizar aisladamente una definición, puedes preguntar:
- ¿Por qué ocurre esto?
- ¿A qué concepto se parece?
- ¿En qué se diferencia de otro fenómeno?
- ¿Qué ejemplo cotidiano lo representa?
- ¿Dónde podría aplicar esta idea?
Cuantas más relaciones significativas construyas, más vías tendrás posteriormente para recuperar la información.
Por ejemplo, si estudias refuerzo positivo, puedes inventar situaciones de la vida cotidiana donde una consecuencia aumente la probabilidad de una conducta.
6. Intercalado de materias
El intercalado consiste en alternar diferentes tipos de problemas o contenidos dentro de una misma sesión de estudio.
En matemáticas, por ejemplo, en lugar de resolver 20 ejercicios idénticos de una técnica y después pasar a otra, puedes mezclar varios tipos.
Esto obliga a identificar primero qué estrategia debe utilizarse.
También puede aplicarse a otras materias:
- Historia: alternar diferentes periodos.
- Psicología: comparar teorías diferentes.
- Idiomas: combinar vocabulario, gramática y comprensión.
- Estadística: mezclar distintos tipos de problemas.
El intercalado puede parecer inicialmente más difícil que practicar siempre el mismo ejercicio, precisamente porque exige mayor discriminación y recuperación.
7. Mapas conceptuales
Los mapas conceptuales representan visualmente las relaciones entre diferentes ideas.
Un buen mapa no consiste simplemente en copiar párrafos dentro de cuadros.
Debe mostrar:
- Conceptos principales.
- Conceptos secundarios.
- Jerarquías.
- Relaciones causales.
- Similitudes.
- Diferencias.
Por ejemplo, al estudiar las teorías del aprendizaje puedes situar un concepto general en la parte superior y crear ramas para condicionamiento clásico, condicionamiento operante, aprendizaje social y otros enfoques.
Puedes complementar esta estrategia con algunos juegos y estrategias para ejercitar la mente.
8. Mnemotecnia
Las técnicas mnemotécnicas permiten crear asociaciones fáciles de recuperar cuando la información resulta arbitraria o difícil de relacionar.
Algunas de las más comunes son:
Acrónimos
Crear una palabra con las iniciales de varios conceptos.
Frases mnemotécnicas
Construir una frase donde cada palabra ayuda a recordar un elemento.
Rimas
La estructura sonora facilita recordar información concreta.
Imágenes mentales
Transformar conceptos abstractos en escenas visuales llamativas.
Historias
Relacionar varios elementos mediante una pequeña narración.
La mnemotecnia resulta especialmente útil para listas, clasificaciones, secuencias, nombres y vocabulario.
Sin embargo, memorizar mediante reglas mnemotécnicas no sustituye la comprensión cuando el contenido requiere razonamiento.
9. Palacio de la memoria
El palacio de la memoria, también conocido como método de loci, consiste en asociar la información con lugares de un recorrido mental conocido.
Por ejemplo, puedes imaginar tu casa y situar diferentes conceptos en:
- La puerta.
- El recibidor.
- El sofá.
- La cocina.
- El dormitorio.
Para recordar posteriormente la lista, recorres mentalmente esos lugares.
Las asociaciones funcionan mejor cuando son:
- Visuales.
- Exageradas.
- Extrañas.
- Emocionalmente llamativas.
Si tienes que recordar que el hipocampo participa de manera importante en determinados procesos de memoria, podrías imaginar un enorme hipopótamo guardando libros junto a la puerta de casa.
La imagen puede parecer absurda, pero precisamente esa singularidad facilita su recuperación.
10. Técnica Pomodoro
La técnica Pomodoro no es propiamente una técnica de memorización, sino una estrategia para organizar sesiones de trabajo y mantener la concentración.
La versión clásica utiliza aproximadamente:
- 25 minutos de trabajo.
- 5 minutos de descanso.
Después de varios ciclos se realiza un descanso más largo.
No es obligatorio utilizar exactamente 25 minutos. Algunas personas trabajan mejor con bloques de 40, 50 o incluso 60 minutos.
Lo importante es disponer de periodos delimitados de concentración sin interrupciones.
Durante cada bloque pueden aplicarse técnicas realmente orientadas al aprendizaje, como recuperación activa, ejercicios o flashcards.
11. Autoevaluaciones y simulacros de examen
Hacer exámenes de práctica permite entrenar precisamente aquello que después tendremos que hacer durante la evaluación: recuperar información bajo determinadas condiciones.
Puedes utilizar:
- Preguntas de convocatorias anteriores.
- Preguntas creadas por ti mismo.
- Tests de práctica.
- Problemas similares a los del examen.
- Preguntas de desarrollo.
Una estrategia útil consiste en realizar una primera prueba antes de dominar completamente el tema.
Los errores permiten identificar rápidamente qué contenidos requieren más estudio.
Después puedes repetir la prueba días más tarde para comprobar si existe mejora.
12. Técnica de la hoja en blanco
Es una de las formas más sencillas de practicar recuperación activa.
Después de estudiar un apartado:
- Guarda los apuntes.
- Coge una hoja en blanco.
- Escribe todo lo que recuerdes.
- Organiza la información.
- Comprueba lo escrito con el material original.
- Añade en otro color aquello que habías olvidado.
Este ejercicio permite visualizar claramente las lagunas.
También puede realizarse creando un esquema completamente de memoria.
Por ejemplo, si estudias una teoría psicológica, intenta reconstruir:
- Autor.
- Conceptos principales.
- Características.
- Ejemplos.
- Críticas.
Después revisa cuáles faltaban.
Qué técnicas de estudio funcionan mejor juntas
No es necesario elegir una sola técnica.
Una combinación especialmente útil podría ser:
Primera sesión
- Lectura comprensiva.
- Elaboración de conceptos.
- Creación de preguntas o flashcards.
Segunda sesión
- Recuperación activa.
- Corrección de errores.
- Repetición espaciada.
Días posteriores
- Flashcards.
- Hoja en blanco.
- Preguntas de examen.
Antes del examen
- Simulacro completo.
- Identificación de errores.
- Repaso selectivo de los contenidos débiles.
El objetivo es pasar progresivamente de estudiar la información a recuperarla sin ayuda.
Ejemplo de planificación para memorizar un tema en una semana
Imaginemos que tienes siete días para preparar un tema.
Día 1
Lectura comprensiva, elaboración y creación de preguntas.
Día 2
Recuperación activa sin apuntes y corrección de errores.
Día 3
Flashcards y explicación mediante el método Feynman.
Día 4
Descanso del tema o revisión muy breve.
Día 5
Hoja en blanco y preguntas de práctica.
Día 6
Repaso únicamente de los contenidos fallados.
Día 7
Simulacro y última recuperación general.
La distribución puede adaptarse al volumen de información y al calendario de cada estudiante.
Releer y subrayar: ¿sirven para memorizar?
Pueden resultar útiles, pero tienen limitaciones.
Relectura
Ayuda a familiarizarse con un texto y puede ser necesaria durante la comprensión inicial.
El problema aparece cuando se convierte en la única estrategia.
Leer seis veces el mismo párrafo puede generar la sensación de que sabemos el contenido porque resulta familiar, pero durante un examen no tendremos el párrafo delante.
Subrayado
Puede ayudar a identificar ideas importantes.
Sin embargo, pierde utilidad cuando se subraya prácticamente todo el texto.
Una buena estrategia consiste en utilizar la primera lectura para comprender y posteriormente transformar la información seleccionada en preguntas, tarjetas o ejercicios de recuperación.
Cómo memorizar más rápido sin estudiar más horas
No existe una fórmula para aprender grandes cantidades de información instantáneamente, pero sí puede mejorarse la eficiencia.
Estudia con preguntas
Transforma los títulos en preguntas antes de empezar.
Recupera antes de releer
Antes de abrir los apuntes, intenta recordar qué estudiaste anteriormente.
Reduce el tiempo dedicado a contenidos dominados
Dedica más esfuerzo a aquello que todavía fallas.
Distribuye las sesiones
Evita concentrar todo el estudio la noche anterior.
Elimina distracciones
Un periodo breve de atención sostenida puede ser más productivo que una sesión larga interrumpida constantemente.
Duerme suficientemente
El sueño desempeña un papel relevante en procesos relacionados con el aprendizaje y la consolidación de la memoria.
Técnicas para memorizar listas
Cuando debes aprender elementos relativamente independientes, suelen funcionar especialmente bien:
- Acrónimos.
- Historias.
- Palacio de la memoria.
- Flashcards.
- Imágenes mentales.
Por ejemplo, para una clasificación de siete elementos puedes crear una historia donde cada elemento interactúe con el siguiente.
Cuanto más llamativa sea la asociación, más fácil puede resultar recuperarla.
Técnicas para memorizar textos largos
Intentar aprender literalmente páginas enteras suele resultar poco eficiente salvo que exista una necesidad específica de reproducción exacta.
Para contenidos extensos puede ser mejor:
- Dividir el texto en unidades.
- Identificar la idea principal de cada apartado.
- Crear preguntas.
- Explicar cada sección con palabras propias.
- Construir un esquema.
- Recuperarlo sin mirar.
- Revisarlo mediante repetición espaciada.
El objetivo debería ser construir una representación organizada del contenido.
Técnicas para estudiar un examen tipo test
En este formato conviene evitar estudiar únicamente reconociendo respuestas.
Puedes:
- Crear preguntas sin mirar las opciones.
- Explicar por qué cada alternativa incorrecta lo es.
- Practicar conceptos muy similares entre sí.
- Mezclar preguntas de diferentes temas.
- Registrar los errores frecuentes.
También resulta útil analizar si los fallos se deben a desconocimiento, confusión conceptual, lectura precipitada o interpretación incorrecta de la pregunta.
¿Es mejor estudiar de memoria o comprender?
Plantear ambas opciones como incompatibles puede resultar engañoso.
Para muchas materias necesitamos comprender y recordar.
Comprender facilita crear relaciones significativas, pero determinados contenidos también requieren recuperación precisa.
Por ejemplo, un estudiante puede comprender perfectamente qué es la memoria de trabajo y, aun así, necesitar recordar nombres de autores, componentes concretos o resultados experimentales.
La estrategia dependerá de lo que posteriormente tenga que hacer con la información.
Errores frecuentes al intentar memorizar
Estudiarlo todo el último día
Puede funcionar para retener temporalmente cierta información, pero favorece el olvido posterior y aumenta la carga de la sesión.
Releer sin ponerse a prueba
La familiaridad puede confundirse con aprendizaje real.
Crear resúmenes interminables
Copiar nuevamente el libro consume tiempo sin garantizar procesamiento profundo.
Estudiar siempre lo que ya sabemos
Resulta agradable porque genera sensación de dominio, pero el aprendizaje mejora cuando identificamos los contenidos débiles.
Utilizar demasiadas técnicas
No necesitas convertir cada tema en tarjetas, mapas, dibujos, resúmenes y esquemas simultáneamente.
Selecciona las estrategias que aporten valor.
Memorizar sin comprender
Puede dificultar la transferencia del conocimiento cuando la pregunta cambia ligeramente.
Cómo saber si realmente has memorizado algo
Existe una prueba sencilla:
Intenta recuperarlo sin mirar.
Si necesitas reconocer la respuesta entre varias alternativas o verla para pensar 'sí, esto ya me lo sabía', todavía puede existir una diferencia considerable entre familiaridad y recuperación.
Puedes comprobar tu aprendizaje intentando:
- Explicarlo en voz alta.
- Escribirlo en una hoja en blanco.
- Resolver una pregunta.
- Enseñárselo a otra persona.
- Crear un ejemplo nuevo.
- Relacionarlo con otro concepto.
Cuantas más formas de recuperación puedas utilizar, más sólida será generalmente la representación del conocimiento.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la mejor técnica de estudio para memorizar?
No existe una única técnica válida para todo, pero la recuperación activa combinada con repetición espaciada es una de las estrategias más útiles para fortalecer el recuerdo a largo plazo. Puede complementarse con flashcards, autoevaluaciones y elaboración.
¿Cómo memorizar más rápido para un examen?
Conviene priorizar la recuperación activa, dividir el contenido, estudiar primero los conceptos importantes, utilizar preguntas de examen y realizar varias revisiones espaciadas en lugar de releer continuamente el material.
¿Cuántas veces hay que repasar para memorizar?
No existe un número universal. Depende de la dificultad, conocimientos previos y tiempo transcurrido. Lo importante es distribuir las revisiones y comprobar mediante recuperación activa si la información sigue disponible.
¿Sirve estudiar con flashcards?
Sí, especialmente para vocabulario, conceptos, fechas, fórmulas y definiciones. Funcionan mejor cuando primero se intenta responder y solo después se consulta la solución, combinándolas además con repetición espaciada.
¿Es mejor estudiar muchas horas seguidas o repartir el estudio?
Para la retención a largo plazo suele ser preferible distribuir las sesiones a lo largo del tiempo. Estudiar muchas horas consecutivas puede producir fatiga y concentrar excesivamente la práctica.
¿Subrayar ayuda a memorizar?
Puede ayudar a seleccionar información importante, pero normalmente no debería ser la única estrategia. Después del subrayado conviene transformar el contenido en preguntas, explicaciones, tarjetas o ejercicios de recuperación.
Conclusión
Las mejores técnicas de estudio para memorizar no se basan únicamente en permanecer más horas frente a los apuntes, sino en obligar al cerebro a trabajar activamente con la información.
La recuperación activa, la repetición espaciada, las flashcards, el método Feynman, la elaboración, el intercalado, los mapas conceptuales, la mnemotecnia, el palacio de la memoria, la técnica Pomodoro, los simulacros y la hoja en blanco pueden utilizarse de forma complementaria.
No todas son igual de apropiadas para cualquier contenido. Aprender vocabulario, resolver problemas matemáticos y comprender una teoría psicológica exigen estrategias parcialmente diferentes.
Una buena regla práctica consiste en reducir progresivamente el tiempo dedicado a mirar la información y aumentar el tiempo dedicado a intentar recuperarla, explicarla y utilizarla sin ayuda.
Referencias
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