Blog ·

Etapa sensoriomotora de Piaget: características, subetapas y ejemplos

Comprende cómo aprende el bebé durante sus dos primeros años y conoce las seis subetapas, logros y ejemplos de la etapa sensoriomotora.

Etapa sensoriomotora de Piaget: características, subetapas y ejemplos

La etapa sensoriomotora es la primera fase de la teoría del desarrollo cognitivo de Jean Piaget. Comprende aproximadamente desde el nacimiento hasta los dos años y describe un periodo en el que el bebé conoce el mundo principalmente mediante los sentidos, los movimientos y las acciones que realiza sobre su entorno.

Durante estos meses, el niño no se limita a recibir estímulos pasivamente. Mira, toca, chupa, agarra, golpea, lanza, esconde y recupera objetos. Cada una de estas experiencias le permite construir conocimientos sobre su cuerpo, las personas y el funcionamiento de las cosas.

Uno de los logros más conocidos de la etapa sensoriomotora es la permanencia del objeto, es decir, la comprensión de que una persona o un objeto continúa existiendo aunque deje de estar a la vista. Sin embargo, esta etapa incluye muchos otros avances, como la aparición de conductas intencionales, la imitación, la comprensión inicial de la causalidad y las primeras representaciones mentales.

Qué es la etapa sensoriomotora

Piaget propuso que el desarrollo cognitivo avanza a través de una serie de etapas cualitativamente diferentes. La etapa sensoriomotora sería la primera de cuatro grandes fases, seguida por la etapa preoperacional, la etapa de las operaciones concretas y la etapa de las operaciones formales.

Se denomina sensoriomotora porque el bebé construye su conocimiento combinando dos fuentes principales:

  • La información recibida mediante la vista, el oído, el tacto, el gusto y el olfato.
  • Las acciones motoras, como mirar, girarse, alcanzar, agarrar, gatear o desplazarse.

El bebé aprende, por ejemplo, que al agitar un sonajero se produce un sonido, que un objeto puede caer cuando lo suelta o que una persona responde cuando vocaliza. Estos descubrimientos se forman mediante la exploración activa, la repetición y la interacción con los cuidadores.

La propuesta de Piaget comparte con otras teorías evolutivas la idea de que las capacidades cambian con el desarrollo, aunque cada modelo se ocupa de procesos diferentes. La teoría del desarrollo moral de Lawrence Kohlberg, por ejemplo, analiza la evolución posterior del razonamiento moral, no el aprendizaje sensorial y motor de los primeros años.

Conceptos fundamentales de la teoría de Piaget

Para comprender esta primera etapa conviene conocer algunos conceptos generales de la teoría piagetiana.

Esquemas

Los esquemas son patrones organizados de acción o conocimiento que el niño utiliza para relacionarse con el entorno. Al principio pueden ser acciones muy simples, como succionar, mirar o agarrar.

Con la experiencia, estos esquemas se coordinan y se vuelven más complejos. Un bebé puede pasar de agarrar cualquier objeto de una forma parecida a modificar el movimiento según su tamaño, textura o distancia.

Asimilación

La asimilación consiste en incorporar una experiencia nueva a un esquema que ya existe. Por ejemplo, el bebé puede aplicar inicialmente el esquema de succión tanto al pecho o biberón como a un dedo o un juguete.

Acomodación

La acomodación se produce cuando el esquema debe modificarse para responder a una situación diferente. El niño aprende que no todos los objetos pueden agarrarse, chuparse o manipularse de la misma manera.

Adaptación

La combinación de asimilación y acomodación permite una adaptación progresiva al entorno. El conocimiento se construye mediante el ajuste continuo entre lo que el niño ya sabe hacer y las nuevas experiencias que encuentra.

Este énfasis en aprender mediante la experiencia también aparece, con objetivos y edades diferentes, en el modelo de Kolb y los estilos de aprendizaje.

Las seis subetapas de la etapa sensoriomotora

Piaget dividió la etapa sensoriomotora en seis subetapas. Las edades son aproximadas y no deben utilizarse como un calendario rígido, ya que el desarrollo presenta variaciones normales entre niños.

1. Ejercicio de los reflejos, del nacimiento al primer mes

Durante las primeras semanas predominan reflejos como la succión, la búsqueda, el agarre o el parpadeo. Aunque estos comportamientos tienen una base biológica, la experiencia permite que se ajusten progresivamente.

Por ejemplo, el recién nacido adapta la succión a distintas situaciones y comienza a orientar la mirada o la cabeza hacia determinados estímulos. La inteligencia sensoriomotora parte de estas respuestas iniciales y las transforma mediante la práctica.

2. Reacciones circulares primarias, de uno a cuatro meses

El bebé empieza a repetir acciones relacionadas con su propio cuerpo porque le resultan agradables o interesantes. Piaget denominó reacciones circulares a estas conductas que se repiten después de producir accidentalmente un resultado.

Algunos ejemplos son chuparse el pulgar, mover las piernas, abrir y cerrar las manos o repetir una vocalización. Se llaman primarias porque la atención está centrada principalmente en el propio cuerpo.

En esta fase también comienza una coordinación mayor entre la visión, la audición y los movimientos. El bebé puede seguir un objeto con la mirada, orientarse hacia una voz familiar o intentar repetir una acción corporal.

3. Reacciones circulares secundarias, de cuatro a ocho meses

La atención se desplaza progresivamente hacia los objetos y acontecimientos del entorno. El bebé repite acciones que producen un efecto interesante fuera de su cuerpo.

Puede golpear un juguete para escuchar su sonido, mover una pieza colgante o agitar un sonajero. Al principio el efecto puede aparecer por casualidad, pero después la acción se repite porque el niño ha encontrado una relación entre su movimiento y el resultado.

Estas conductas representan una forma inicial de aprendizaje causal. El bebé todavía no formula una explicación, pero descubre que algunas de sus acciones producen cambios previsibles.

4. Coordinación de esquemas secundarios, de ocho a doce meses

Los esquemas que antes funcionaban por separado comienzan a coordinarse para alcanzar un objetivo. La conducta se vuelve más claramente intencional.

Por ejemplo, el bebé puede apartar un cojín para alcanzar un juguete, tirar de una tela para acercar un objeto o mirar a un adulto y señalar aquello que desea. Ya no se limita a repetir un resultado interesante, sino que combina varias acciones para conseguir algo.

En esta subetapa suele hacerse más visible la permanencia del objeto. Si un juguete se oculta parcialmente o bajo una tela, el niño puede buscarlo porque empieza a comprender que sigue existiendo aunque no pueda verlo.

También puede aparecer el llamado error A-no-B. Si se esconde varias veces un objeto en un lugar y después se cambia a otro sitio delante del bebé, este puede continuar buscándolo en la ubicación anterior. Esto muestra que la representación del objeto todavía está desarrollándose.

5. Reacciones circulares terciarias, de doce a dieciocho meses

El niño experimenta activamente con los objetos y modifica sus acciones para observar qué sucede. Ya no se limita a repetir exactamente una conducta, sino que prueba variaciones.

Puede dejar caer una cuchara desde diferentes alturas, golpear objetos contra distintas superficies, introducir piezas en recipientes o buscar nuevas formas de abrir una caja. Estas acciones no deben interpretarse únicamente como desorden o provocación. Con frecuencia son pequeños experimentos sobre el espacio, el sonido, el peso y la causalidad.

Esta fase refleja una curiosidad práctica intensa. El niño aprende mediante ensayo y error, comparando los resultados de sus acciones.

6. Representación mental, de dieciocho a veinticuatro meses

Hacia el final de la etapa aparece una capacidad mayor para representar mentalmente objetos, personas y acciones. El niño puede anticipar algunos resultados sin tener que probar todas las posibilidades físicamente.

Por ejemplo, puede observar una caja cerrada, imaginar una forma de abrirla y después ejecutar la solución. También puede imitar una acción que vio horas o días antes, fenómeno conocido como imitación diferida.

El juego simbólico comienza a adquirir importancia. Un objeto puede representar otro, como utilizar un bloque a modo de teléfono o simular que una cuchara alimenta a un muñeco. Estas capacidades preparan la transición hacia la etapa preoperacional y el desarrollo más amplio del lenguaje.

Principales logros de la etapa sensoriomotora

La evolución durante los dos primeros años es rápida y abarca distintos procesos relacionados entre sí.

Permanencia del objeto

La permanencia del objeto es la comprensión de que los objetos y las personas continúan existiendo aunque no puedan percibirse directamente. Antes de desarrollar esta capacidad, el bebé puede dejar de buscar un juguete en cuanto desaparece de su campo visual.

Su aparición es gradual. El niño puede buscar primero objetos parcialmente ocultos, después objetos completamente escondidos y, más adelante, seguir desplazamientos más complejos.

Juegos como esconder un juguete bajo una tela o cubrirse la cara y volver a aparecer resultan atractivos porque ponen en práctica esta comprensión emergente.

Conducta orientada a objetivos

El bebé aprende a coordinar varias acciones para conseguir un resultado. Puede desplazarse hacia un objeto, superar un obstáculo sencillo o utilizar una herramienta elemental para acercarlo.

Esto representa un avance frente a las primeras repeticiones accidentales. La conducta muestra una intención cada vez más clara.

Comprensión inicial de causa y efecto

Las experiencias repetidas permiten descubrir relaciones entre acontecimientos. El niño observa que una acción puede producir un sonido, mover un objeto o provocar la respuesta de otra persona.

Esta comprensión todavía es práctica, no verbal ni abstracta. Se desarrolla mediante la interacción directa con el entorno.

Imitación

La imitación permite reproducir gestos, sonidos y acciones observados en otras personas. Al principio ocurre de manera inmediata y progresivamente puede realizarse después de un intervalo.

Además de favorecer el aprendizaje, la imitación participa en la interacción social, el desarrollo comunicativo y la adquisición posterior de habilidades más complejas.

Inicio de la representación simbólica

Hacia el final de la etapa, el niño comienza a utilizar imágenes mentales y símbolos sencillos. Esta capacidad se relaciona con el crecimiento del lenguaje, el juego de ficción y la posibilidad de resolver algunos problemas mentalmente.

Ejemplos cotidianos de aprendizaje sensoriomotor

La etapa sensoriomotora puede observarse en muchas situaciones habituales:

  • Un recién nacido adapta la succión al alimento que recibe.
  • Un bebé repite un movimiento de piernas porque le produce una sensación agradable.
  • Agita un sonajero para volver a escuchar el sonido.
  • Golpea dos objetos para comparar el ruido que producen.
  • Aparta una tela para recuperar un juguete escondido.
  • Tira de una cuerda para acercar un objeto.
  • Deja caer repetidamente una cuchara desde la trona.
  • Introduce y saca piezas de una caja.
  • Imita un gesto realizado por un adulto.
  • Utiliza un objeto para representar otro durante el juego.

Estas acciones forman parte de la exploración. No es necesario convertir cada experiencia en una tarea educativa formal. El juego libre, la interacción y un entorno seguro ofrecen numerosas oportunidades de aprendizaje.

Actividades para estimular el desarrollo sensoriomotor

La estimulación adecuada no consiste en adelantar etapas ni someter al bebé a ejercicios continuos. Se trata de ofrecer experiencias seguras, variadas y ajustadas a su nivel de desarrollo.

Juegos de esconder y encontrar

Oculta parcialmente un juguete bajo una tela y permite que el bebé lo busque. A medida que comprenda la actividad, puede esconderse por completo manteniendo una dificultad razonable.

Cestas de objetos seguros

Ofrece objetos grandes, limpios y seguros con diferentes texturas, formas y pesos. El niño puede tocarlos, agitarlos y compararlos bajo supervisión.

Recipientes para meter y sacar

Las cajas, vasos apilables y recipientes permiten practicar coordinación, relaciones espaciales y causa y efecto. Deben evitarse piezas pequeñas que puedan provocar atragantamiento.

Juegos de imitación

Realiza gestos sencillos, sonidos, palmadas o movimientos y deja tiempo para que el bebé responda. No es necesario exigir una copia exacta.

Exploración del movimiento

Proporciona un espacio seguro donde pueda girarse, sentarse, gatear o desplazarse según su desarrollo. El movimiento autónomo amplía las oportunidades para descubrir distancias, obstáculos y objetos.

Canciones y juegos sociales

Las canciones con gestos, turnos y repeticiones combinan percepción auditiva, movimiento, memoria e interacción. También ayudan a anticipar secuencias conocidas.

Muchas propuestas de juegos y estrategias para ejercitar la mente pueden adaptarse posteriormente a edades más avanzadas, cuando el niño disponga de mayores capacidades lingüísticas y atencionales.

Qué deben hacer los adultos durante esta etapa

El papel del adulto no consiste solo en proporcionar juguetes. La interacción cotidiana es una fuente esencial de aprendizaje.

Conviene:

  • Responder a miradas, gestos y vocalizaciones.
  • Nombrar objetos y acciones de manera natural.
  • Permitir tiempo para explorar sin intervenir constantemente.
  • Repetir juegos que el bebé disfruta.
  • Introducir pequeñas variaciones cuando la actividad ya resulta conocida.
  • Mantener un entorno seguro para el movimiento.
  • Respetar señales de cansancio, hambre o sobreestimulación.
  • Evitar comparar continuamente con otros niños.

El adulto puede acompañar la curiosidad sin dirigir cada acción. A veces, observar cómo el niño intenta resolver un problema resulta más enriquecedor que ofrecer inmediatamente la solución.

Limitaciones y críticas a la teoría de Piaget

La teoría de Piaget transformó el estudio del desarrollo infantil al presentar al niño como un participante activo en la construcción del conocimiento. Sin embargo, algunas de sus conclusiones han sido revisadas.

Investigaciones posteriores sugieren que ciertas capacidades pueden aparecer antes de lo que indicaban las tareas originales. Un bebé puede comprender parcialmente la continuidad de un objeto aunque todavía no tenga la coordinación, la memoria de trabajo o el control motor necesarios para buscarlo de la forma esperada.

También se cuestiona que el desarrollo avance mediante etapas tan rígidas y universales. Las capacidades pueden evolucionar a ritmos distintos según la tarea, la experiencia, el contexto cultural y las oportunidades de interacción.

Por ello, la teoría de Piaget sigue siendo una referencia histórica y educativa muy influyente, pero no debe emplearse como una prueba diagnóstica ni como una descripción exacta de todos los bebés.

Cuándo consultar sobre el desarrollo del bebé

Las edades de las subetapas son aproximaciones teóricas y no sustituyen los controles pediátricos. Cada niño puede mostrar avances en momentos diferentes.

Conviene consultar con un profesional sanitario cuando existen dudas persistentes sobre la visión, la audición, el movimiento, la alimentación, la interacción, la pérdida de habilidades adquiridas o cualquier aspecto que preocupe a la familia.

No es recomendable diagnosticar un retraso basándose únicamente en que el bebé no realiza un ejemplo concreto de Piaget. La valoración del desarrollo debe considerar múltiples áreas y realizarse con instrumentos adecuados.

Preguntas frecuentes

¿Qué es la etapa sensoriomotora?

Es la primera etapa del desarrollo cognitivo descrita por Jean Piaget. Abarca aproximadamente desde el nacimiento hasta los dos años, cuando el bebé aprende principalmente mediante sus sentidos, movimientos y acciones sobre el entorno.

¿Cuáles son las seis subetapas sensoriomotoras?

Son el ejercicio de los reflejos, las reacciones circulares primarias, las reacciones circulares secundarias, la coordinación de esquemas secundarios, las reacciones circulares terciarias y el inicio de la representación mental.

¿Qué es la permanencia del objeto?

Es la comprensión de que un objeto o una persona continúa existiendo aunque deje de estar a la vista. Se desarrolla gradualmente durante la etapa sensoriomotora y puede observarse cuando el bebé busca un juguete que ha sido escondido.

¿Qué actividades favorecen el desarrollo sensoriomotor?

Son útiles los juegos de esconder objetos, los recipientes para meter y sacar piezas, la exploración de texturas, las canciones con gestos, la imitación y el movimiento libre en un espacio seguro.

¿Todos los bebés atraviesan las subetapas a la misma edad?

No. Las edades propuestas por Piaget son aproximadas y existe variabilidad normal. El desarrollo depende de múltiples factores y no debe evaluarse a partir de una única conducta o calendario rígido.

¿La teoría de Piaget sigue siendo válida actualmente?

Sigue siendo una referencia fundamental para comprender la construcción activa del conocimiento. Sin embargo, investigaciones posteriores han cuestionado la rigidez de las etapas y han mostrado que algunas capacidades pueden aparecer antes de lo que Piaget propuso.

Conclusión

La etapa sensoriomotora describe cómo el bebé construye sus primeros conocimientos mediante la percepción y la acción. A lo largo de los primeros dos años pasa de utilizar reflejos básicos a coordinar conductas intencionales, experimentar con objetos y formar representaciones mentales sencillas.

La permanencia del objeto, la imitación, la causalidad y la resolución práctica de problemas son algunos de sus principales avances. Aun así, las seis subetapas deben entenderse como una guía teórica y no como un calendario exacto que todos los niños deban cumplir de la misma forma.

Ofrecer seguridad, interacción afectuosa, libertad de movimiento y oportunidades de exploración es más importante que intentar acelerar el desarrollo mediante ejercicios rígidos.

Referencias

¿Te ayudo a aplicarlo en tu consulta?

Si quieres que esto deje de ser teoría y se convierta en una presencia digital que capta pacientes, hablemos.

Contactar