El diagnóstico diferencial entre TDAH y ansiedad en adultos puede resultar especialmente complejo porque ambos problemas comparten síntomas como dificultades de concentración, inquietud, problemas de sueño, olvidos, sensación de saturación y dificultad para completar tareas.
Una persona con ansiedad puede parecer distraída porque está constantemente preocupada. Otra con TDAH puede desarrollar ansiedad después de años de olvidos, retrasos y dificultades organizativas. Y una tercera puede presentar ambos trastornos simultáneamente.
Por eso, diferenciar TDAH y ansiedad no consiste en identificar un síntoma aislado. Requiere analizar cuándo comenzaron las dificultades, en qué contextos aparecen, qué procesos las desencadenan y cómo han evolucionado a lo largo de la vida.
La literatura reciente confirma además que la ansiedad es considerablemente más frecuente entre adultos con TDAH que entre quienes no presentan el trastorno. Esto hace especialmente importante evitar la falsa elección de tiene TDAH o tiene ansiedad cuando en algunos casos pueden coexistir ambos diagnósticos.
¿Por qué se confunden tanto el TDAH y la ansiedad?
El solapamiento aparece porque muchas conductas visibles pueden tener causas psicológicas diferentes.
Por ejemplo, dos personas pueden decir:
No consigo concentrarme cuando leo.
En una persona con ansiedad puede ocurrir porque su atención está ocupada por pensamientos como:
- ¿Y si suspendo?
- ¿Y si me despiden?
- ¿Y si algo sale mal?
En una persona con TDAH, en cambio, la dificultad puede aparecer incluso cuando está tranquila, porque le cuesta mantener atención sostenida en una actividad poco estimulante.
La conducta final es la misma: no logra concentrarse.
Pero el mecanismo puede ser diferente.
Esta distinción funcional es una de las razones por las que el análisis funcional de la conducta resulta útil dentro de una evaluación psicológica completa.
Síntomas que pueden aparecer tanto en TDAH como en ansiedad
Entre los síntomas compartidos se encuentran:
- Dificultades de concentración.
- Distracción.
- Inquietud.
- Problemas de sueño.
- Procrastinación.
- Fatiga mental.
- Problemas para terminar tareas.
- Sensación de saturación.
- Irritabilidad.
- Dificultad para tomar decisiones.
- Problemas de memoria percibida.
La existencia de cualquiera de estos síntomas no permite por sí sola distinguir TDAH de un trastorno de ansiedad.
Es necesario estudiar el patrón completo.
Diferencia fundamental: historia evolutiva
Una de las claves más importantes es cuándo empezaron las dificultades.
El TDAH es un trastorno del neurodesarrollo. Por tanto, para establecer el diagnóstico en un adulto debe existir evidencia de síntomas compatibles con TDAH desde etapas tempranas de la vida.
Esto no significa que la persona necesariamente tuviera un diagnóstico durante la infancia.
Muchos adultos nunca fueron evaluados cuando eran niños.
Sin embargo, al reconstruir su historia pueden aparecer ejemplos como:
- Olvidaba constantemente material escolar.
- Perdía objetos.
- Tenía dificultades para terminar deberes.
- Necesitaba supervisión constante.
- Interrumpía frecuentemente.
- Se distraía en clase.
- Dejaba tareas para el último momento.
- Presentaba problemas de organización en diferentes contextos.
En cambio, si las dificultades atencionales aparecieron únicamente después de desarrollar ansiedad en la edad adulta, resulta necesario valorar si la explicación principal es el trastorno ansioso.
La concentración en el TDAH
En el TDAH, la dificultad atencional suele presentarse como un patrón amplio y persistente.
Puede aparecer en tareas como:
- Leer documentos largos.
- Escuchar reuniones.
- Completar tareas administrativas.
- Organizar proyectos.
- Mantener conversaciones poco estimulantes.
- Gestionar varias obligaciones.
También pueden aparecer fenómenos como:
- Saltar constantemente entre tareas.
- Empezar muchas cosas y terminar pocas.
- Perder objetos.
- Olvidar citas.
- Subestimar el tiempo necesario para una tarea.
Una característica importante es que las dificultades pueden continuar incluso en periodos en los que la persona no se siente especialmente ansiosa.
La concentración en los trastornos de ansiedad
En la ansiedad, la atención puede verse interferida por preocupación, hipervigilancia o activación fisiológica.
La persona puede intentar leer mientras su mente vuelve constantemente a pensamientos como:
- ¿Qué ocurrirá mañana?
- ¿He cometido un error?
- ¿Y si tengo una enfermedad?
- ¿Qué habrá pensado esa persona de mí?
En estos casos, la dificultad de concentración puede aumentar especialmente cuando existe:
- Incertidumbre.
- Amenaza percibida.
- Preocupación.
- Estrés.
- Situaciones sociales temidas.
Cuando la ansiedad disminuye, la capacidad atencional puede mejorar notablemente.
Esta relación temporal puede aportar información importante durante la evaluación.
TDAH: distracción externa e interna
Las personas con TDAH pueden distraerse tanto por estímulos externos como internos.
Por ejemplo:
- Un sonido.
- Una notificación.
- Una conversación cercana.
- Una idea nueva.
- Un recuerdo.
- Otra tarea pendiente.
La distracción no tiene por qué estar relacionada con amenazas o preocupaciones.
La persona puede pasar simplemente de un pensamiento a otro porque cada nuevo estímulo capta su atención.
Ansiedad: la preocupación domina la atención
En los trastornos de ansiedad, la distracción interna suele tener un contenido más claramente relacionado con peligro, anticipación o incertidumbre.
Por ejemplo:
Estoy intentando trabajar pero no dejo de pensar en la reunión de mañana.
O:
No consigo seguir la película porque sigo revisando mentalmente si he cerrado bien la puerta.
Esta diferencia entre mente distraída y mente preocupada puede ser útil, aunque no debe utilizarse como regla absoluta.
Una persona con TDAH también puede preocuparse y una con ansiedad puede experimentar distracciones no relacionadas con miedo.
La inquietud en TDAH y ansiedad
La inquietud constituye otro síntoma compartido.
En el TDAH
Puede aparecer como:
- Necesidad de moverse.
- Cambiar constantemente de postura.
- Jugar con objetos.
- Hablar mucho.
- Interrumpir.
- Dificultad para permanecer sentado durante largos periodos.
- Sensación interna de necesidad de actividad.
En adultos, la hiperactividad suele ser menos visible que en la infancia y puede manifestarse como una sensación constante de estar en marcha.
En la ansiedad
La inquietud suele relacionarse más claramente con activación emocional.
Puede aparecer acompañada de:
- Tensión muscular.
- Preocupación.
- Sensación de peligro.
- Palpitaciones.
- Necesidad de comprobar cosas.
- Dificultad para relajarse.
La pregunta relevante vuelve a ser qué está provocando la inquietud y en qué situaciones aparece.
Procrastinación en TDAH y ansiedad
Ambos trastornos pueden producir procrastinación, pero los mecanismos pueden ser distintos.
Procrastinación asociada al TDAH
Puede relacionarse con:
- Dificultad para iniciar tareas.
- Escasa estimulación.
- Mala estimación del tiempo.
- Problemas para dividir una tarea en pasos.
- Preferencia por recompensas inmediatas.
Una persona puede saber perfectamente que tiene que enviar un informe, pero no logra comenzar hasta que la proximidad del plazo genera suficiente presión.
Procrastinación asociada a ansiedad
Puede estar vinculada a:
- Miedo al fracaso.
- Perfeccionismo.
- Miedo a equivocarse.
- Preocupación por la evaluación de otros.
- Necesidad de estar completamente seguro antes de actuar.
Aquí la persona puede saber cómo realizar la tarea, pero evitarla porque anticipa consecuencias negativas.
Perfeccionismo: más orientativo hacia ansiedad
El perfeccionismo no es exclusivo de los trastornos de ansiedad, pero puede ser especialmente relevante cuando la procrastinación está motivada por pensamientos como:
- Tiene que quedar perfecto.
- No puedo entregar algo con errores.
- Si lo hago mal será un desastre.
En algunos adultos con TDAH también aparece perfeccionismo, a veces desarrollado como estrategia compensatoria tras años de cometer errores u olvidar cosas.
Por ello, nuevamente, el síntoma por sí solo no determina el diagnóstico.
Organización y funciones ejecutivas
Las dificultades de funciones ejecutivas son especialmente características del TDAH.
Pueden afectar a:
- Planificación.
- Priorización.
- Organización.
- Inicio de tareas.
- Gestión del tiempo.
- Memoria de trabajo.
- Control inhibitorio.
Una persona puede tener dificultades importantes para organizar su vida incluso cuando no existe una preocupación intensa.
En ansiedad también pueden aparecer problemas ejecutivos, especialmente cuando gran parte de los recursos cognitivos están ocupados por preocupación o hipervigilancia.
La diferencia debe analizarse longitudinalmente y no únicamente mediante una prueba puntual.
Memoria de trabajo y olvidos
Los adultos con TDAH pueden describir situaciones como:
- Entrar en una habitación y olvidar qué iban a buscar.
- No recordar una instrucción mientras realizan otra tarea.
- Perder el hilo de una conversación.
- Olvidar compromisos.
En ansiedad pueden aparecer experiencias similares porque la preocupación interfiere con la codificación y recuperación de información.
Por ejemplo, una persona puede no recordar una conversación porque durante buena parte de ella estaba pensando en una amenaza diferente.
Hiperfoco y TDAH
Algunos adultos con TDAH describen periodos de concentración extremadamente intensa en actividades que les resultan muy estimulantes.
Pueden pasar horas:
- Jugando.
- Programando.
- Diseñando.
- Investigando un tema.
- Realizando una actividad creativa.
Esto puede parecer contradictorio con el diagnóstico.
Sin embargo, el TDAH no implica una incapacidad total para prestar atención. El problema se relaciona más con la regulación de la atención según las demandas de la situación.
El denominado hiperfoco no constituye por sí mismo un criterio diagnóstico, pero puede aportar información contextual.
Preocupación excesiva y ansiedad
Cuando existe un trastorno de ansiedad generalizada, la preocupación suele abarcar múltiples áreas como:
- Salud.
- Dinero.
- Trabajo.
- Familia.
- Relaciones.
- Futuro.
La persona puede tener dificultades para controlar esas preocupaciones y experimentar síntomas físicos asociados.
Si la falta de concentración aparece fundamentalmente durante estos periodos, aumenta la probabilidad de que la ansiedad explique al menos parte de la dificultad atencional.
Miedo específico, pánico o ansiedad social
No todos los trastornos de ansiedad producen el mismo patrón.
Trastorno de pánico
Predominan ataques de pánico y preocupación por nuevas crisis o sus consecuencias.
Ansiedad social
El problema central se relaciona con miedo a evaluación negativa en situaciones sociales.
Fobias
Existe miedo intenso ante estímulos específicos.
Ansiedad generalizada
Predomina la preocupación excesiva y difícil de controlar sobre numerosas áreas.
Por eso, hablar simplemente de ansiedad durante un diagnóstico diferencial resulta demasiado impreciso.
Es necesario identificar qué trastorno de ansiedad se está considerando.
¿Puede el TDAH provocar ansiedad secundaria?
Sí.
Una persona que durante años experimenta:
- Olvidos.
- Retrasos.
- Problemas académicos.
- Dificultades laborales.
- Conflictos de pareja.
- Errores administrativos.
puede desarrollar preocupación constante por volver a equivocarse.
Por ejemplo:
Tengo que comprobar cinco veces el calendario porque siempre olvido algo.
En estos casos, parte de la ansiedad puede haber aparecido como consecuencia de experiencias relacionadas con el TDAH.
Esto no significa que la ansiedad sea irrelevante. Puede llegar a constituir un trastorno independiente que también requiera tratamiento.
¿Puede la ansiedad parecer TDAH?
También.
Una ansiedad intensa puede generar:
- Dificultad para concentrarse.
- Problemas de memoria.
- Inquietud.
- Procrastinación.
- Dificultad para dormir.
- Fatiga.
Si solo se administra una escala de TDAH sin explorar qué está provocando esos síntomas, existe riesgo de obtener un resultado elevado que no refleje necesariamente un TDAH.
Investigaciones sobre escalas como el ASRS han mostrado precisamente la necesidad de interpretar con cautela determinados ítems en personas con trastornos de ansiedad, porque algunos síntomas pueden solaparse.
El TDAH y la ansiedad pueden coexistir
Este punto es esencial.
El diagnóstico diferencial no consiste siempre en decidir entre uno u otro.
La investigación muestra una elevada comorbilidad entre TDAH y trastornos de ansiedad en adultos.
Una revisión reciente de grandes estudios encontró una probabilidad considerablemente mayor de trastornos de ansiedad entre adultos con TDAH que entre quienes no presentan TDAH.
Además, un metaanálisis publicado en 2026 encontró niveles significativamente mayores de síntomas de ansiedad entre adultos con TDAH frente a grupos control.
Por eso, cuando existe evidencia sólida de TDAH desde etapas tempranas y también un síndrome ansioso clínicamente relevante, puede ser necesario diagnosticar ambos trastornos.
Qué preguntas ayudan en el diagnóstico diferencial
Durante la entrevista pueden resultar útiles cuestiones como:
Sobre la infancia
- ¿Cómo eras como estudiante?
- ¿Olvidabas materiales o deberes?
- ¿Necesitabas mucha supervisión?
- ¿Te distraías con facilidad?
- ¿Interrumpías o te costaba esperar?
Sobre la ansiedad
- ¿Qué ocurre en tu mente cuando no puedes concentrarte?
- ¿Estás pensando en amenazas o problemas concretos?
- ¿La concentración mejora cuando estás tranquilo?
- ¿Existe preocupación difícil de controlar?
Sobre la organización
- ¿Tienes problemas para organizarte incluso cuando te encuentras emocionalmente bien?
- ¿Pierdes objetos frecuentemente?
- ¿Sueles llegar tarde?
Sobre la evolución
- ¿Estas dificultades estaban presentes antes de que apareciera la ansiedad?
- ¿Existieron periodos prolongados sin ansiedad en los que los problemas atencionales continuaban?
Estas preguntas permiten reconstruir el patrón temporal.
Importancia de la información de terceros
En adultos resulta frecuente que la persona tenga dificultades para recordar cómo funcionaba durante la infancia.
Cuando es posible y adecuado, pueden consultarse fuentes como:
- Padres.
- Hermanos.
- Informes escolares.
- Boletines académicos.
- Documentación previa.
La información colateral ayuda a comprobar si existían dificultades tempranas compatibles con TDAH.
No siempre estará disponible y su ausencia no implica automáticamente descartar el diagnóstico, pero puede aumentar la calidad de la evaluación.
Tests para evaluar el TDAH en adultos
Los cuestionarios pueden ayudar, pero no diagnostican por sí solos.
Entre las herramientas utilizadas se encuentran:
- Adult ADHD Self-Report Scale (ASRS).
- DIVA-5.
- Conners Adult ADHD Rating Scales.
- Otras entrevistas e instrumentos específicos.
También pueden utilizarse pruebas complementarias según el caso.
Puedes revisar con más detalle estos instrumentos en nuestra guía de 12 pruebas para evaluar el TDAH.
Tests para evaluar ansiedad
Dependiendo del trastorno pueden utilizarse escalas como:
- GAD-7.
- BAI.
- STAI.
- HADS.
- OASIS.
- Instrumentos específicos para ansiedad social, pánico u otros problemas.
Estas herramientas permiten cuantificar síntomas y monitorizar evolución, pero también deben integrarse con la entrevista clínica.
En Emprende Psicólogo puedes consultar nuestra selección de instrumentos de evaluación de los trastornos de ansiedad.
Por qué un test online no es suficiente
Una persona puede completar un cuestionario online y obtener una puntuación elevada de TDAH porque responde afirmativamente a preguntas sobre:
- Distracción.
- Inquietud.
- Problemas para terminar tareas.
Pero esos mismos síntomas pueden aparecer por:
- Ansiedad.
- Depresión.
- Privación de sueño.
- Consumo de sustancias.
- Estrés intenso.
- Otros trastornos.
Por eso, un cribado positivo significa que conviene evaluar, no que el diagnóstico esté confirmado.
Otros diagnósticos que deben considerarse
El diagnóstico diferencial no debería limitarse únicamente a TDAH y ansiedad.
También pueden producir problemas de concentración:
- Depresión.
- Trastorno bipolar.
- Trastornos del sueño.
- TEPT.
- Consumo de sustancias.
- Determinadas enfermedades médicas.
- Efectos secundarios de medicamentos.
La evaluación debe explorar estas posibilidades cuando existan indicios.
TDAH, ansiedad y sueño
El sueño merece especial atención porque puede complicar enormemente la evaluación.
Dormir poco puede producir:
- Falta de concentración.
- Irritabilidad.
- Memoria deficiente.
- Impulsividad.
- Fatiga.
La ansiedad puede dificultar conciliar el sueño debido a preocupación.
El TDAH también puede asociarse a problemas de rutina, horarios y regulación del sueño.
Por ello, conocer la calidad y duración del sueño puede evitar atribuir erróneamente todos los síntomas a un único diagnóstico.
Diferencias orientativas entre TDAH y ansiedad
No deben utilizarse como reglas diagnósticas absolutas, pero pueden orientar la evaluación.
Más compatible con TDAH
- Dificultades presentes desde la infancia.
- Problemas de organización en diferentes contextos.
- Olvidos frecuentes incluso sin ansiedad.
- Mala gestión del tiempo.
- Distracción por estímulos no amenazantes.
- Impulsividad.
- Dificultad persistente para iniciar o terminar tareas.
Más compatible con ansiedad
- Inicio de la dificultad atencional junto con preocupación intensa.
- Pensamientos centrados en peligro o consecuencias negativas.
- Tensión y activación asociadas a preocupación.
- Concentración relativamente mejor cuando disminuye la ansiedad.
- Evitación motivada por miedo.
- Perfeccionismo ligado a preocupación por errores o evaluación.
Compatible con ambos
- Historia persistente de síntomas de TDAH desde etapas tempranas.
- Síndrome ansioso independiente posteriormente.
- Problemas de atención que empeoran claramente cuando aumenta la ansiedad.
Error frecuente: diagnosticar TDAH solo mediante síntomas actuales
Un adulto puede presentar seis o más síntomas de inatención en un momento concreto y, aun así, no cumplir criterios para TDAH.
La evaluación necesita determinar:
- Inicio.
- Persistencia.
- Presencia en distintos contextos.
- Deterioro funcional.
- Explicaciones alternativas.
Si los síntomas solo aparecen durante un episodio intenso de ansiedad, depresión o privación del sueño, esa información modifica considerablemente la interpretación.
Error frecuente: asumir que una buena trayectoria académica descarta TDAH
Tener estudios universitarios o buenas calificaciones no descarta automáticamente TDAH.
Algunas personas han compensado sus dificultades mediante:
- Alta capacidad intelectual.
- Muchísimas horas de trabajo.
- Apoyo familiar.
- Entornos muy estructurados.
- Interés intenso por determinadas materias.
La cuestión relevante no es únicamente qué resultados consiguió la persona, sino qué esfuerzo necesitó y qué dificultades existían detrás de esos resultados.
Error frecuente: atribuir toda inquietud a ansiedad
Un adulto con TDAH puede describir una inquietud persistente desde la infancia sin miedo o preocupación específicos.
Si esa sensación se interpreta automáticamente como ansiedad, puede perderse parte del cuadro clínico.
Por eso es necesario preguntar qué acompaña a la inquietud y cuándo aparece.
Error frecuente: atribuir toda ansiedad al TDAH
El error contrario también existe.
Una persona con TDAH puede desarrollar un trastorno de ansiedad clínicamente significativo que no desaparecerá necesariamente solo por mejorar la organización o la atención.
Cuando existen ambos trastornos, la planificación terapéutica debe contemplar los dos.
Cómo se realiza una evaluación completa
Una valoración adecuada puede incluir:
1. Entrevista clínica
Explora síntomas actuales, historia y funcionamiento.
2. Historia evolutiva
Busca evidencia de síntomas desde etapas tempranas.
3. Funcionamiento en diferentes contextos
Trabajo, estudios, relaciones y vida cotidiana.
4. Instrumentos específicos
Escalas y entrevistas de TDAH y ansiedad.
5. Información colateral
Cuando sea posible y relevante.
6. Diagnóstico diferencial
Explora depresión, sueño, sustancias y otros posibles problemas.
7. Evaluación de comorbilidad
Determina si existen simultáneamente TDAH y ansiedad.
El objetivo no es encontrar rápidamente una etiqueta, sino construir una explicación suficientemente sólida del funcionamiento de la persona.
Por qué importa acertar con el diagnóstico diferencial
Confundir ambos problemas puede afectar al tratamiento.
Si se interpreta como TDAH una dificultad atencional provocada fundamentalmente por ansiedad, puede dejarse sin abordar el proceso principal.
Si se atribuyen todos los problemas de organización de una persona con TDAH a su ansiedad, puede recibir durante años tratamientos dirigidos únicamente a preocupación sin resolver dificultades ejecutivas relevantes.
Un diagnóstico adecuado permite seleccionar intervenciones más específicas.
Tratamiento cuando predomina el TDAH
Dependiendo del caso, el abordaje puede incluir:
- Psicoeducación.
- Estrategias de organización.
- Manejo del tiempo.
- Intervención cognitivo-conductual adaptada al TDAH.
- Tratamiento farmacológico cuando está indicado y es prescrito por un profesional médico.
La planificación debe adaptarse a las dificultades funcionales concretas.
Tratamiento cuando predomina la ansiedad
Los tratamientos psicológicos basados en evidencia pueden incluir, dependiendo del trastorno:
- Exposición.
- Terapia cognitivo-conductual.
- Reestructuración cognitiva.
- Intervenciones sobre preocupación.
- Técnicas contextuales.
Puedes revisar algunas estrategias en nuestra guía sobre las técnicas psicológicas más eficaces.
Tratamiento cuando existen TDAH y ansiedad
Cuando ambos diagnósticos son relevantes, el tratamiento debe decidir qué síntomas necesitan prioridad y cómo interactúan entre sí.
Por ejemplo, una mala organización puede generar situaciones que incrementen la ansiedad:
Olvida una fecha → aparece un problema laboral → aumenta la preocupación → duerme peor → empeora aún más la concentración.
En este caso, trabajar únicamente uno de los componentes puede resultar insuficiente.
La intervención puede necesitar combinar estrategias dirigidas a funciones ejecutivas y tratamiento específico de la ansiedad.
Preguntas frecuentes
¿Cómo diferenciar TDAH y ansiedad en adultos?
Una de las claves principales es la historia evolutiva. En el TDAH deben existir síntomas compatibles desde etapas tempranas y las dificultades de atención, organización o impulsividad suelen aparecer en distintos contextos. En la ansiedad, los problemas de concentración suelen estar más relacionados con preocupación, amenaza percibida y periodos de mayor activación emocional.
¿La ansiedad puede parecer TDAH?
Sí. La ansiedad puede producir distracción, inquietud, problemas de sueño, dificultades de memoria y procrastinación. Por eso una puntuación elevada en un cuestionario de TDAH no confirma automáticamente el diagnóstico.
¿Una persona puede tener TDAH y ansiedad al mismo tiempo?
Sí. La comorbilidad es frecuente. Un adulto puede presentar un patrón de TDAH desde la infancia y desarrollar además un trastorno de ansiedad. En estos casos deben evaluarse y tratarse ambos problemas cuando sean clínicamente relevantes.
¿Cuál es la principal diferencia entre la falta de atención por TDAH y por ansiedad?
En TDAH la dificultad suele formar parte de un patrón persistente de regulación atencional y funciones ejecutivas, incluso en ausencia de preocupación intensa. En ansiedad, la atención suele estar interferida por pensamientos relacionados con amenazas, incertidumbre o preocupación.
¿Qué pruebas se utilizan para diferenciar TDAH y ansiedad?
Pueden utilizarse instrumentos como ASRS, DIVA-5 o escalas Conners para evaluar TDAH y herramientas como GAD-7, BAI o STAI para ansiedad. Ninguno de estos instrumentos debería utilizarse de manera aislada para realizar el diagnóstico diferencial.
¿Un test online puede decirme si tengo TDAH o ansiedad?
No de forma fiable por sí solo. Los cuestionarios de cribado pueden indicar que conviene realizar una evaluación, pero el diagnóstico requiere analizar historia evolutiva, funcionamiento, síntomas actuales, posibles diagnósticos alternativos y comorbilidad.
Conclusión
El diagnóstico diferencial entre TDAH y ansiedad en adultos requiere mirar mucho más allá de síntomas aislados como falta de concentración, inquietud o procrastinación.
La historia evolutiva es especialmente importante: el TDAH debe mostrar un patrón compatible con un trastorno del neurodesarrollo, mientras que las dificultades cognitivas asociadas a ansiedad pueden aparecer posteriormente y relacionarse más directamente con preocupación, amenaza y activación emocional.
También es fundamental recordar que no siempre hay que elegir entre ambos diagnósticos. La evidencia muestra una asociación importante entre TDAH y ansiedad en adultos, por lo que una evaluación completa debe contemplar la posibilidad de comorbilidad.
La clave está en determinar qué síntomas existen, desde cuándo están presentes, qué los desencadena, en qué contextos aparecen y qué mecanismos parecen mantenerlos. Esa información permite construir un diagnóstico más preciso y, sobre todo, seleccionar un tratamiento más adecuado.
Referencias
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- Grogan, K. y colaboradores. Differential diagnosis and comorbidity of ADHD and anxiety in adults. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/28895146/
- Hoskins, J. I., Gooch, D. y Gilligan-Lee, K. A. Symptoms of Anxiety in Adults with ADHD: A Systematic Review and Meta-Analysis of Case-Control Studies. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/42400277/
- Reimherr, F. W. y colaboradores. ADHD and Anxiety: Clinical Significance and Treatment Implications. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/29152677/
- Katzman, M. A. y colaboradores. Adult ADHD and comorbid disorders: clinical implications of a dimensional approach. https://doi.org/10.1186/s12888-017-1463-3
- Adler, L. A. y colaboradores. Attention-Deficit/Hyperactivity Disorder in Adults. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/39172673/
Revisión profesional
Javier Ares Arranz
Psicólogo General Sanitario · colegiado M-31669.