La psique humana es algo caótica y extremadamente compleja; por eso, al trabajar en ella, hay que ser muy metódicos, aplicar un orden. En este sentido, conocer bien cuáles son las fases de la psicoterapia es fundamental para ofrecer un servicio de calidad a los pacientes. Por suerte, aquí puedes encontrar un útil resumen en el que te explico cuáles son las etapas del proceso terapéutico (y sus características).
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Las fases de la psicoterapia en el proceso terapéutico
La psicoterapia es un proceso complejo y pautado que se lleva a cabo a través de varias fases. Cada una de ellas tiene objetivos específicos y técnicas adecuadas para ayudar al paciente a alcanzar un estado de mayor bienestar y autocomprensión. Y es que, si la terapia psicológica aporta valor, es precisamente porque diseña una estructura de intervención con varias capas, para ir adaptándose a las necesidades de los pacientes en cada fase de la intervención.
Dicho de otra manera, aunque toda intervención psicoterapéutica debe estar a cada paciente específico, no se puede negar que en términos generales la terapia tiene una estructura. El profesional puede decidir cuánto dura cada etapa, o puede decidir volver atrás en el proceso terapéutico… Pero se necesita una muy buena excusa para no respetar las fases de la psicoterapia tal y como han sido establecidas por el consenso científico.
Esto es así porque estas etapas dan forma a las distintas necesidades que surgen de la relación entre psicoterapeuta y paciente, la cual va variando a medida que se progresa.
A continuación, te resumo las principales fases del proceso terapéutico y su relevancia en la psicoterapia.
Fase de Evaluación
La primera fase del proceso terapéutico es la evaluación inicial, donde el terapeuta y el paciente establecen el motivo de consulta y comienzan a construir una relación terapéutica. Esta etapa adopta la forma de una entrevista, que puede ser realizada en dos o más sesiones.
A su vez, esta fase puede ser dividida en dos sub-fases: la de recopilación de información y la de elaboración de la hipótesis.
1.1. Recopilación de información
Durante esta fase, el terapeuta y el paciente dialogan de una manera abierta o semi-estructurada. Luego, el psicólogo aplica cuestionarios y, en algunos casos, pruebas psicológicas estandarizadas para obtener una visión clara del estado emocional, cognitivo y comportamental del paciente.
1.2. Elaboración de la hipótesis
El objetivo principal de esta fase es analizar los datos obtenidos para entender la problemática del paciente y establecer un diagnóstico tentativo. Esta fase también implica la creación de un contrato terapéutico, donde se discuten los objetivos del tratamiento, la frecuencia de las sesiones y las expectativas tanto del terapeuta como del paciente. Este acuerdo inicial es esencial para asegurar que ambas partes estén alineadas en cuanto a los objetivos y el enfoque terapéutico.
En caso de que la hipótesis indique una dirección en la que el profesional no está especializado, se sugiere una derivación a otro profesional de la salud mental, que se realiza junto con la redacción de un informe con las conclusiones más relevantes del caso.
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Fase de Construcción de la Alianza Terapéutica
La alianza terapéutica es uno de los componentes más importantes y predictivos del éxito en la psicoterapia. Consiste en establecer el marco de intercambio comunicativo adecuado en el que ambas personas sienten que pueden ajustarse a su rol de terapeuta o paciente. Esto significa, por ejemplo, que el paciente siente que puede expresarse abiertamente sin miedo a ser juzgado, y el terapeuta siente que puede afrontar el caso con profesionalidad.
Así, durante esta fase, el terapeuta trabaja para establecer una relación de confianza y colaboración con el paciente. Una buena alianza terapéutica se caracteriza por la empatía, el respeto mutuo y una comunicación abierta y sincera.
El terapeuta debe ser sensible a las necesidades emocionales del paciente y ofrecer un espacio seguro donde el paciente se sienta cómodo para explorar sus pensamientos y sentimientos más profundos. Ahora bien, su rol no es el de amigo ni el de un ser querido. Por ejemplo, puede mostrarle abiertamente comprensión, pero no amor en el sentido convencional del término, ya que ello va en contra del código deontológico.
La calidad de esta relación puede influir significativamente en la eficacia del tratamiento, ya que una fuerte alianza facilita la cooperación y el compromiso del paciente con el proceso terapéutico.
Fase de Intervención y Trabajo Activo
De entre todas las fases de la psicoterapia en el proceso terapéutico, puede que esta sea la más importante. Una vez establecida una sólida alianza terapéutica, comienza la fase de intervención, que es el núcleo del proceso terapéutico. En esta etapa, el terapeuta pone en marcha su estrategia para ayudar al paciente a adoptar nuevos patrones de pensamiento y de comportamiento que mejoren su salud mental. O sea, que aplica las técnicas y enfoques específicos más adecuados para el tratamiento de los problemas identificados en la fase de evaluación. Dependiendo del modelo terapéutico utilizado (como la terapia cognitivo-conductual, o las terapias contextuales), las intervenciones pueden variar y plantear objetivos y procesos de intervención distintos.
Durante esta fase, el paciente y el terapeuta trabajan juntos para desafiar patrones de pensamiento disfuncionales, modificar comportamientos problemáticos y explorar emociones y experiencias pasadas que puedan estar influyendo en el malestar actual. Es un periodo de gran actividad y cambio, donde el paciente comienza a aplicar en su vida diaria nuevas estrategias y maneras de interpretar la realidad.
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Fase de Consolidación y Cierre
A medida que el paciente progresa, el proceso terapéutico entra en la fase de consolidación y cierre. Aquí, el foco se centra en consolidar los avances logrados y preparar al paciente para la finalización de la terapia.
El terapeuta ayuda al paciente a reconocer sus progresos y a valorar aquello que ha logrado gracias a su compromiso con la terapia. También le ayuda a identificar y fortalecer los recursos internos que ha desarrollado durante el tratamiento, para asegurar que pueda mantener los cambios positivos una vez finalizada la terapia. Y finalmente, le da la información necesaria para reconocer las primeras señales de recaída o empeoramiento de su salud mental (en caso de que ocurra) y lo que debe hacer para volver a contar con apoyo terapéutico.
Por último, en esta fase se aborda el proceso de despedida, que puede ser emocionalmente significativo para el paciente. Es importante que el cierre sea planificado y que el paciente se sienta preparado para continuar su vida sin la intervención regular del terapeuta.
En algunos casos, se pueden programar sesiones de seguimiento, más espaciadas en el tiempo y no de frecuencia semanal, para asegurar que el paciente sigue progresando.
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Referencias bibliográficas
- De Rivera, J. (1992). The Stages of Psychotherapy. Eur. J. Psychiat. 6(1), 51-58.
- Herink, Richie, ed. (1980). The Psychotherapy Handbook. The A-Z Handbook to More Than 250 Psychotherapies as Used Today. New American Library.
- Norcross, J. C.; Goldfried, M. R. (2005). Handbook of Psychotherapy Integration. Oxford University Press.


