Buena parte el éxito a la hora de gestionar un negocio cosiste en esquivar las equivocaciones frecuentes. Esas que lastran el crecimiento de la empresa mes a mes. Es decir, las meteduras de pata que novatos y no tan novatos cometen simplemente por no detenerse a pensar si algunas de sus estrategias están jugando en su contra. Por ejemplo, al intentar atraer clientes, al diseñar su página web, al gestionar las cuentas de su marca en las redes sociales… Conocer de antemano los errores al emprender en psicología es una manera de “saltarse” la experiencia de aprender a partir de los fracasos.
Además, los psicólogos y las psicólogas acostumbran a tener un perfil muy vocacional, y generalmente no sienten demasiado interés por el marketing en comparación con otros tipos de profesionales. Eso significa que algo tan sencillo como no hacer ciertas cosas mal es, en la práctica, jugar con ventaja.
Errores al emprender en psicología: ¿Cómo evitarlos?
Tal y como te he adelantado, leer sobre estos fallos de los psicólogos que emprenden te aportará una ventaja competitiva. No te garantiza el éxito, pero te ayudará a no perder tiempo, esfuerzos y dinero en tu fase de aprendizaje inicial. Todos ellos parten de estas tres ideas principales:
- Evita el wishful thinking: si tú no pones el trabajo, los clientes no se comportarán como quieres.
- Más trabajo no significa más valor añadido para tu negocio.
- De poco sirve “hacerlo bien” como profesional si no eres capaz de comunicarlo.
Y por supuesto, recuerda que hay muchos más fallos muy frecuentes en el emprendimiento de los psicólogos. Los que verás aquí son solo varios de los que, en mi experiencia, ocurren más. Vamos allá.
1. Asumir que mereces la atención de tus potenciales pacientes
Esta es una verdad incómoda: por defecto, nada de lo que hagas interesará a la mayoría de quienes visiten tu web o tus redes sociales. Tienes que gante su interés. Y eso significa, por ejemplo, que debes cuidar mucho las primeras líneas de tus artículos de blog y de publicaciones en redes sociales, y los primeros segundos de tus vídeos en Instagram, TikTok o YouTube. Si empiezas hablando sobre ti y no lo haces como manera de encabezar una historia interesante desde el principio, la mayoría de visitantes se irá en menos de un minuto.
2. Infravalorar la importancia de una buena redacción
Otro de los errores al emprender en psicología consiste en dedicar mucho tiempo a pensar sobre qué escribir y poco tiempo a revisar lo escrito. Una gran cantidad de psicólogos y psicólogas cree que con pasarle el corrector de Word a un texto, este ya puede ser publicado.
Pero hay un problema: esos sistemas de corrección automática son bastante malos al detectar errores gramaticales y de puntuación. Y sí, dejar faltas en un texto influye bastante en cómo nos perciben los demás. Por ejemplo, hay estudios que muestran cómo incluso cometer unos pocos errores menores al teclear un texto puede reducir casi un 20% las probabilidades de pasar un proceso de selección de personal. E incluso hace que se nos perciba como personas con menos CI, e incluso nos hacen parecer más emocionales en ciertas circunstancias.
3. No llevar un control estricto sobre la llegada de leads
Sí, es lo que parece: hay psicólogos que, por no controlar la entrada de leads (es decir, potenciales pacientes que se interesan por el servicio), dejan de ingresar cientos de euros al mes. Esto puede ocurrir por varios motivos: el más desesperante consiste en tener el poco recomendable hábito de revisar el correo electrónico o el móvil una vez cada tres o cuatro días, lo cual parece que no, pero supone que mucha gente se vaya a la competencia.
Sin embargo, también hay no pocos casos de secretarios/as y administrativos que no hacen bien su trabajo anotando o comunicando la llegada de leads. Por eso, es recomendable revisar periódicamente que los números cuadran. Delegar tareas tiene sus costes, y este puede salirte muy caro si no lo gestionas bien.
4. No acotar un nicho de mercado
Sobre todo cuando estás en la etapa de empezar un negocio de psicología, debes tener claro cuál es tu nicho de mercado. O, más bien, tu sub-nicho, ya que los servicios de psicología ya conforman en sí un tipo de potenciales clientes, servicios, y expectativas que giran alrededor de estos.
¿Qué significa acotar un sub-nicho? Delimitar uno, dos o como máximo tres perfiles de consumidores y/o clientes (no tiene por qué ser la misma persona quien paga que quien recibe el servicio), describiendo sus características demográficas y socioeconómicas. Además, lo ideal es que estos perfiles no sean muy diferentes entre ellos, por motivos comunicativos relacionados con la facilidad de comprensión de lo que ofreces. Si te especializas en atender a niños y niñas de hasta 11 años y a deportistas profesionales en edad adulta, eso puede generar unas incoherencias en tu marca. Y ese tipo de discrepancias tan desconcertantes solo pueden permitírselo algunas marcas grandes que han convertido la transgresión en su seña de identidad.
A ti te interesa que desde el primer momento esté muy claro a qué te dedicas, por dos motivos. Evitará que sea incómodo y confuso investigar sobre ti antes de tomar una decisión de si contactarte, y permitirá que tus redes sociales funcionen mejor al tener una audiencia más homogénea y más proclive a subir tu engagement.
Siendo uno de los errores al emprender en psicología, este suele ser pasado por alto… Porque muchas personas creen que cuanto más variados sean los servicios que se ofrecen, más gente estará interesada en pagar.
5. Creer que puedes basar tus estrategias de marketing en recursos gratis
Este es otro de esos errores frecuentes al emprender en psicología por los que muchas personas se quedan estancadas en sus proyectos con tal de no gastar dinero. Hay que tener muy claro, por ejemplo, que abrir múltiples perfiles gratuitos en directorios de psicólogos y terapeutas no es una manera viable de tener un flujo constante de pacientes y clientes. En caso contrario, esas plataformas online estarían perdiendo miles de euros al mes. Si son perfiles gratuitos es precisamente porque apenas dan leads. Están pensadas desde la perspectiva de un “esto es mejor que nada”.
Por cierto, mucho ojo con las agencias de marketing que te ofrecen estrategias para darte más visibilidad y lo que terminan haciendo es abrirte perfiles gratis de este tipo. Es una manera de gesticular mucho para que parezca que hacen algo, pero sin darte nada que realmente tenga valor.
6. Hablar para otros psicólogos cuando lo que quieres es atraer pacientes
Hay quienes, por sesgo profesional, se acostumbran a compartir con los demás textos o incluso vídeos que, aunque habían sido pensados para atraer pacientes, realmente no están dirigidos a ellos, sino a otros psicólogos. Es un fenómeno bastante dañino como movimiento de marketing porque supone dedicar mucho trabajo a hacer algo que, precisamente por tener una gran densidad de información y de investigación detrás, hace que muy poca gente lea entero ese contenido, o que directamente ni haga clic al ver el título.
Por ejemplo: todos estaremos de acuerdo en que un artículo publicado en un blog y que se titula “cómo saber si tengo depresión” está dirigido a potenciales pacientes, ¿no? ¿Pero qué pasa si el artículo se titula “Nuevos desafíos en la detección de los trastornos depresivos en el siglo XXI”?. Que este enfoque tan impersonal genera rechazo en la mayoría de visitantes a la web. No se sienten invitados a consumir algo que parece haber sido pensado más para un simposio que para la divulgación. Muy pocas personas deciden acudir a terapia a una clínica o gabinete de psicología por haber caído rendidos ante la sabiduría del profesional; lo que buscan es alguien que les ofrezca valor desde el primer momento, no una exhibición de pensamiento sofisticado.
Referencias bibliográficas:
- Blunden, H. & Brodsky, A. (2021). Beyond the Emoticon: Are There Unintentional Cues of Emotion in Email? Personality and Social Psychology Bulletin 47(4): 565–579.
- Locher, C.; Meier, S.; Gaab J. (2019). Psychotherapy: A World of Meanings. Front Psychol,10:460. doi: 10.3389/fpsyg.2019.0046

