La psicoterapia engloba muchas estrategias de intervención, pero al final del día, se apoya fundamentalmente en una acción: comunicar. De hecho, mucha gente cree que al psicólogo se va sobre todo a hablar, y hay parte de razón en esto. Las sesiones de terapia psicológica se basan en una conversación constante y fluida entre profesional y paciente. Por eso, en este artículo veremos algunos de los principales consejos sobre cómo mejorar la comunicación con el paciente en el contexto de la psicoterapia, aunque sus principios pueden ser aplicados también en el caso de médicos y personal de enfermería.
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Las 7 claves sobre cómo mejorar la comunicación con el paciente
La comunicación efectiva entre el psicólogo y el paciente es una piedra angular del éxito terapéutico. De hecho, existe mucha literatura científica sobre cómo uno u otro estilo comunicativo influye en el rapport y en la alianza terapéutica**, aspectos fundamentales de la terapia que están vinculados a la motivación y grado de compromiso que el paciente desarrolla hacia el tratamiento.**
En otras palabras, no saber comunicar lo suficiente o hacerlo de manera disfuncional puede hacer que la terapia termine antes de lo necesario, o que ni siquiera llegue a empezar porque el paciente no confía en el profesional a la hora de darle información relevante con la que hacer hipótesis de trabajo.
Así pues, una relación basada en la confianza y el entendimiento mutuo facilita el proceso terapéutico y mejora los resultados del tratamiento. Para los psicólogos y estudiantes de Psicología, dominar las habilidades comunicativas no solo es fundamental en la consulta, sino también un componente esencial del ejercicio profesional y la fidelización.
O sea, que comunicar bien es imprescindible tanto por criterios clínicos (para poder ayudar al paciente) como por criterios empresariales (si el terapeuta trabaja en el sector privado), ya que fidelizar a los pacientes cuesta mucho menos que encontrar constantemente nuevos pacientes.
A continuación, veamos cómo mejorar esta comunicación a través de estrategias y prácticas clave acerca de cómo mejorar la comunicación con el paciente.
1. Crear un ambiente de confianza
El primer paso para establecer una comunicación efectiva con el paciente es construir un ambiente de confianza. Esto implica generar un espacio seguro y libre de juicios donde el paciente pueda expresarse con libertad. No es suficiente con no prejuzgar ni emitir juicios morales sobre lo que nos cuenta el paciente: hay que llamar la atención sobre este hecho. Hacer, sutilmente, que la persona se fije en que no nos comportamos como lo hace la mayoría de las personas, porque somos profesionales y estamos en un contexto clínico.
Algunas claves para lograrlo incluyen:
- Lenguaje corporal abierto y receptivo: Mantén una postura relajada, contacto visual respetuoso y evita cruzar los brazos, lo que puede interpretarse como una actitud defensiva.
- Mostrar empatía: Escucha de manera activa y valida las emociones del paciente. Frases como «entiendo que esto puede ser difícil para ti» pueden ayudar a que el paciente se sienta comprendido.
- Establecer límites claros: Explica desde el inicio cuáles son las claves deontológicas del marco terapéutico, como la confidencialidad, los horarios y las expectativas, para generar confianza y claridad en la relación.
2. Escucha activa
La escucha activa es una habilidad esencial para cualquier psicólogo. Se basa en expresar que estamos escuchando e invirtiendo esfuerzos en interpretar y comprender lo que se nos dice. No se trata solo de oír al paciente, sino de demostrar interés genuino y comprensión profunda de lo que está compartiendo. Algunas estrategias útiles incluyen:
- Parafrasear: Repetir lo que el paciente ha dicho con tus propias palabras para confirmar que lo has entendido correctamente. Por ejemplo: «Si entiendo bien, lo que sientes es…». Además, esto ayuda a evitar malentendidos.
- Evitar interrupciones: Permite que el paciente termine su discurso antes de responder o hacer preguntas.
- Observar señales no verbales: Presta atención a los gestos, la postura y el tono de voz del paciente, ya que estas señales pueden proporcionar información valiosa sobre su estado emocional.
3. Adaptar el lenguaje al nivel cultural del paciente
Es crucial adaptar el lenguaje al nivel de comprensión y experiencia del paciente. Evita el uso excesivo de términos técnicos o jerga psicológica que pueda confundir al paciente. El objetivo no es impresionar a la otra persona, sino comunicarnos con ella de manera fluida; no caigamos en la vanidad, ya que llegados a este punto la persona ya tiene información sobre nuestras cualificaciones. En su lugar:
- Simplifica los conceptos: Explica de manera clara y sencilla las ideas terapéuticas, utilizando ejemplos cotidianos si es necesario.
- Comprueba la comprensión de lo que dices: Pregunta al paciente si ha entendido lo que se ha explicado o si necesita más detalles. No des por supuesto que siempre te hará preguntas si no ha comprendido algo, puede que a veces no lo haga por vergüenza. Por ejemplo, al explicar el concepto de «distorsión cognitiva», en lugar de usar términos complicados, puedes decir: «A veces, nuestro cerebro interpreta las cosas de manera que no reflejan la realidad, como cuando asumimos lo peor sin pruebas suficientes».
4. Fomentar la participación
El proceso terapéutico es más efectivo cuando el paciente se siente implicado y parte activa de su tratamiento. Si no, el paciente lo percibirá como un proceso unilateral, y se involucrará menos en el flujo comunicativo. Por ello, otra de las claves sobre cómo mejorar la comunicación con el paciente es hacer que la otra persona vea que su participación activa es importante y es valorada. Para ello, es importante:
- Establecer objetivos conjuntos: Trabaja con el paciente para definir metas claras y alcanzables, asegurándote de que ambos estáis alineados en lo que se espera lograr.
- Pedir retroalimentación: Pregunta regularmente cómo se siente el paciente con las sesiones y si considera que las estrategias están funcionando.
- Empoderar al paciente: Anima al paciente a expresar sus necesidades y opiniones durante la terapia, reforzando su autonomía en el proceso.
5. Gestionar el silencio
El silencio, aunque a menudo incómodo, puede ser una herramienta poderosa en terapia. Permite al paciente reflexionar y procesar sus pensamientos. O sea, que el hecho de no hablar no es una pérdida de tiempo; a veces, es útil, e incluso comunica momentos de reflexión, expresando la importancia de saber medir las palabras en ciertas situaciones. Sin embargo, es fundamental gestionar estos momentos de manera adecuada:
- Dale tiempo al paciente: No apresures la conversación; deja que el paciente encuentre las palabras para expresar lo que siente.
- Usa silencios estratégicos: Estos pueden ser útiles para fomentar la introspección y para que el paciente tome la iniciativa en la conversación.
6. Ser consciente de los sesgos personales
Todos los psicólogos tienen sus propias creencias y experiencias, pero es esencial mantener una postura neutral y abierta durante la terapia. Si queremos saber cómo mejorar la comunicación con el paciente, debemos tener en cuenta los siguientes aspectos:
- Evita imponer tu punto de vista: Respeta las decisiones y valores del paciente, incluso si no coinciden con los tuyos. Haz autocrítica y muestra que reconoces tus sesgos como paso necesario para contrarrestar su influencia en ti.
- Reflexiona sobre tus sesgos: Reconoce y trabaja en cualquier prejuicio personal que pueda interferir en la relación terapéutica.
7. Aprovecha el poder del refuerzo positivo
Reconocer los logros del paciente, por pequeños que sean, refuerza su motivación y fortalece la relación terapéutica. Por ejemplo, decir «Es admirable cómo has afrontado esta situación» puede ayudar al paciente a sentirse validado y continuar esforzándose. Estos refuerzos positivos no deberían ser constantes para que no pierdan su valor; dosifícalos de manera estratégica.
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Referencias bibliográficas
- Casella, S. M. (2015). Therapeutic rapport: the forgotten intervention.Journal of emergency nursing,41(3), pp. 252 – 154.
- Jackson, S. W. (1999). Care of the Psyche: A History of Psychological Healing. Yale University Press.
- Norcross, J.C. (Ed.). (2002). Psychotherapy relationships that work. OUP.
- Norfolk T., Birdi K., Patterson F. (2009). Developing therapeutic rapport: a training validation study. Quality in Primary Care, 17, pp. 99 – 106.


